19 de septiembre de 2020
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FIN DE SEMANA

El chavismo persigue a médicos que reciben material sanitario donado por considerarlo “propaganda antirégimen”

Coronavirus en Venezuela: “Los equipos de protección de los médicos nos los envían particulares desde España”

Hóspital en Venezuela
Hóspital en Venezuela / Diario Tal Cual
Si vivir la pandemia es complejo en Europa o Estados Unidos, vivirla en Venezuela es casi inimaginable. La persecución a periodistas, personal sanitario y quien “no respete” la cuarentena se suma a la expansión del virus en un país con un sistema de salud destrozado. Aunque España liberó fondos para comprar equipos para Venezuela, los médicos viven de las ayudas de conocidos en países como España.

A fecha de hoy, Venezuela registra 44.000 casos aproximadamente de coronavirus. Una cifra baja en comparación con sus vecinos, pero poco fiable debido al historial de transparencia del régimen chavista. Elcierredigital.com ha hablado con Gustavo Villasmil, médico venezolano y profesor de la Universidad Central de Venezuela que enfrenta la pandemia en el Hospital Clínico Universitario, uno de los pocos centros sanitarios públicos que se mantiene operativos.

La tasa de crecimiento del virus anunciada por el régimen ha crecido de forma infrecuente y casi discrecional. No obstante, las alarmas saltaron con la declaración de Human Right Watch y la Organización Panamericana de la Salud que no solo cuestionaron las cifras de Maduro, sino que alertaron del riesgo que supone para el resto de América Latina el débil sistema sanitario del país.

“La absoluta falta de preparación del sistema de salud venezolano para la llegada de la pandemia de Covid-19 agudiza el riesgo para la salud de los venezolanos y podría contribuir a una propagación regional de la enfermedad”, inicia una declaración de Human Right Watch (HRW) con respecto a la situación sanitaria del país dirigido por Nicolás Maduro publicad a finales de mayo.

Protesta por falta de medicinas.

Después de las denuncias internacionales, el índice de infectados comenzó a subir como en el resto de los países latinoamericanos. Sin embargo, la cifra es cuestionada por las ONG y personal sanitario. “Las cifras las da el régimen porque es la única voz”, asegura Gustavo Villasmil.

Según el docente, el régimen chavista prohibió la realización de test a todos los médicos del país. “Para hacer un examen, yo debo tomar la muestra y se lo envío a un organismo adscrito al Ministerio de Salud, y la prueba pertenece al Gobierno. Yo nunca sabría si mi paciente tiene o no coronavirus, pero el régimen podría saber si hay un nuevo caso y solo sus miembros podrían decidir si anunciarlo o no”, explica Villasmil.

El ocultismo en torno a los PCR siembra dudas a cerca de las cifras oficiales. Según fuentes sanitarias la cifra de 40.000 infectados podría ser entre 5 y 8 veces más. Es decir, en el país caribeño debería haber entre 200.000 y 350.000 casos de coronavirus, algo que iría en la línea del resto de vecinos continentales.

“Varios estudios apuntaron a que el mes negro de la pandemia sería agosto-septiembre. Nosotros viviremos algo similares a España ahora y eso tendría que ver con el aislamiento del país. A diferencia del resto del continente, Venezuela no tiene casi vuelos internacionales, por lo que la transmisión externa se habría retrasado. No obstante, la biología se impone y el virus se expande de forma comunitaria aquí también”, explica Villasmil.

El sanitario considera que a diferencia de las declaraciones de Nicolás Maduro que declaró que “el calorsito” acabaría con el virus. “No hay ninguna prueba sobre que el virus se expanda de forma diferente en un país u otro. Tanto cuantitativa como cualitativamente, la pandemia se expande exactamente igual en todos los países”, comenta el docente.

Un sistema de salud roto

“La absoluta falta de preparación del sistema de salud venezolano para la llegada de la pandemia de Covid-19 agudiza el riesgo para la salud de los venezolanos y podría contribuir a una propagación regional de la enfermedad”, inicia una declaración de Human Right Watch (HRW) con respecto a la situación sanitaria del país dirigido por Nicolás Maduro publicad a finales de mayo.

Hace apenas unos meses sería imposible pensar que el régimen de Maduro aceptase ayuda humanitaria externa para paliar la crisis. En antiguos reportajes, fuentes consultadas por elcierredigital.com llegaron a asegurar que el chavismo prefería ver a la gente morir de hambre y enfermedad, antes que aceptar intervención extranjera. No obstante, la pandemia del coronavirus ha forzado a las dos facciones mayoritarias de Venezuela a pactar.

Hace un mes, el país vivió un histórico acuerdo de colaboración entre el Ministerio del Poder Popular para la Salud y el equipo técnico de la Comisión para la Ayuda Humanitaria de la Asamblea Nacional. Esto se traduce en que el régimen de Maduro y la Asamblea Nacional liderada por Juan Guaidó, reconocido como presidente legítimo por casi todos los países americanos y europeos.

Miles de casos son ocultados por el régimen.

Le negociación concluyó en una solicitud de ayuda humanitaria a la OPS, quien se encargará de apoyar a los sanitarios venezolanos, en principio, “sin intervención de las partes”. Aunque la organización y la Organización de Naciones Unidas realizan varias acciones humanitarias para refugiados y migrantes venezolanos en la región, una operación de esta categoría requerirá más fondos.

Aquí entra en juego el Gobierno español que ha transferido a la Organización Panamericana de Salud (OPS) alrededor de 2,5 millones de euros. Estos fondos proceden de un remanente que tenía el Banco Central de Venezuela en bóvedas del Banco de España. Los mismos se encontraban congelados por el régimen sancionador que varios países incluyendo España han aplicado contra la dictadura chavista.

No obstante, Villasmil explica que no ha habido ninguna repercusión real en el personal sanitario que sigue siendo victima de la falta de material, el ocultismo y persecución del gobierno nacional. “Aquí no hay seguridad social como en Europa, no hay un sistema de ayudas como el que Trump envió a los ciudadanos de Estados Unidos. En Venezuela el 90% de la población vive del día, el virus es una probabilidad, pero las neveras vacías son una realidad, por lo que la cuarentena no duró ni un día”, asegura el sanitario.

Sobre los equipos, el doctor Villasmil asegura que “nunca llegaron” al menos al personal sanitario. “En mi caso, los equipos que tengo ahora mismo: visor, mascarillas, protección corporal. Todo ha sido enviado por la diáspora médica venezolana. De hecho, una de las más activas es la de España, hemos recibido toda la ayuda de excolegas que están fuera del país”, relata el docente.

Una de las cajas de mascarillas que recibió el médico del Hospital Universitario fue enviado desde Madrid; los trajes de protección corporal fueron enviados por una sanitaria de Pontevedra; y la historia se repite con el resto de profesionales que se “apiadan” de nosotros.

Persecución a sanitarios

Maduro decretó una alerta por Coronavirus y el inicio de la cuarentena a mediados de marzo, pocos días después de que España tomara medidas. No obstante, no se generaron poderes especiales, ya que el país vive en Estado de excepción desde hace más de 6 años cuando la crisis económica se intensificó. La reclusión no ha sido total, aunque la policía se ha mantenido constantemente en la calle.

La ONG de derechos humanos, PROVEA, denunció que durante el confinamiento se produjeron diversas detenciones arbitrarias contra decenas de personas por supuestamente “incumplir la cuarentena”. No obstante, los opositores al régimen han manifestado que las restricciones decretadas por Maduro estarían relacionadas a la escasez de gasolina que vive el país petrolero.

Según denuncia Luis Martínez, miembro del partido ilegalizado Voluntad Popular, a elcierredigital.com, el régimen mantiene la presión sobre la sociedad civil, que ha estado obligada a encerrarse sin servicio de agua, luz y con hambre generalizada. Una visión que comparte HRW que asegura que la exposición al virus es constante a causa del “hacinamiento en zonas populares y cárceles, así como los problemas generalizados para acceder al agua en hospitales y hogares”.

Gustavo Villasmil relata que cuando recibió los primeros equipos médicos para repartir en el hospital, tuvo que esconderlos, ya que las autoridades militares podían confiscarla y detenerlo por “propaganda anti régimen”.  Fuentes médicas del país, destacan que todos los materiales han sido enviados por donaciones que pasan por contrabando para no ser detectadas por las autoridades chavistas.

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