19 de junio de 2024
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FIN DE SEMANA

Este negocio impulsado por el exministro perdió 3,8 millones en 2022 y redujo capital para compensar pérdidas previas de 82 millones

Terra Mítica sigue en números rojos: Radiografía del parque temático soñado por Eduardo Zaplana y sufragado por los valencianos

El Cierre Digital en
/ Eduardo Zaplana en un montaje con el parque temático Terra Mítica.
Terra Mítica no levanta cabeza. El parque temático de Benidorm perdió en 2022 más de 3,8 millones de euros, viéndose obligado a reducir capital para compensar unas pérdidas previas superiores a los 80 millones de euros. El nonagenario francés George Santa Maria, dueño también de Aqualandia, intenta encauzar un proyecto que a las administraciones públicas valencianas y a las entidades de crédito locales les ha costado más de 300 millones de euros.

Terra Mítica perdió en 2022 más de 3,8 millones de euros, cifra considerable que, sin embargo, supone una reducción de números rojos tras haber perdido más de seis millones en cada uno de los ejercicios 2020 y 2021. A pesar de ello, el parque temático de Benidorm se ha visto obligado a reducir capital para compensar los más de 82 millones de euros de pérdidas que este proyecto acumula en los últimos años. 

Al frente de este 'ruinoso' negocio desde hace más de una década se encuentra el nonagenario francés George Santa María, propietario del hotel sito junto al parque temático, Grand Luxor (4 estrellas y más de 200 habitaciones) y dueño de los parques acuáticos de Benidorm Aqualandia y Mundomar.

Santa María, que ha comenzado a preparar su sucesión, también cuenta con establecimientos hoteleros en República Dominicana, amén de negocios en bodegas, juego o en el sector audiovisual. 

El creador

Los inicios de Terra Mítica guardan relación con los 'líos' del exministro de Trabajo Eduardo Zaplana, que ha ejercido estos días de animoso analista de la polémica sobre las diferencias o similitudes del catalán y del valenciano ante la posible llegada de ambas lenguas al Congreso de los Diputados. 

Menos saleroso se muestra a la hora de analizar su etapa al frente de la Comunidad Valenciana, atinadamente retratada en la obra 'Ciudadano Zaplana, la construcción de un régimen corrupto' que firmó el periodista Francesc Arabí

El redactor del histórico diario valenciano Levante EMV recuerda la implicación de Zaplana en el caso Naseiro, su ascenso a la alcaldía de Benidorm gracias a una concejal tránsfuga (la célebre Maruja Sánchez) y la mayoría absoluta que cosechó en 1995 en la Comunidad Valenciana, que entró "en fase de despedida de soltero", según Arabí, o en un sistema entre sórdido y hortera, véase la película 'El reino' de Rodrigo Sorogoyen

El bronceado Zaplana, que goza de libertad por sufrir leucemia, fue el 'rey del mambo': paseaba su moreno junto a la sonrisa del "muy español" Julio Iglesias y lucía sus trajes hechos a medida en los informativos del Canal Nou, que contrataba a Bárbara Rey como cocinera para que no contase las fechorías de su amigo Juan Carlos de Borbón. 

Posteriormente, el cartagenero saltó a la política nacional, primero como ministro de José María Aznar, posteriormente como portavoz de Mariano Rajoy y, finalmente, como disfrutón de una puerta giratoria de Telefónica que le proporcionó un millón de euros anuales. 

Terra Mítica. 

En la teleco comenzaron a mirarle mal cuando afloraron sus testaferros en el extranjero que, según la UCO, movían varios millones de euros por paraísos fiscales que procederían, supuestamente, de mordidas relacionadas con Terra Mítica

Inicios

A inicios de los noventa el alcalde Eduardo Zaplana, casado con la hija de un importante constructor de Benidorm, impulsó el proyecto de Terra Mítica, que se edificó sobre varios millones de metros cuadrados que, casualmente, habían ardido antes de ser recalificados. 

En la ciudad había cierta desazón por el tren perdido de Disneylandia, que tras sopesar el Mediterráneo apostó por las cercanías de París para erigir el parque temático a mediados de los ochenta. 

El sueño de Zaplana que sufragaron todos los valencianos

En Benidorm se respiraba cierta decadencia en los noventa tras haber perdido el esplendor sesentero. Sea como fuere, esta ciudad de menos de 70.000 habitantes parece inasequible a los nuevos tiempos: a día de hoy ronda las 12 millones de pernoctaciones anuales y sigue líder en el ranking de dudoso gusto en el ratio de rascacielos por habitante, ahí es nada. 

Pero en los noventa Benidorm quería recuperar el impulso que llevó a este pueblo pesquero a transformarse a partir de 1956 en un titán del turismo europeo. La intención de las fuerzas vivas locales, con Zaplana recién elegido entre acusaciones de corrupción, era diversificar el plato único de 'sol y playa' con un negocio que, prometían, podría llevar a millones de turistas extra a la costa.

La inauguración

El 27 de julio un exultante Zaplana lograba lo imposible: inaugurar un macroparque temático apenas dos años y medio después de poner la primera piedra. "Inaugurado en Benidorm el mayor parque de atracciones de España", titulaba El País al día siguiente. 

El diario del Grupo Prisa reseñaba que la cinta la había cortado el entonces príncipe Felipe de Borbón, que inauguró el parque subiéndose a una lanzadera con Zaplana, y la gran atracción había llegado desde el cielo con las acrobacias de la patrulla aérea de las Fuerzas Armadas, convertida en showman de estos menesteres.

Wyoming ironizando sobre la inauguración de Terra Mítica. Foto: Captura La Sexta. 

Terra Mítica homenajeaba a las antiguas civilizaciones del Mediterráneo, Egipto, Grecia, Roma o Iberia, y tenía previsto arrojar beneficios desde 2005

"Control político"

El País contaba entonces que Terra Mítica se trataba "del proyecto bandera del presidente Eduardo Zaplana, que tomó la idea de una propuesta que partió de los hoteleros de Benidorm, preocupados por la competencia que para sus negocios y el destino turístico suponían los parques de atracciones que funcionan en Europa y España". 

"Así pues, el control político sobre el proyecto ha sido absoluto, lo que le ha valido a Zaplana duras críticas por avalar con fondos públicos un negocio que, cuando alcance velocidad de crucero y genere beneficios, pasará íntegramente a manos privadas", añadían. 

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El parque temático Terra Mítica.

El pronóstico del diario de Prisa resultó fallido: los beneficios nunca llegaron, Paramount entró en el accionariado en 2002 para intentar mejorar el parque con sus personajes y ese año se amagó con construir la montaña rusa invertida más grande del mundo, pero las cuentas no salían y el tema se desechó. 

El exitoso Port Aventura se zampaba la intentona de Terra Mítica, que no pasaba de dos millones de visitas anuales a pesar de que los beneficios entraban con tres, y en 2004, con Zaplana en Madrid, el proyecto se fue a la lona: el parque de Benidorm se iba a suspensión de pagos tras sumar más de 100 millones de euros de pérdidas. 

Luego se comprobó que esa ruina no era de extrañar: el 'Caso Terra Mítica' evidenció que empresas afines al 'zaplanismo' facturaron más de cuatro millones de euros al parque en 2000 y 2001 sin prestar servicio alguno. 

Por cuestiones como estas Francesc Arabí señala que "si hay un icono que concentra todas las perversiones, irregularidades e ilegalidades que han desvalijado la Comunidad Valenciana, ese es el parque de ocio de Benidorm Terra Mítica". 

Que en 2012 pasó a manos de Santa María, quien, por apenas 67 millones, compró un proyecto que a administraciones públicas y cajas de ahorro valencianas costó 377. Zaplana, ni corto ni perezoso, no reconocía en una entrevista en 'Salvados' el fracaso del proyecto hace unos meses: "¿Alguien compra por 67 millones de euros un parque ruinoso? Si lo hace es porque cree que va a rentabilizar ese dinero", señalaba. 

Novedades

Terra Mítica ya no abre en marzo, sino que en 2023 retrasó el inicio de temporada hasta el 1 de junio para ahorrar en materia laboral y energética. Eso sí, según UGT mantiene 10 horas bajo el sol a sus carbonizados trabajadores. 

Y ni por esas levanta cabeza: el parque de Benidorm facturó en 2021 poco más de 4 millones de euros mientras el catalán Port Aventura alcanzaba los 163 y el madrileño Warner, también en beneficios, los 53. 

Para intentar levantarse, Terra Mítica ha estrenado este verano una nueva atracción, Arde Troya; un nuevo show, Los sueños de Egipto; y una ampliada zona de baño. Todos ellos acompañan a atracciones clásicas como Titánide, Synkope o Tornado, que ejercen de testigos inertes de un disparatado sueño que, para los bolsillos valencianos, ha acabado en pesadilla.  

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