19 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

La compañía presidida por Josu Jon Imaz desmiente ser negacionista, dice ser "activista climática" y celebra su éxito comercializando contratos de luz

Repsol abre fuego contra Greenpeace en plena crisis reputacional por su guerra contra La Moncloa

El Cierre Digital en Josu Jon Imaz y la sede de Repsol.
Josu Jon Imaz y la sede de Repsol.
Greenpeace ha abierto fuego contra Repsol, que sigue ganándose enemigos tras sus pulsos contra Endesa y La Moncloa. La compañía energética dirigida por Josu Jon Imaz y presidida por Antonio Brufau ha atacado a la asociación ecológica que, al igual que Teresa Ribera, le había afeado su presunto "retardismo y negacionismo". Imaz afirma que la compañía es "activista" contra el cambio climático y que su apuesta es "seguir produciendo petróleo y gas".

"La electricidad ha pasado de ser el 24% de la fuente de consumo de energía primaria en 2017 al 22% en 2023. Si esto es así y si llevamos tanto tiempo insistiendo en electrificar todo, ¿no nos estaremos equivocando de camino?".

Con estas palabras Antonio Brufau mostraba una de patas argumentales de la compañía que preside, Repsol, que niega ser "retardista ni negacionista" y asegura ser "activista" contra el cambio climático pese a las dudas que existen en La Moncloa. 

La vicepresidenta tercera y titular del Ministerio de Transición Ecológica, Teresa Ribera, está molesta porque Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, aseguró en el foro de Davos que "descarbonizar no significa electrificar".

Imaz mostró sus cartas hace unos días en la Junta de Accionistas de Repsol: "¿Dicen que son sostenibles, sociales y éticos pidiendo que dejemos de producir petróleo y gas? ¿Cómo va a llenar este mundo sus necesidades de energía?". El directivo apuntó que si dejaran de producir se generaría una mayor dependencia energética en Europa: "¿Es ético reforzar a Putin de esta manera?".

Una activista de Greenpeace les pidió en la Junta que dejen de vender gas y petróleo "para alcanzar un futuro habitable" e Imaz aparcó su tono habitual al acusarles de hacer de lobby en favor de las eléctricas. 

"Ustedes son los responsables: personas movidas por el dogma y la ideología, de que el consumo de carbón esté subiendo (. . .). Y esto no es en absoluto ético: me parece que nuestra apuesta tiene que ser seguir produciendo petróleo y gas", apuntó. 

Imaz les acusó de estar "hipotecando el futuro para las siguientes generaciones. No me digan de bosques de Indonesia (...). Saben que esta compañía utiliza como materia prima o bien residuos, o en su caso seguimos las políticas marcadas por la UE, que indica la trazabilidad de las materias primas".

Desde Repsol aseguran que los dardos que reciben desde compañías como Iberdrola están motivados por su éxito comercializando contratos de luz. Y es por ello que les han contestado: "La competencia quiere limitar el crecimiento de un operador como Repsol, emergente en el sector eléctrico. Parece que lo que realmente les preocupa es que nuestros clientes se beneficien de los servicios, de los productos y de los descuentos y accedan a una oferta multienergía que satisface cualquier necesidad en el hogar y en el transporte".

Pepe Bogas, presidente de Endesa, les había enviado un recado previo: "Es cierto que todos están deseando usar los canales de promoción, así que lo que estamos tratando de hacer son acciones específicas para retener a nuestros usuarios y mantener nuestra cartera de 6,9 millones de clientes liberalizados"

Colección de frentes en Repsol

Varios frentes atenazan a Repsol, que está resquebrajando su eterna paz interna después de encadenar diversas malas noticias. La compañía presidida por Josu Jon Imaz no consigue frenar su caída de beneficios, ha recibido una denuncia de Iberdrola por "competencia desleal" y está sufriendo problemas reputacionales tras advertir que podría suspender sus inversiones en España si este 2024 se mantenía el impuesto extraordinario a las energéticas, tal y como se confirmó a finales del pasado año.

Josu Jon Imaz. 

La cotizada ha ganado 969 millones de euros en el primer trimestre de 2024, lo cual supone un 12,9% menos que en el mismo periodo del ejercicio anterior. "Nuestro comienzo de año demuestra la solidez del proyecto de Repsol, que dará un nuevo paso adelante gracias a la Actualización Estratégica 2024-202", dice Imaz. 

El directivo asegura que siguen "evolucionando nuestros negocios, con una oferta de multienergía única en España, avanzando con hechos tangibles en la descarbonización e invirtiendo de forma rentable para garantizar el futuro de la industria y el empleo".

Lo cierto es que el recorte de beneficios supone un nuevo jarro de agua fría para la compañía, que hace unas semanas señaló que la bajada del precio del crudo y gas era el principal motivo de la caída de beneficios en 2023 de Repsol, que ganó 3.168 millones, una caída del 25,5% respecto al curso anterior

Al menos Imaz pudo sacar pecho por el recorte de la deuda (que cayó 160 millones hasta los 2.096 a fecha 31 de diciembre de 2023) mientras enfila la crisis derivada de la denuncia que le ha interpuesto Iberdrola, que le acusa de "competencia desleal" al señalar en publicidad que son "líderes en transición energética" cuando el 99,4% de sus ingresos procede de recursos no renovables. 

Imaz mostró su enfado por la denuncia: "No nos va a distraer la demanda de Iberdrola, que no está acostumbrada a competir en un mercado abierto sino a funcionar en un entorno regulado como es el del mercado eléctrico, cuyas normas salen publicadas en el BOE". 

Imaz se molestó por la pinza conformada por Iberdrola y la ministra Teresa Ribera, a la que Imaz apuntó en público: "¿La ministra quiere cerrar las refinerías? Generan 28.000 empleos directos, indirectos e inducidos. ¿Es lo que queremos para nuestra sociedad y nuestros jóvenes? Repsol tiene una apuesta clara por los combustibles renovables. Una apuesta por reducir las emisiones en el transporte sin que la factura la pague la sociedad y sin que se cargue esta factura sobre las personas con menos recursos de la sociedad".

El presidente de Repsol dice que quiere contribuir a realizar una transición ecológica en la que "el ciudadano no se vea obligado a cambiar de coche o a financiar con sus impuestos subvenciones que no están consiguiendo el objetivo, que es reducir las emisiones de CO2".

Es evidente que la denuncia supone un grave golpe contra la empresa, que en los últimos tiempos quiere hacer inaudible las denuncias por realizar 'ecopostureo'. "En los primeros meses del año, Repsol ha dado pasos decisivos para profundizar en la descarbonización de sus negocios. Destaca el inicio de la producción a gran escala de combustibles renovables en su nueva planta de Cartagena", señalan. 

La empresa también recuerda que a finales de este pasado mes de marzo Repsol alcanzó una alianza estratégica con Bunge para incrementar el suministro de materias primas para producir combustibles renovables tras haber adquirido el 40% del desarrollador de plantas de biogás Genia Bionergy y el 100% del promotor de energías renovables estadounidense ConnectGen.

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