06 de diciembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Con Isabel II arrancan los amoríos que interfieren en los asuntos de Estado, especialmente el del militar Enrique Puigmoltó, padre del heredero

Los amantes de los Borbones: De los escándalos de Isabel II a la paternidad de su hijo Alfonso XII

Isabel II.
Isabel II.
Cada vez que aparecía un nuevo nombre en la larga lista de amantes de Juan Carlos I muchas voces lo justificaban aludiendo a sus antecedentes familiares. Lo cierto es que es en el siglo XIX es cuando comienza la asociación de los Borbones con las infidelidades, la ambición económica y la intervención en los asuntos políticos, especialmente con Isabel II que acumuló una gran lista de amantes. Uno de ellos, Enrique Puigmoltó, según muchos historiadores fue el verdadero padre de Alfonso XII.

La obsesión por interferir en la política, acumular riquezas y elegir amantes que acaben generando quebraderos de cabeza suelen ser los tres problemas más habituales que persiguen a los Borbones españoles y, como si de una maldición se tratase, todos desde Carlos IV, salvo Alfonso XII que se murió con 28 años, han tenido que salir del trono o del país en algún momento. Sólo el tiempo dirá si Felipe VI se libra de esta especie de maleficio.

La dinastía Borbón se establece en España en 1700 tras ganar la Guerra de Sucesión que llevó al trono a Felipe V. Lo cierto es que se podrían establecer dos épocas en los reinados Borbónicos.

En la primera, no se trataba tanto de reyes infieles sino de reyes aquejados de diversos  trastornos que afectaban a su psique. “Los primeros, los del siglo XVII, padecían síndrome bipolar. Fernando VI, por ejemplo, tuvo una depresión que le condujo a la muerte. Luis I sufría problemas que se incrementaron con la llegada de una esposa que provocaba el caos a causa de un posible trastorno de personalidad. Además, se añadía que estos monarcas de origen francés, tenían problemas de adaptación. Luis XIV, rey de Francia, conocía los problemas de su nieto, el que sería el primer Borbón en España, Felipe V. El monarca francés hablaba en sus cartas de los “vapores” que afectan a “Rey defectuoso”.

Otro tipo de Borbones aparece en el siglo XIX. Es cuando los liberales se refieren a las locuras de palacio en alusión a los escándalos que protagonizan los Reyes. En los Borbones hay una gran capacidad de autodestrucción más peligrosa que la amenaza de los republicanos o los carlistas. Tienen una tendencia a no mantenerse en el trono. Se complican la vida incluso cuando la situación política y económica del país les es favorable”, contaba César Cervera, autor de Los Borbones y sus locuras, a elcierredigital.com.

La imagen que se tiene de los Borbones como infieles por naturaleza y ambiciosos de dinero, además de aficionados a intervenir en la evolución política del país, nace con Fernando VII y se refuerza con su hija Isabel II. Ella representó un período de inestabilidad política con el descontento del pueblo por la frivolidad que rodeaba a su monarca y a otros miembros de la familia real. Era el siglo XIX, pero podríamos estar hablando del presente.

Numerosos amantes

La lista de todas las relaciones de Isabel II varía según se consulte una fuente u otra. Alabarderos, miembros de la guardia real, políticos, escritores… son muchas las historias fuera del matrimonio que se atribuyen a la Reina. 

La historia de muchas dinastías no se entiende sin la intervención de una infidelidad. Suponían una inyección de sangre nueva en familias compuestas por miembros afectados por las consecuencias de los matrimonios consanguíneos, habituales entre la realeza, que protagonizaban sus antepasados. Uno de estos casos podía ser el de Alfonso XII. Isabel II se había casado con su primo Francisco de Asís de Borbón con el que no se llevó bien debido a su homosexualidad. Parece ser que ninguno de sus hijos era de su marido. Su heredero nació de su relación con un hombre de la milicia.

Alfonso XII. 

Enrique Puigmoltó, era un militar valenciano hijo del Conde de Torrefiel, y de carácter rebelde. Guardaba un especial parecido con Alfonso XII, que se distinguió de sus antecedentes borbones. Con respecto a sus supuestos ancestros era mucho más atractivo y hasta a la actualidad se le considera el monarca más bello de nuestra historia. De ahí que se piense que, en plena época del romanticismo, se ensalzara hasta la mitificación.

Puigmoltó servía al mando de la cuarta compañía en el segundo batallón, cuando la Reina se encaprichó de él. Según relata Ricardo de la Cierva en La otra vida de Alfonso XII, la pareja llegó a hacer vida casi de matrimonio en el Palacio Real. La correspondencia entre la soberana y su amante recogida en el citado libro muestra el nivel de apasionamiento de la pareja.

En 1856 la política se cruzó en su historia. El conocido como Bienio Progresista tocó a su fin tras la dimisión de Espartero. La mala situación económica generó una contrarrevolución auspiciada también por la propaganda carlista. El Palacio Real llegó a ser sitiado y Puigmoltó se encargó de su defensa. La Reina premió a su amante con un título nobiliario, Vizconde de Miranda, y con la concesión de la Gran Cruz de San Fernando de primera clase.

En noviembre de 1857, nació Alfonso XII. Tras este acontecimiento el Gobierno empezó a sopesar la idea de alejar de la corte a Puigmoltó. Otras versiones aseguran que llegó a infectar con un herpes a la Reina y el Ejecutivo decidió enviarlo fuera de Madrid. Fuese el motivo que fuese, el caso es que el militar volvió a su Valencia natal donde formó una familia y además, inició una próspera carrera política llegando a ser elegido diputado en 1863 y brigadier en 1881. Falleció en 1900 en su Valencia natal.

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