
Enrique Ponce, una despedida inadvertida pero justa en Albacete
Columna por Antonio Martínez Iniesta
El Festival Taurino celebrado en Albacete en beneficio de Letur tuvo un protagonista indiscutible: la solidaridad. La imagen de los tendidos casi llenos por una causa noble marcó la noticia del día, eclipsando otros momentos significativos que, aunque más discretos, no dejan de ser trascendentales. Uno de ellos fue la despedida de Enrique Ponce en esta plaza, un adiós que pasó desapercibido para muchos, pero que merecía al menos un reconocimiento.
Ponce ha sido una figura clave en la historia reciente de la Tauromaquia albaceteña. Con 56 paseíllos en esta plaza, de los cuales uno fue como novillero y 55 como matador, ha dejado una huella imborrable. Ha participado en 34 corridas de feria, 10 corridas de Asprona, solo superado en número por el recordado Dámaso González, y en múltiples festivales benéficos, como los del Cotolengo, el festival de Manuel Montoya y el homenaje a Dámaso González. En 2015, su compromiso lo llevó a torear en el festival enmarcado dentro del Congreso Internacional pro Cotolengo y Cáritas.

No cabía esperar grandes homenajes en un día en el que la causa solidaria debía brillar por encima de todo. Sin embargo, el Capítulo de la Fundación Toro de Lidia en Albacete no quiso dejar pasar la oportunidad de rendirle un merecido tributo. Por ello, en un gesto de gratitud y reconocimiento, se le hizo entrega de una placa que simboliza su legado en Albacete y su constante compromiso con esta tierra.
No fue la gran ovación de los tendidos ni el foco principal del festival, pero sí un gesto necesario y justo. Enrique Ponce se marcha de Albacete con un palmarés que lo sitúa entre los grandes toreros que más han pisado su albero. Y aunque su despedida haya sido discreta, su historia en esta plaza queda escrita con letras de oro.
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