16 de abril de 2024
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FIN DE SEMANA

Muchos de los últimos atentados contra monumentos y obras han sido llevados por colectivos ecologistas que "buscan que su mensaje sea escuchado"

'Plaga' de vandalismo contra el arte: De la Fontana di Trevi a la Catedral de Santiago o 'Los Girasoles' de Van Gogh

El 21 de mayo la Fontana di Trevi sufría un ataque por parte de nueve activistas que vertieron un líquido negro en sus aguas. Cada vez son más los actos vandálicos que atentan contra la integridad de famosas obras de arte, con el fin de que se escuchen sus mensajes contra el cambio climático. Desde 'Los Girasoles' de Van Gogh hasta la Catedral de Santiago de Compostela. Los autores se pueden llegar a enfrentar a penas de prisión de varios años.

Las obras de arte se encuentran en una situación crítica, pues cada vez son más los actos vandálicos que atentan contra su conservación. Con el pretexto de reivindicar el ecologismo y la concienciación sobre el cambio climático, los activistas se lanzan a los museos o a las calles para dejar su huella sobre cualquier obra considerada patrimonio de la humanidad y conseguir de esta manera que se escuchen sus mensajes.

El pasado domingo 21 de mayo, unos integrantes del colectivo italiano Ultima Generazione se introdujeron en la Fontana di Trevi y arrojaron un líquido negro hecho con carbón vegetal sobre sus aguas. Nueve activistas fueron los que en el interior de la conocida fuente, tiñeron el agua de color negro y desplegaron varias pancartas donde se leía “Non paghimo il fossile”,o lo que es lo mismo, “no pagaremos por los fósiles” traducido al español.

Según el propio colectivo Ultima Generazione, el acto es una respuesta a las últimas lluvias torrenciales que están ahogando la región italiana de Emilia Romana. Con el grito “Nuestro país se está muriendo”, los activistas expusieron su preocupación frente a las últimas inundaciones y frente las consecuencias que el cambio climático trae consigo año tras año.

Acto vandálico de 2017

No obstante, no es la primera vez que la famosa fuente de Roma sufre actos vandálicos. La anterior ocurrió en noviembre de 2017, cuando un hombre tiñó de rojo sus aguas con el pretexto de crear un tipo de arte que “emocione y transmita estupor, sentimiento y reacción”, según las palabras del artista responsable de aquel acto.

'Los Girasoles' de Van Gogh

En noviembre del año pasado el cuadro 'Los Girasoles', de Van Gogh, fue víctima de un ataque por parte de dos activistas. Dos mujeres arrojaron salsa de tomate sobre el famoso cuadro de la National Gallery de Londres. Las activistas confirmaron pertenecer a la organización Just Stop Oil y alegaron realizar el atentado para concienciar sobre los efectos negativos del uso del gas y del petróleo.

Las dos activistas lanzando la salsa de tomate

A través de Twitter, la organización reivindicaba la acción con un mensaje donde preguntaban si “¿vale el arte más que la vida, más que la comida, más que la justicia?” y que “la crisis del costo de vida y la crisis climática están impulsadas por el petróleo y el gas”.

Afortunadamente el cuadro se encontraba protegido por un cristal, con lo cual la pintura no sufrió ningún daño. Sin embargo, tuvieron que reemplazar el marco de la obra porque este no estaba cubierto.

Santiago de Compostela

Hace unos años, en 2018, ocurría algo similar en España, en concreto en Santiago de Compostela. La Catedral de Santiago apareció con un grafiti sobre una de las figuras de la fachada sur del templo, conocida como fachada de Platerías. La pintada azul emulaba al maquillaje que utiliza Eric Singer, batería de la banda de rock estadounidense Kiss.

Pintada de la fachada

Las autoridades procedieron a visualizar las cintas de las cámaras que se encontraban en la zona pero nunca se llegó a conocer públicamente al autor. Del mismo modo que ninguna organización se hizo responsable de la pintada.

El grafiti pudo ser eliminado en su totalidad gracias a la utilización de técnicas de micro láser. Gracias a la rapidez con la que se actuó, hoy en día no queda ni rastro de este acto vandálico. De haberse dado con el responsable, éste se enfrentaría a una multa de entre 6.000 y 150.000 euros, según las sanciones que establecía la Ley de Patrimonio de la Xunta de Galicia en ese momento. 

Sanciones

Dependiendo del tipo de vandalismo, agresión y daños ocasionados, las consecuencias pueden ser de tipo penal en el peor de los casos, administrativas, o de reposición de los daños ocasionados.

En España, según podemos leer en el artículo 323, “Será castigado con la pena de prisión de uno a tres años y multa de doce a veinticuatro meses el que cause daños en un archivo, registro, museo, biblioteca, centro docente, gabinete científico, institución análoga o en bienes de valor histórico, artístico, científico, cultural o monumental, así como en yacimientos arqueológicos”.

Estos actos ponen en duda si la vía correcta para reivindicar cambios que paren el cambio climático es la de atacar obras de arte.

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