07 de octubre de 2022
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FIN DE SEMANA

Lola Flores y El Pescaílla formaron una de las familias más relevantes del panorama artístico español, una herencia apenas mantenida

La saga de los Flores, el gran legado: La casa que vio nacer a “La Faraona”, ahora en ruinas

Familia Flores.
Familia Flores.
El clan de los Flores sigue estando más vivo que nunca. La folclórica y uno de los padres de la rumba catalana formaron una familia en la que el flamenco, el duende y el arte no faltaron. Sus descendientes han defendido el apellido Flores con uñas y dientes aunque también han hecho frente a momentos en los que la desgracia ha estado a la orden del día. El paso de La Faraona por el banquillo, su enfermedad o la muerte de Antonio Flores fueron golpes muy duros para el clan.

El recuerdo de María Dolores Flores Ruiz sigue más vivo que nunca. La casa natal en la que “La Faraona” vio la luz hace 99 años, en la localidad gaditana de Jerez de la Frontera, se encuentra en ruinas desde hace años por lo que se quiere derribar, deseo que ha molestado al pueblo gaditano al considerar la propiedad como un símbolo de la copla.

Para celebrar el centenario de su nacimiento, Lola Flores nació el 21 de enero de 1923, el Ayuntamiento de Jerez tiene previsto inaugurar un museo en honor a la artista que se ubicará en la plaza de Belén de la localidad.

Lola Flores dejó un legado en el flamenco español irrepetible. La artista que ostentaba carisma y genialidad “se sentía gitana sin serlo”, admiraba a Pastora Imperio, y sus orígenes humildes le llevaron a cantar por los tablaos, donde pronto descubrieron que aquella niña tenía duende. 

Contrajo matrimonio con Antonio González, más conocido como el Pescaílla, uno de los padres de la rumba catalana, con quien la coplera compartió 38 años de su vida. Durante su matrimonio superaron épocas muy duras como el paso de la artista por el banquillo o la enfermedad que la acompañó durante los últimos años de su vida. 

Tras el fallecimiento de la Faraona, la saga se quedó sin uno de sus pilares fundamentales y Antonio González, sin el amor de su vida. El guitarrista tuvo que hacer frente a la muerte de su mujer y de su hijo en apenas 15 días. En 1999, el compositor murió víctima de un cáncer hepático, a los 74 años. Está enterrado junto a la folclórica y Antonio Flores en el cementerio de La Almudena.

Lola Flores y el Pescaílla, una boda arriesgada

Si hay un evento que recordar en la familia Flores es la boda de Lolita. En la Iglesia de la Encarnación de Marbella donde se celebraba, no cabía un alma y el enfado de la Faraona no dejó indiferente a nadie, dejando para la posteridad una de las frases míticas del imaginario colectivo español. 

Aunque la boda de la primogénita de la artista no fue la única boda marcada por las anécdotas. Lola Flores y el Pescaílla se dieron el sí quiero el 27 de octubre de 1957 a las seis de la mañana en El Escorial frente a amenazas de muerte, un embarazo y un desafío a las leyes gitanas. 

Lola Flores y El Pescaílla.

Una celebración a escondidas por los continuos enfrentamientos entre el clan de los Amaya y Antonio González, ya que el compositor tenía una hija con Dolores Amaya y, según la ley gitana, el cantante debía hacerse cargo de la pequeña. La Faraona se presentó en el templo con un vestido de Asunción Bastida y no se casó de blanco, sino de gris y corto, toda una revolución en materia nupcial de la época. Ambos contrajeron matrimonio en una boda sin apenas invitados. Los padrinos fueron el productor de cine Cesáreo González y la actriz Paquita Rico.

Boda de Lola Flores.

Si la ceremonia fue tensa por los problemas con los Amaya, el banquete, celebrado en el Hotel Felipe II, transcurrió sin incidentes. La folclórica ya se encontraba embarazada de Lolita Flores, que nació en 1958, y más tarde tuvo a Antonio (1961) y a Rosario (1963). Sus vástagos heredaron las dotes artísticas de sus progenitores. 

Lola Flores y el Pescaílla junto a sus hijos.

Para el matrimonio, sus hijos eran lo más importante. Disfrutaban en familia de las temporadas estivales en los Gitanillos donde La Faraona sacaba el puchero y no faltaba el cante en las reuniones familiares.

Lolita Flores, la primogénita de la Faraona que ganó un Goya

La primogénita del matrimonio fue un regalo para la Faraona. Desde pequeña acaparó portadas de la prensa rosa y tras el fallecimiento de sus progenitores, ha sido el sostén de la familia. Su debut como cantante se produjo a los 17 años con canciones como “Amor, amor” o “Qué será de mí”, aunque una de sus canciones más conocidas es Sarandonga.

Pero a pesar de llevar la música en la sangre, el cine siempre la atrajo. 

Lolita Flores durante la Gala de los Goya en 2002.

Sin embargo, Lolita no obtuvo el beneplácito de su padre ya que España se encontraba inmersa en la época del destape y los guiones subidos de tono no eran del agrado del Pescaílla. Posteriormente, la artista comenzó a hacer sus pinitos en el mundo del teatro y del cine, lo que le valió ganar un Goya en 2002 por su interpretación en la película Rencor.  

Boda de Lolita y Guillermo Furiase.

Durante su vida a Lolita se le han conocido varios romances como los que mantuvo con Antonio Arribas, uno de los choris marbellíes, con Paquirri o con su colega de profesión, el también torero Palomo Linares.

Elena y Guillermo Furiase junto a su madre.

Aunque su gran amor lo encontró en un argentino de ojos azules con el que contrajo matrimonio en 1983. Con Guillermo Furiase tuvo dos hijos, Elena en 1988, quien ha seguido la carrera de su madre en el mundo de la interpretación y Guillermo en 1993, un cantante que guarda un gran parecido con su tío Antonio. En 1995, se separó del padre de sus hijos y en 2010 contrajo matrimonio con el actor Pablo Durán. La pareja se separó en 2015. Actualmente, la artista consagrada en el mundo del cine, disfruta de su papel de abuela con los hijos de Elena Furiase.

Antonio Flores, el cantante que no pudo vivir sin su madre

Las reuniones familiares en la saga de los Flores eran grandes acontecimientos que copaban titulares y portadas de la prensa del corazón. Uno de aquellos eventos fue el bautizo del segundo hijo de Lola Flores y Antonio González, al que asistieron personalidades como Ava Gardner, la Duquesa de Alba o Aline Griffith.  

Bautizo de Antonio Flores.

La trayectoria profesional de Antonio Flores, al igual que la de sus hermanas, estuvo marcada por el arte, el cine y la música. Debutó en 1980 con la canción “No dudaría” y, a partir de ahí, su carrera fue meteórica. La composición le apasionaba y lanzó éxitos como “Vente pa´ Madrid” o “Pongamos que hablo de Madrid”. En el cine, Antonio protagonizó junto a su hermana Rosario la película Colegas.

Ana Villa y Antonio Flores.

Ser uno de los hijos de Lola Flores abría muchas puertas aunque para el cantante no todo fue de color de rosa. Su adicción a las drogas le acompañó hasta el final de sus días aunque durante su relación con Ana Villa logró salir de su adicción. Fruto de esa relación, nació su hija, la actriz Alba Flores, a la que dedicó la canción "Alba".  

Alba y Antonio Flores.

 Antonio Flores siempre estuvo muy unido a su madre y la muerte de la Faraona, a la que él se refería como “un genio", el 15 de mayo de 1995 a causa de un cáncer de mama, no pudo superarla. Tras pasar una noche en la cabaña que construyó en el Lerele componiendo, aparecería muerto al día siguiente con tan solo 33 años, víctima de una sobredosis. Sólo habían pasado 15 días desde la muerte de su madre, a la que adoraba y con la que tenía un vínculo especial.

Rosario Flores, la niña que moría por su hermano

La más pequeña de los Flores lleva el temperamento de su madre en la sangre. Su aparición en la película En el taxi de los conflictos dejó claro que la benjamina del matrimonio había heredado el arte de sus padres. Rosarillo es una de las artistas más consagradas en el mundo de la música y sus canciones son de sobra conocidas, entre las que se encuentran “Sabor Sabor”, “Qué bonito” o “Algo contigo”

Lola Flores y Rosario Flores.

Al igual que su hermano, al que adoraba y cuya muerte le costó superar, protagonizó películas como Hable con ella o Colegas, en la que compartía cártel con el actor Enrique San Francisco, con el que mantuvo un romance y en la que rodó escenas que no eran muy del agrado de su padre.

Pedro Manuel Lazaga y Rosario Flores.

La cantante ha tenido dos romances conocidos, el primero con Carlos Orellana, con el que tuvo a su hija Lola Orellana, a la que “se la mandó su madre” ocho meses después de morir. Su hijo menor, Pedro Antonio Lazaga llegó al mundo hace 16 años fruto de su relación con Pedro Manuel Lazaga. 

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