03 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

El SUP señala que nadie quiere cubrir los puestos libres que hay en las comisarías de Algeciras y La Línea por el miedo a las mafias de la droga

Policías del Campo de Gibraltar denuncian la falta de apoyo institucional frente a los narcos

/ Agentes de la Policía Nacional combaten el narcotráfico en El Campo de Gibraltar.
El Sindicato Unificado de Policía lleva años denunciando la situación de desamparo institucional bajo la que trabajan los miles de policías destinados en El Campo de Gibraltar. Acosados y agredidos por las mafias de la droga, que extienden la presión a las familias de los agentes, los policías prefieren otros destinos, hasta el punto de que en la actual oferta de destinos en las comisarías de Algeciras y La Línea han quedado desiertas 72 plazas.

El pasado lunes arrancaba el juicio contra “Los Castaña, los reyes del narcotráfico", que controlaban todo el hachís que pasaba por el estrecho de Gibraltar. Los hermanos Francisco y Antonio Tejón, los Castaña, son los líderes de la mayor red de tráfico de la zona y gestionaban el movimiento de la droga proveniente principalmente de proveedores marroquíes, encargándose de distribuir y almacenar el producto a través de un importante entramado criminal y haciéndose con el control de todo el hachís que entraba en el Campo de Gibraltar. Junto a ellos dos, también se acusa a otras 17 personas presuntamente implicadas. Entre ellas, dos policías nacionales y un policía local.

La Fiscalía pide penas de prisión de entre 15 y 20 años para los hermanos Castaña y cada uno de los implicados, por delitos contra la salud pública, tráfico de drogas, tráfico de armas y receptación. 

Los narcotraficantes llegaron a controlar el 70% del tráfico de hachís desde Marruecos hasta España y Europa. 

Los policías, 'desamparados' en El Campo de Gibraltar

El macrojuicio del clan de “Los Castañas”, una de las principales organizaciones de narcos de El Campo de Gibraltar, según la Fiscalía, ha puesto de manifiesto el poder de las organizaciones de narcotráfico para introducir cientos de toneladas de droga en España usando los medios técnicos más evolucionados.

También la sensación de impunidad con la que operan y, según los investigadores, los peligrosos contactos con otras organizaciones delictivas internacionales como la N´Drangueta  calabresa. Un reto colosal para los policías destinados en la zona que, a la vez, deben atender las consecuencias de las presiones migratorias en el mismo espacio y el resto de labores policiales propiamente dichas.

Sin embargo, los policías evitan ir destinados a la zona y en las comisarías aumentan las plazas vacantes, con una rotación policial en las unidades que no favorece la lucha contra las organizaciones de narcos. “Sólo la declaración de Zona de Especial Singularidad (ZES) para El Campo de Gibraltar podría frenar el deterioro de la situación”, advierten desde el Sindicato Unificado de Policía (SUP), a la vez que reprochan a Interior que no haya cumplido sus recientes promesas en este sentido.

“En El Campo de Gibraltar, los policías nacionales y sus familias sufren amenazas por parte del amplio entorno social que apoya a los narcos o trabaja para ellos”, advierte el SUP, que lleva pidiendo desde hace años la declaración de ZES para El Campo de Gibraltar, como ya se hizo en su día con el País Vasco.

Según fuentes policiales, en la zona el principio de autoridad cotiza a la baja y las agresiones a miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado están a la orden del día. Además, aseguran que los narcos tienen la orden de embestir a los vehículos policiales que intenten detenerlos durante sus operaciones de tráfico de drogas. Se amenaza y se graba a los agentes durante las intervenciones policiales, para posteriormente identificarlos con nombres, apellidos y dirección en las redes sociales.

“Nuestros compañeros se ven obligados a hacer un esfuerzo económico extra para mantener a los suyos alejados de las presiones de los narcos, y cada año aumentan las peticiones de traslado, afectando a la operatividad de las unidades policiales”, apuntan desde el SUP. Tanto es así que, según el sindicato policial, en la actual oferta de plazas del Concurso General de Méritos, en las comisarías de Algeciras y La Línea han quedado desiertas 72 plazas. "Los policías no eligen trabajar en un destino, El Campo de Gibraltar, tan conflictivo y sin prestación específica alguna", declaran.

Policía Nacional en las calles de El Campo de Gibraltar.

Desde el SUP no restan méritos al plan policial puesto en marcha por el Ministerio de Interior para combatir la actividad de los narcos del Estrecho. Sin embargo, le acusan de no cumplir con sus promesas de apoyo laboral y económico a los policías. “Los policías destinados en El Campo de Gibraltar necesitan mejoras laborales, sociales y económicas que sólo esa declaración de ZES les puede proporcionar. Es la única forma de acabar con el desamparo que sufren nuestros compañeros en la zona, de hacer que se sientan apoyados y, de paso, convertir El Campo de Gibraltar en un destino atractivo, equilibrando los pros y los contras que acarrea trabajar en la zona”, comentan desde el SUP.

Y es que, para ellos, no sólo se trata de la presión y la asfixia social con la que los narcos intentan someter a los policías y a sus familias. Se trata también de la gran carga laboral que soporta la zona desde el punto de vista policial. 

El entramado criminal de "los Castaña"

"Los Castaña" disfrutaban de un alto nivel de vida, tenían a varios agentes del Cuerpo de Policía comprados para facilitar sus movimientos, se alojaban en viviendas de lujo y adquirían frecuentemente objetos de alto valor.

En torno a estos dos hermanos, Francisco y Antonio Tejón, se asociaban diferentes bandas que colaboraban con ellos en toda la zona de La Línea de la Concepción, Cádiz. 

Desde el año 2016 la Policía pone en marcha la llamada “operación Ronal”. En octubre de ese mismo año, los hermanos reciben un soplo de dos policías cómplices y huyen a Marruecos, aunque la policía marroquí los detuvo y los devolvió a España. Posteriormente, ambos quedan en libertad debido a que la extradición judicial solicitada no llegó a gestionarse a tiempo.

Uno de los hermanos, Antonio Tejón, y un socio.

Más tarde, en 2018,  Antonio Tejón es capturado y pasa dos años en prisión preventiva en la cárcel de Albolote en Granada. El líder del clan criminal consigue salir de prisión tras pagar una fianza de 200.000 euros.

Su modus operandi

“Los Castaña” no actuaban solos, los hermanos contaban con un amplio elenco de cómplices y socios que les ayudaban a desplazar y reunir el narcotráfico.

Esta sociedad criminal reúne a miembros de su familia, como la primera mujer de Antonio Tejón. A ella le tocó hasta seis veces la lotería en tan solo un mes, con los boletos que él se encargaba de comprar. Con la fortuna reunida, adquirieron numerosas fincas donde organizaban fiestas y la actividad delictiva.

Por otro lado, la pareja del otro hermano, de Francisco Tejón, invirtió 185 mil euros en fincas en las que organizaban orgías, todas ellas pagadas en efectivo. También compraban coches y bolsos de alta gama

Se calcula que tras los años que llevan en activo han conseguido reunir una fortuna de 30 millones de euros.

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