14 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

La compañía asentada en Granada servía a su vez de tapadera para engañar a la Agencia Tributaria ya que aparentaba ser una exclusiva agencia deportiva

Falsos cazatalentos: La estafa a familias extranjeras para convertir a sus hijos en futbolistas de élite

Policía detiene a uno de los integrantes del club-escuela de Granada.
Policía detiene a uno de los integrantes del club-escuela de Granada.
Dos escuelas-club de fútbol de categoría juveniles y senior de pueblos de Granada estafaban a familiares de menores y jóvenes extranjeros brasileños con la promesa de convertirles en futbolistas profesionales de élite. A través de dos investigaciones paralelas a principios de este año, agentes de la Policía Nacional han detenido a 11 personas y otras dos están siendo investigadas como presuntos miembros de las organizaciones.

Desde que comenzara el año hasta ahora, agentes de Policía Nacional han estado investigando a dos escuelas-club dedicadas a estafar a familiares de menores y jóvenes extranjeros, prometiéndoles convertirles en futbolistas profesionales de élite.

Los agentes de la Brigada de Extranjería y Fronteras han sido los encargados de llevar dos investigaciones, “Operación Gol” y “Operación Alevines”, tras recibir una denuncia de un jugador y su entrenador, quienes habían sido fichados en Brasil por un club de fútbol de un pueblo de Granada para jugar y participar en competiciones deportivas oficiales.

La familia tuvo que pagar 5.000 euros, un dinero que sería gestionado por la abogada de la escuela-club y que iría destinado a pagar alojamiento, manutención, desplazamientos, seguro médico privado y matrícula en un centro docente oficial para obtener la residencia legal por estudios en España.

Después de estar varios meses en este club, tanto el jugador como el entrenador se dieron cuenta de que no se estaba cumpliendo nada de lo que habían acordado previamente. Además, los gastos exigidos se iban elevando cada mes que pasaba.

Primeras evidencias

El club-escuela albergaba a unos 30 extranjeros de diferentes países, aunque con un porcentaje mayor de jugadores brasileños de entre 16 y 23 años, que eran alojados en viviendas alquiladas en el área metropolitana de Granada por el club deportivo. Pero no era el único club existente y es que en otro pueblo granadino, otro club-escuela albergaba a otros 40 jóvenes, mayoritariamente brasileños, que eran alojados en una vivienda de los directivos.

En las investigaciones, los agentes de la Brigada de Extranjería y Fronteras pudieron comprobar cómo se habían instado multitud de expedientes de regularización en la Oficina de Extranjeros de la ciudad por parte de responsables de ambos clubes, que siempre acababan siendo inadmitidos a trámite o denegados debido a la falta de información o a haberse mandado fuera de plazo.

Otro factor que alertó a los investigadores fue que, a pesar de aparecer en todos los expedientes de regularización las matrículas de los jóvenes en centros docentes, ninguno de los jugadores de ambas escuelas asistía a dichas clases.

Por otra parte, las condiciones en las viviendas cedidas por los clubes eran precarias, con escasa comida y sin estar regulada su residencia legal, a lo que se sumaba cada mes la solicitud de entre 1.500 y 1.700 euros a los familiares para “cubrir los gastos”, además de los 5.000 euros que ya se habían pagado al inicio del “contrato”. Además, amenazaban a las familias con no federar a sus hijos, un dato falso puesto que la federación andaluza de fútbol sólo requiere un pasaporte en vigor para participar en competiciones oficiales a nivel provincial o autonómico.

Modus operandi de la red

Ambas escuelas-club captaban en sus países de origen a jóvenes  procedentes de familias con economías estables. Se fijaban en los que tenían destacadas habilidades como futbolistas y les convencían de venir a España para convertirse en “futuros futbolistas de élite”. Al principio comenzarían jugando en equipos de categorías inferiores, juvenil o senior y, más tarde, podrían ser descubiertos y fichados por clubes mundialmente conocidos.

La intención de esta red era estafar a los jóvenes futbolistas y a sus familias con el fin de obtener elevadas cantidades económicas en un corto espacio de tiempo, haciéndoles creer que las cantidades exigidas eran solo algunos cargos que cubrirían su regularización, alojamiento y manutención.

Si las familias no podían pagar el alto coste exigido, o caducaban los visados o periodos de estancia como turistas, los jóvenes debían regresar a su país o, por el contrario, eran sustituidos por otros jugadores y quedaban en una situación irregular en España.

Otras estafas a futuros futbolistas

Una inspectora de Hacienda habría estafado 6,5 millones de euros a 40 futbolistas de la liga y también a varios jugadores de baloncesto. La denuncia fue interpuesta ante la Fiscalía por la propia Agencia Tributaria, lo que provocó que un juzgado de Plaza de Castilla abriera esta investigación.

Entre los presuntos estafados están varios futbolistas de primer nivel que jugaron en el Real Madrid, Atlético de Madrid, Valencia, Villarreal o Málaga. Entre los nombres que se han visto afectados por esta trama estarían los exmadridistas Nuri Sahin y Hamit Altintop o el ex rojiblanco Eduardo ‘Toto’ Salvio.

La inspectora investigada pertenece a  la Delegación Central de Grandes Contribuyentes de la Agencia Tributaria, grupo que inspecciona las grandes fortunas de particulares y grandes empresas. La empleada supuestamente formaba parte de una red cuyo propósito era estafar a los futbolistas en la devolución de lo tributado, tras ser traspasados por los clubes españoles a otros en el extranjero.

Estafan a familias de niños extranjeros con falsas promesas de ser  futbolistas profesionales | Andalucía

Imagen de la detención de uno de los supuestos implicados en la organización.

Cuando un deportista de élite es traspasado por un club al extranjero y vive menos de 180 días en España, tiene que cambiar su residencia fiscal para ese ejercicio. Algunos jugadores obtienen un gran ahorro, porque pueden tributar más de un 50%, mientras que en otros países el porcentaje puede llegar a bajar hasta el 20%.

Por tanto, la diferencia resultante por los días que el jugador no ha vivido en España se le debe devolver, y es ahí cuando la inspectora y su grupo entraban en juego. Una de las hipótesis que se baraja es que estos empleados de Hacienda devolvían el dinero, pero lo ingresaban en sus propias cuentas.

Para ello crearon una sociedad tapadera que hacía el papel de agencia de jugadores, pero que, en realidad, solo servía para desviar, desde las cuentas de la Agencia Tributaria, el dinero que tendría que haber sido devuelto a los jugadores.

La inspectora identificaba a los futbolistas

Según la investigación, esta empleada era clave, pues ella identificaba lo pagado por los futbolistas dentro de las cuentas de Hacienda y sus cambios de domicilio fiscal por los traspasos. Además, también se encargaba de quien tramitaba y aseguraba el desvío de las devoluciones a la cuenta de la empresa llamada Lapver SA.

Esta empresa servía de tapadera para engañar a la Agencia Tributaria, ya que aparentaba ser una agencia de jugadores, lo que servía para alegar que la devolución a los jugadores se hacía a través de esta supuesta agencia. Mientras tanto, los deportistas ya no vivían en España y en muchos casos no conocían que tenían ese derecho a devolución.

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