29 de enero de 2023
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FIN DE SEMANA

El magnate, conocido por su vinculación con el Carnaval de Colonia, viajaba desde Cádiz con su familia cuando su avión se estrelló en el Mar Báltico

Karl P. Griesemann, el alemán dueño de Quick Air fallecido en su jet privado que salió de Jerez

K. P. Griesemann y su hijo en el Carnaval de Colonia.
K. P. Griesemann y su hijo en el Carnaval de Colonia.
Karl Peter Griesemann, empresario y dueño de Quick Air, especializada en aviones privados medicalizados, falleció el pasado 4 de septiembre mientras regresaba de unas vacaciones familiares en Cádiz. El alemán pilotaba un jet privado en el que se encontraban su mujer, su hija y su yerno. La investigación apunta a que se debió a un problema de presurización en la cabina y que, tras ser escoltado por cazas de la OTAN, no se obtuvo resultado alguno.

Karl Peter Griesemann era un empresario y propietario de la empresa Quick Air. Desde hace muchos años, el magnate poseía un chalé en la costa de Cádiz, cerca de Zahara de los Atunes (Tarifa), donde veraneaba con su familia. Se trata de una zona de lujo, donde hay vecinos de nacionalidad alemana –de ahí proviene que la playa más cercana se conozca como “la de los alemanes”–.

Según fuentes del municipio de Cádiz, la familia solía disfrutar de la costa tres o cuatro veces al año. Habitualmente hacía un viaje en avión desde el aeropuerto de Jerez hasta el aeropuerto de Colonia en un jet privado. A su vuelta de las vacaciones, el pasado 4 de septiembre, su avión se estrellaba en el Mar Báltico tras salir del aeropuerto de Jerez (Cádiz), acabando con la vida del empresario y su familia.

Su empresa aeronáutica, fundada en 1992 y especializada en vuelos privados, Quick Air, tiene sede en Colonia, Alemania y cuenta con 11 aviones ambulancia, que se utilizan como unidades de cuidados intensivos voladoras. Karl era el propietario de esta empresa de aerotaxis y aviones medicalizados y sabía pilotar. 

Aparte de ser un empresario conocido en su país, Karl también era habitual en el carnaval de Colonia, una fiesta popular y de interés en Alemania. Es por ello por lo que Christoph Kuckerlkorn, presidente del Comité del Festival del Carnaval de Colonia, ha querido trasmitir su pésame ante el fallecimiento del empresario: “Estoy atónito por la muerte repentina de Peter Griesemann, su esposa y su hija. Mi más sentido pésame para la familia. Peter se ha movido mucho en la ciudad a lo largo de las décadas, como empresario y como participante del carnaval. El carnaval y yo, personalmente, hemos perdido en él a un valioso consejero y un fiel amigo” 

Avión siniestrado en el Mar Báltico

El accidente se produjo el pasado domingo, mientras Karl-Peter Griesemann, de 72 años, pilotaba la nave. En el avión también iban su mujer, Julianne, de 68 años, su hija Lisa, de 26, y el novio de esta, de 27 años. Junto a la familia, también viajaban las mascotas, dos perros. El avión privado despegó del aeropuerto de Jerez con destino al aeropuerto de Colonia pero, después de haber volado de forma errática y sin radio unos 3.500km, se estrelló en el mar Báltico.

Según apunta la investigación, la nave era un Cessna 551, con numero de vuelo OE-FGR y registrado en Austria. El despegue se produjo a las 15:55 horas del 4 de septiembre en Jerez, Cádiz, y tras este se reportaron problemas relacionados con la presión en la cabina.

Sobre las 17 horas, la nave se encontraba sobrevolando Toledo y se comunicó con el grupo aeroportuario, Centro Norte. La llamada no fue clara y el mensaje no se entendió, pero se deduce que informaba de problemas de presurización en la nave.

Imagen del vuelo

Trayectoria del vuelo 

En ese momento, se inicio el protocolo de la OTAN, que dispone de envío de aviones militares cuando algún avión se encuentra en problemas. Dos aviones salieron de la base aérea de Torrejón de Ardoz y se intentaron comunicar con la avioneta privada. Aunque no lo lograron, comprobaron que seguía un itinerario en línea recta y a una velocidad correcta, según Enaire, gestor de navegación aérea de España.

Los dos aviones de la OTAN escoltaron al avión hasta que llegó a Francia. En ese momento, dos cazas franceses siguieron con la escolta, pero sin éxito alguno en su intento de comunicarse con la nave. Los pilotos militares explicaron que no vieron a nadie en cabina, lo que puede significar que estuvieran inconscientes o incluso ya fallecidos. Como el aterrizaje estaba previsto en Colonia, cazas alemanes y daneses acudieron a la escolta del avión y reafirmaron que no vieron a nadie en cabina tampoco.

Una vez llegados al Mar Báltico, perdió altura a una gran velocidad y se estrelló enfrente de las costas de Letonia, según explican páginas web de navegación aérea, donde se puede seguir la trayectoria del avión desde su despegue hasta la caída en el mar.

Las fuerzas aéreas alemanas, sobre las 20:00 horas, comunicaron de manera oficial lo siguiente: “Lamentablemente, tenemos que confirmar que a primera hora de la tarde una avioneta procedente de España atravesó el espacio aéreo alemán y se estrelló en el Mar Báltico frente a Letonia".

En el mar se produjo una gran mancha de aceite, lo que imposibilitó en gran medida dar con las víctimas. Fue en ese momento cuando la Guardia Costera envió embarcaciones y helicópteros de rescate hasta el lugar del accidente.

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