04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

El criminólogo Navasquillos señala que en Madrid, en época del alcalde Pedro Rico, "el franquismo legó patrimonio a museos y seminarios"

El robo de cuadros en la Guerra Civil: "En su inicio muchas obras pasaron a Patrimonio"

El Cierre Digital en El Museo Del Prado durante la Guerra Civil Española.
El Museo Del Prado durante la Guerra Civil Española.
Tras el estallido de la Guerra Civil Española, el proteccionismo sobre el arte que había ejercido el ejecutivo republicano fracasó. La apropiación del patrimonio artístico nacional era uno de los objetivos del bando dirigido por Francisco Franco y de hecho, muchas de las obras pictóricas fueron a parar a amigos del régimen, la iglesia o diversas pinacotecas, entre las que figura el Museo del Prado. Ahora, la institución ha publicado una lista con diversas piezas para su devolución.

El pasado 20 de septiembre, el Museo del Prado sorprendía por la publicación de un listado de 25 obras pictóricas confiscadas durante la Guerra Civil. Las obras provienen de la Comisaría General del Servicio de defensa del patrimonio artístico nacional, institución creada por el general Francisco Franco durante la Guerra Civil Española y cuyo antecedente fue el Servicio de Recuperación artística creada en el seno del bando nacional en enero de 1937. "El Museo del Prado no fue la única institución a la que el régimen entregó patrimonio, sino que lo donó a seminarios, otros museos o conventos", confirma a elcierredigital.com Eduardo Navasquillo, criminólogo. 

El fin del organismo era la recuperación y protección de las obras artísticas localizadas en el frente. Además, la organización también tenía como cometido requisar las piezas que, de manera legítima, pertenecían al gobierno republicano. Ante la destrucción del patrimonio artístico, el gobierno republicano creó la Junta de Incautación y Protección del Patrimonio Artístico, para evitar el robo o la destrucción de las obras artísticas.

La investigación sobre la desaparición de las obras decomisadas estará a cargo del catedrático Arturo Colorado Castellary, que ejercerá de coordinador del estudio y cuyo objetivo es aclarar las distintas cuestiones que giran en torno a la llegada de las obras a la pinacoteca y, por supuesto, la devolución de las piezas a sus dueños legítimos, entre los que se encuentran el exalcalde de Madrid durante la II República y al inicio de la contienda bélica, Pedro Rico.

"En el arte siempre hay un problema y es la autenticidad de las obras. En la época de Pedro Rico se expoliaron muchísimas obras de arte que pasaron a Patrimonio Nacional. La ley dice que el que tiene el derecho preferente sobre la compra de esa obra de arte es Patrimonio", confirma a elcierredigital.com Eduardo Navasquillo, criminólogo. 

Pedro Rico, el alcalde aficionado al arte

El expolio artístico sufrido durante la Guerra Civil Española ya lo abordó el cineasta español Antonio Mercero en la cinta La hora de los valientes, en 1998. Y no, no fue ficción. Tras el estallido de la contienda bélica, el bando nacional no cesó en su afán de apropiarse del patrimonio artístico que anteriormente había sido cuidado por la Junta Superior del Tesoro Artístico, órgano de conservación artística creado en 1933 bajo el gobierno de la II República.

La lista de las piezas artísticas que el régimen se encargó de incautar y repartirlas a amigos, aristocracia e iglesia es extensa. Y a día de hoy, muchas de aquellas obras todavía no se han devuelto a sus verdaderos dueños, como es el caso del exalcalde de Madrid, Pedro Rico. "Durante la Dictadura mucho del patrimonio se fue donando a gente del gobierno, familias pudientes, dirigentes extranjeros. Todo ese patrimonio se fue diluyendo", afirma a elcierredigital.com Eduardo Navasquillo.

El Prado tiene dos de los 25 cuadros robados a un alcalde republicano

Pedro Rico, alcalde de Madrid en dos ocasiones: de 1931 a 1934 y en el año 1936.

El gobernador era un gran aficionado al arte y en especial al legado artístico del costumbrismo del siglo XIX. Además de ser mecenas, se implicó en la lucha política y contra el franquismo. Desde su época como estudiante de derecho en la Universidad Central Madrileña se comprometió de manera fiel con la causa republicana llegando a formar parte de diversas formaciones políticas relacionadas con la acción republicana. Estuvo al lado de Manuel Azaña y el compromiso que mantuvo con el apoyo a la lucha obrera hizo que el pueblo depositara su confianza en él. 

El alcalde asumió su cargo un día después de la proclamación de la II República. Durante su mandato se enfrentó a un clima de tensión constante y de hecho, paliar la pobreza, las huelgas o el paro eran algunas de las causas contra las que intentó luchar, sin éxito, pues el estallido del conflicto bélico precipitó su salida de Madrid.

El botín del patrimonio español que el franquismo repartió en la posguerra

Algunas de las obras confiscadas durante la Guerra Civil Española.

Al igual que políticos como Largo Caballero, Pedro Rico estaba señalado por el franquismo, del que aseguró en un discurso que “había que aplastar”. Ante la incipiente toma de la capital, el dirigente decidió que marchar al exilio era la opción más adecuada. No había tiempo para reflexiones, pues los militares del bando nacional ya habían emprendido una campaña contra miembros del ejecutivo republicano.

Rico decidió, al igual que sus coetáneos, refugiarse en la Embajada mexicana hasta que pudiera escapar a Valencia, lugar escogido por el gobierno republicano para asentar la defensa. Su escapada se produjo gracias a la ayuda del torero “El Nili”, quien le ofreció viajar escondido en su vehículo.

Los nietos de Pedro Rico exigen recuperar las obras de su abuelo

La precipitada huida de Pedro Rico a Valencia no le permitió poner a salvo sus obras pictóricas y aunque gran parte de su familia se resistió a dejar la capital madrileña durante la Guerra Civil, tampoco acudió a recuperar las piezas artísticas. De hecho jamás volvió a España, pues falleció en el exilio en la localidad francesa de Aix-en-Provence a los 69 años.

Qué sucedió con el arte español en la posguerra?

Interior del Museo durante la contienda.

Además de las obras de arte, tras su huida los militares lograron acceder a su residencia cercana al barrio de Alonso Martínez y se apropiaron de 2.000 novelas que guardaba en su biblioteca particular.

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Registro de la Comisaría General del Servicio de defensa del Patrimonio artístico nacional.

Ante el incipiente estudio de las veinticinco obras que conforman el listado publicado por la pinacoteca, Encadenada, Escena de majos y celestina y Asalto a la diligencia podrían pertenecer a la colección de Pedro Rico. "Tiene que existir una documentación que certifique la venta o donación de esas obras de arte. La mayoría de obras de arte que pertenecieron a personalidades, como por ejemplo, Miró o Dalí, constituyeron Fundaciones que gestionaban esas obras. En el caso de Pedro Rico, no existe Fundación", sentencia Navasquillo.

A lo largo de la investigación sobre la propiedad de las obras pictóricas se han implicado los nietos del político, quienes han mantenido varias reuniones en el Ministerio de Cultura y han sido recibidos por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática con el fin de recuperar las piezas expoliadas de su abuelo. "Si está demostrado que esos cuadros fueron expropiados y entregados al Museo del Prado, esas obras tienen que retornar a sus dueños legítimos", afirma Eduardo Navasquillo. 

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