02 de julio de 2022
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FIN DE SEMANA

El Juzgado de Primera instancia de Cervera de Pisuerga ha decretado el sobreseimiento provisional de la búsqueda de las desaparecidas en 1992

'Caso niñas Aguilar de Campoo': Se archiva la investigación por "falta de pruebas para abrir juicio oral"

Virginia y Manuela.
Virginia y Manuela. / Su desaparición en 1992 es una de las más misteriosas de las últimas décadas.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga (Palencia) ha declarado el sobreseimiento provisional de la investigación sobre la desaparición de Manuela Torres y Virginia Guerrero, dos amigas de Aguilar de Campoo vistas por última vez hace 30 años tras subirse a un coche en Reinosa (Cantabria). Esta decisión llega tras la reapertura del caso y seis meses de investigación de la Guardia Civil, que han terminado en el archivo por falta de pruebas.

El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Cervera de Pisuerga (Palencia) ha decretado el sobreseimiento provisional de la investigación por la desaparición de Manuela Torres y Virginia Guerrero, que desaparecieron en 1992 tras subirse a un coche en Reinosa (Cantabria). Esta decisión viene dada, según la sala, por "falta de los presupuestos necesarios para abrir un juicio oral", además de la ausencia de evidencias de peso en contra de alguno de los sospechosos.

A pesar de los intentos de las familias de las niñas –de 13 y 14 años respectivamente– de reunir nuevas pruebas para el caso y las investigaciones de la Guardia Civil durante seis meses –que se prorrogaron hasta en cinco ocasiones–, el caso se ha archivado de nuevo después de 30 años del suceso. 

El pasado 10 de marzo el mismo juzgado palentino levantaba el secreto de sumario sobre la causa, sin embargo, el Despacho Criminológico Jurídico Balfagón & Chippirrás –en representación de las familias de las niñas– remitía a finales del mismo mes alegaciones a la "insuficiente" investigación, según expresan a elcierredigital.com, al tiempo que solicitaban la autorización de diligencias sobre dos sospechosos en el caso.

"Queremos que se siga investigando con relación a los dos sujetos que hay investigados –ambos relacionados con el Seat 127 blanco al que se subió una mujer denunciante víctima de la misma situación que las niñas en el año 1991, por cuyas declaraciones se reabrió el caso– como hemos pedido en nuestras alegaciones a la justicia, y que no se dé carpetazo al asunto", expresa en declaraciones a elcierredigital.com la criminóloga Carmen Balfagón. Ahora, ante esta decisión de la Justicia Balfagón asegura que "recurriremos para evitar el sobreseimiento de la investigación".

La primera línea de investigación en la que los representantes de la familia insistieron ante la Justicia es la del propietario del Seat 127 blanco. El dueño de este vehículo, que fue plenamente identificado por la denunciante y sobre el que se confirmó la pertenencia del mismo entre el 21 de mayo de 1990 y el 31 de marzo de 1996, terminó desvinculado del caso tras incluso haberle sido 'pinchado' su teléfono e instalado un dispositivo de seguimiento en su actual coche. 

Seat 127, modelo de coche en el que subieron las niñas de Aguilar.

Según expresa Carmen Balfagón a elcierredigital.com, tras la investigación de este sospechoso, ha quedado constancia de que había sido "detenido en cuatro ocasiones por intento de agresión sexual". Además, como representante de las familias, considera que "la investigación no ha sido capaz de señalar si efectivamente el vehículo es de color blanco como decía la testigo o si era marrón oscuro como declaró el sospechoso, con lo cual no está del todo descartado del caso".

La segunda línea de investigación se centraba en otro sospechoso, del que Balfagón dice que "la Guardia Civil no ha conseguido ninguna fotografía suya ni documento de identidad de fechas cercanas a 1992, que pudieran haberse mostrado a las dos testigos –una de ellas ya fallecida– para su reconocimiento como 'un joven de entre 20 y 25 años', como señalaron en su momento". Además, el sospechoso "dijo haber viajado a Estados Unidos en agosto de 1992", para lo que tendría que haber usado un pasaporte.

Por otra parte, las declaraciones actuales de este sospechoso y las que hizo en 1995 difieren. Según Balfagón, "el sospechoso dijo no conocer a las menores de Aguilar en su primer testimonio. Sin embargo, en las últimas entrevistas de la Guardia Civil explica que un amigo se las presentó en una discoteca y no volvió a verlas". Por eso, comenta la criminóloga, "nosotros pedíamos testificales de este sospechoso en el juzgado, y poder interrogarle".

Un anónimo situó los cuerpos de las niñas en la Mina de Fontoria

Según revela en exclusiva para elcierredigital.com la criminóloga Carmen Balfagón, "cuando desaparecieron las chicas, un anónimo afirmó que los cadáveres estaban en la Mina Fontoria, en Reinosa. En una de las diligencias que pedimos, solicitamos que se buscara en la laguna de 6x6 metros, ubicada en la localidad cántabra".

Tal y como relata la representante de las familias de las niñas, "la Guardia Civil buscó en esta laguna pero, según el informe que emitieron, 'había casi metro y medio de lodo, por lo que no pudieron llegar a determinadas zonas del lugar'". Balfagón insiste en que "esa laguna se podría haber drenado como se hizo con el río Guadalquivir en la desaparición de Marta del Castillo, y así tener más oportunidades de encontrar algún resto óseo de las niñas". 

Laguna de la Mina de Fontoria.

"Queremos que se nos atiendan las diligencias y que se nos dé la posibilidad de ayudar en la investigación", concluye Carmen Balfagón ante elcierredigital.com.

Luis Antonio Calvo, letrado de la acusación popular ejercida por la Asociación Clara Campoamor, califica de “exhaustiva” la investigación realizada ahora y la que se efectuó en su momento. “Se confirma que se hizo en su día lo que estuvo en nuestra mano. Ojalá que el resultado nos hubiera permitido saber qué ocurrió a las dos niñas, sobre todo porque fue nuestro primer caso y lo tenemos clavado. De hecho, logramos que el caso no se cerrara, se hizo lo indecible para localizarlas y averiguar qué les pasó”, recuerda el letrado, quien añade que a no ser por un “golpe de suerte”, teme que no se logre descifrar el caso.

La reapertura del caso, casi 30 años después

La reapertura del caso, después de casi 30 años, se gestó a raíz de la aparición en televisión de la criminóloga Carmen Balfagón, que hizo una reconstrucción de la historia de las niñas. Una espectadora del programa Viva la Vida, donde se emitió, se puso en contacto con la cadena al advertir que había vivido una situación muy similar a la de Virginia y Manuela durante su adolescencia. Un año antes de que las niñas de Aguilar desaparecieran, esta mujer y una amiga– entonces menores de edad– volvían de Reinosa haciendo autostop cuando un coche, un Seat 127 blanco, paró, recogió a ambas chicas y pegó un volantazo para tomar la dirección opuesta.

Cartel de desaparición de Manuela Torres y Virginia Guerrero.
Después de contactar con el programa de televisión, la mujer prestó declaración ante la Guardia Civil permitiendo la apertura de una nueva línea de investigación en el caso de las niñas de Aguilar de Campoo. La única diferencia entre estas jóvenes y Manuela y Virginia es que las primeras consiguieron escapar tras un forcejeo con el agresor que provocó que el vehículo se saliera de la carretera, momento en que aprovecharon para salir y huir.
 
La denuncia llegó al Juzgado de Cervera del Pisuerga consiguiendo reabrir el proceso. Fuentes próximas al caso confirmaron a elcierredigital.com que el conductor del vehículo era un hombre residente en un pueblo del norte de España, apenas a 30 kilómetros de Reinosa, el lugar donde Manuela y Virginia fueron vistas por última vez subiéndose a un Seat 127, con matrícula de Valladolid.  
 
Como letrada de las familias, Carmen Balfagón explicaba a elcierredigital.com que las diferentes prórrogas en el secreto de sumario les daban "esperanzas" de que se pudiera concluir lo que pasó con Virginia y Manuela, pues significaba que la Guardia Civil estaría haciendo "un trabajo de gran calado para llegar al resultado de las investigaciones". Por otro lado, Balfagón aclaraba: "Lo que queremos saber es qué pasó con las niñas".
 

Una misteriosa desaparición

Virginia, de 14 años, y Manuela, de 13, dos amigas inseparables de Aguilar de Campoo, en Palencia, desaparecieron bien entrada la noche del 23 al 24 de abril, como relató elcierredigital.com.

Ambas jóvenes habían ido a divertirse a una discoteca de Reinosa, en Cantabria, a unos 30 kilómetros de Aguilar de Campoo. No se sabe cómo llegaron hasta allí porque a sus familias les dijeron que irían a una fiesta de cumpleaños en su pueblo. Sin embargo, varios testigos las identificaron en la discoteca Cocos y en una zona de bares de la citada localidad cántabra.

Sí se sabe que las dos niñas decidieron volver a sus casas haciendo autostop, una práctica más que habitual en la época, y algunas personas aseguraron que las dos chicas se subieron a un coche blanco, un Seat 127, frente a la fábrica de galletas Cuétara de Reinosa.

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