25 de febrero de 2020
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FIN DE SEMANA

En el 41º aniversario de la Carta Magna "El Cierre Digital" hace un repaso emotivo al país que superó una complicada Transición política

España vista hace 41 años a través de la música, el cine y las revistas del corazón

Fotograma de
Fotograma de "La escopeta nacional".
Ya han pasado 41 años y parece que fue ayer cuando los españoles votaban una Constitución, la primera desde 1931. Entoces España había empezado a mutar sus costumbres durante los años finales de la dictadura. Una nueva generación de ciudadanos había empezado a respirar libertad y, sin querer, a cambiar el país.

El cine, la música y las publicaciones periódicas son buenos testigos para tomar el pulso a un país y los cambios que se producen. Cuarenta y un años después la Historia recoge fechas y nombres de entonces. Esto es lo que se hacía y escuchaba en un año en que España hervía intelectualmente.

La banda sonora

En ese año dos grandes de la música melódica se confirmaron como estrellas fuera de nuestras fronteras. Julio Iglesias publicó su LP A mis 33 años con canciones firmadas por Ramón Arcusa (ex Dúo Dinámico), y llegó al gran triunfo internacional que llevaba años buscando. Camilo Sesto no le iba a la zaga que con Algo de mí que durante semanas fue la canción más oída en nuestro país.

A los artistas españoles les hacían competencia directa los artistas italianos que habían decidido cantar en español para ganarse nuestro mercado y el latinoamericano. Eran los casos de Romina y Albano, que aún parecían felices, y de Umberto Tozzi que triunfaba con Gloria. La que arrasó en aquel año fue Raffaella Carrá recomendando visitar el sur para hacer el amor.

 

Los artistas italianos en esas fechas se pusieron a cantar en español para conquistar el mercado de habla hispana. Así lo hicieron Romina Power y Albano cuando aún parecían felices y Umberto Tozzi con su Gloria. Aunque, la que más caló entre el publico español fue Raffaella Carrá que invitada a viajar al sur para hacer bien el amor.

En ardor competía con la italiana, la sevillana María Jiménez con Hábleme en la cama o Se acabó. Con su toque desinhibido se había convertido en la folclórica del momento. Eso sí, seguida de cerca por Rocío Jurado gracias a las letras de Manuel Alejandro y una casi recién llegada Isabel Pantoja.

 

Aunque sí hay dos géneros que representan los gustos musicales de 1978, esos son sin duda la rumba y la música disco. El primero fue el sonido de los barrios periféricos de las grandes ciudades como Madrid, Barcelona o Valencia. Hijos de inmigrantes de otras zonas del país menos favorecidas que mezclaban sus orígenes con los ritmos urbanos. Los Chunguitos, Las Grecas, Bordón 4 o Los Chichos arrasaban entre grandes capas de la población.

La canción protesta seguía teniendo su lugar con nombres como Ana Belén y Víctor Manuel, Serra, Labordeta, De Raymond y muchos más que acabarían evolucionando hacia los temas melódicos.

A 24 fotogramas por segundo

El cine español vivía uno de sus mejores momentos, tanto en lo económico como en lo artístico. En la cartelera convivían géneros tradicionales como los musicales folclóricos como Donde hay patrón… con Manolo Escobar o la comedia tradicional con títulos del nuevos cineastas como Solos en la madrugada de José Luis Garci o Las palabras de Max de Emilio Martínez Lázaro que obtuvo un premio en el Festival de Berlín de ese año.

La eliminación de la censura permitía a los creadores hablar del pasado inmediatamente anterior. Carlos Saura lo hizo Con los ojos vendados y Manuel Gutiérrez Aragón con Sonámbulos con Ana Belén como protagonista. Claro que la palma se la llevó La escopeta nacional de Luis García Berlanga que bajo su particular mirada cargada de sarcasmo e ironía revivía una de las muchas cacerías del franquismo. El genial cineasta consiguió además la mejor ambientación posible ya que rodó en El Canto del Pico, una de las mansiones propiedad de la familia Franco.

Ese año nacía además una nueva clasificación moral de películas: las clasificadas S. ¿Qué eran ? Pues un sucedáneo. El porno no era legal en España pero en estos filmes se podía llegar un poco más allá. El problema es que, en ocasiones, se colocaba este marchamo a películas que más allá del sexo trataban temas complicados para la época. Un ejemplo es El diputado de Eloy de la Iglesia que contaba la historia de un político homosexual y sus problemas para llevar una doble vida. Junto a esta cinta aparecían otras de corte erótico con títulos que dejaban poco a la imaginación como Con las bragas en la mano o Carne apaleada.

Las revistas del corazón

A través de las publicaciones de sociedad, los españoles descubrían a que la vida no era tan rosa como durante el franquismo se había  contado en este tipo de revistas. Ese año las grandes noticias fueron separaciones, algo insólito en España a penas dos años antes. Tita Cervera dejaba a Espartaco Santoni al descubrir que el productor estaba casado al mismo tiempo con una actriz mexicana y había cometido bigamia. Después de semanas de escándalo se descubrió que el matrimonio (celebrado en Nueva York en 1975) entre la futura baronesa Thyssen y el venezolano nunca había sido legalizado en nuestro país.

Aunque si hubo una separación que ocupó páginas en las revistas, esa fue la Julio Iglesias e Isabel Preysler. Mediante un comunicado en ¡Hola! la pareja puso fin a siete años de matrimonio. Era la primera vez que unos famosos confirmaban una noticia así. Julio se desquitó cantando la canción Me olvidé de vivir e Isabel se convirtió en el personaje rosa preferido.

Julio Iglesias e Isabel Preysler se divorciaron en 1978

Concha Márquez-Piquer y el torero Curro Romero también se separaban, mientras la prensa hacía cábalas con las crisis matrimoniales de Carmina Ordóñez y Paquirri, que un año después acabarían rompiendo su relación.

Aunque la novedad fueron las separaciones también hubo una boda del año. En este caso fue la de la Duquesa de Alba que acabó casándose con un ex cura izquierdista, Jesús Aguirre, cuya vida hemos repasado en Elcierredigital.com . 

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