27 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Han aparecido restos humanos en el Mar Báltico junto al Cessna 551, propiedad del dueño de Quick Air, que falleció en el siniestro junto a su familia

Las incógnitas del accidente mortal del jet privado de Karl P. Griesemann que salió de Jerez

Karl P. Griesemann en un montaje con una captura de la ubicación del avión.
Karl P. Griesemann en un montaje con una captura de la ubicación del avión.
El pasado domingo 4 de septiembre un avión privado procedente del aeropuerto de Jerez y con destino Colonia (Alemania) se estrellaba en el Mar Báltico. La nave sufrió problemas de presurización y fue escoltado por cazas de la OTAN, alemanes y daneses, sin resultado alguno. En el jet viajaba Karl P. Griesemann, un empresario alemán dueño de Quick Air, junto a su familia. Cuatro días después de conocer la fatal noticia se han hallado restos en medio del mar.

El pasado lunes 4 de septiembre un jet privado, propiedad de la familia Griesemann, despegaba del aeropuerto de Jerez con destino Colonia (Alemania). Pero Alemania no fue el destino final del avión. Un fallo de presión en la cabina hizo que se estrellará en el Mar Báltico, enfrente de las costas de Letonia.

Hoy, cuatro días después del accidente, la Marina letona ha hallado restos humanos, que probablemente y según comunica el periódico alemán Bild, podrían ser del avión estrellado el lunes, un Cessna 551 con numero de vuelo OE-FGR y registrado en Austria.  Aún se encuentran bajo investigación.

Posible causa de la caída 

Según varios medios de comunicación, solo había un piloto: Karl P. Griesemann. Sin embargo, expertos en aviación han afirmado que para un jet de este tipo se necesita un Certificado de Operador Aéreo que implica la presencia, al menos, de dos pilotos a bordo. 

Como ya informó elcierredigital.com, en el momento del accidente el avión voló cerca de 3.500 kilómetros sin radio alguna. Tras conocerse la noticia del accidente, ‘Flightradar’, un rastreador de vuelo, apunta que la avioneta llegó a dar hasta dos vueltas en París y Colonia antes de estrellarse. Poco después, perdió velocidad hasta su desaparición en medio del mar. Se estima que cayó a 8.000 pies por minuto.

“Tras cruzar España y Francia sin atender la radio, salieron cazas militares y puede que el procedimiento que se sigue ante estas situaciones sea abatir sobre el mar, y que este sea el motivo del descenso tan acusado al caer”, explican expertos en aviación que no niegan la posibilidad de que haya sido abatido en vuelo.

Avión siniestrado en el Mar Báltico

Karl Peter Griesemann era propietario de la empresa Quick Air. Desde hacía muchos años, el magnate poseía un chalé en la costa de Cádiz, cerca de Zahara de los Atunes (Tarifa), donde veraneaba con su familia. 

K. P. Griesemann y su hijo en el Carnaval de Colonia.

Según fuentes del municipio de Cádiz, la familia solía disfrutar de la costa tres o cuatro veces al año. Habitualmente hacía un viaje en avión desde el aeropuerto de Jerez hasta el aeropuerto de Colonia en un jet privado. A su vuelta de las vacaciones, el pasado 4 de septiembre, su avión se estrellaba en el Mar Báltico tras salir del aeropuerto de Jerez (Cádiz), acabando con la vida del empresario y su familia.

Su empresa aeronáutica, fundada en 1992 y especializada en vuelos privados, Quick Air, tiene sede en Colonia, Alemania y cuenta con 11 aviones ambulancia, que se utilizan como unidades de cuidados intensivos voladoras. Karl era el propietario de esta empresa de aerotaxis y aviones medicalizados y sabía pilotar.

Aparte de ser un empresario conocido en su país, Karl también era habitual en el carnaval de Colonia, una fiesta popular y de interés en Alemania. Es por ello por lo que Christoph Kuckerlkorn, presidente del Comité del Festival del Carnaval de Colonia, ha querido trasmitir su pésame ante el fallecimiento del empresario: “Estoy atónito por la muerte repentina de Peter Griesemann, su esposa y su hija. Mi más sentido pésame para la familia. Peter se ha movido mucho en la ciudad a lo largo de las décadas, como empresario y como participante del carnaval. El carnaval y yo, personalmente, hemos perdido en él a un valioso consejero y un fiel amigo”

El accidente se produjo el pasado domingo, mientras Karl-Peter Griesemann, de 72 años, pilotaba la nave. En el avión también iban su mujer, Julianne, de 68 años, su hija Lisa, de 26, y el novio de esta, de 27 años. Junto a la familia, también viajaban las mascotas, dos perros

Imagen del vuelo

Trayectoria del vuelo 

Aviones de la OTAN escoltaron al avión hasta que llegó a Francia. En ese momento, dos cazas franceses siguieron con la escolta, pero sin éxito alguno en su intento de comunicarse con la nave. Los pilotos militares explicaron que no vieron a nadie en cabina, lo que puede significar que estuvieran inconscientes o incluso ya fallecidos. Como el aterrizaje estaba previsto en Colonia, cazas alemanes y daneses acudieron a la escolta del avión y reafirmaron que no vieron a nadie en cabina tampoco.

Una vez llegados al Mar Báltico, perdió altura a una gran velocidad y se estrelló enfrente de las costas de Letonia, según explican páginas web de navegación aérea, donde se puede seguir la trayectoria del avión desde su despegue hasta la caída en el mar.

Las fuerzas aéreas alemanas, sobre las 20:00 horas, comunicaron de manera oficial lo siguiente: “Lamentablemente, tenemos que confirmar que a primera hora de la tarde una avioneta procedente de España atravesó el espacio aéreo alemán y se estrelló en el Mar Báltico frente a Letonia".

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