19 de marzo de 2019
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FIN DE SEMANA

No podrá recibir ni visitas ni felicitaciones más allá de los cinco minutos de llamada telefónica a la que tiene derecho

Urdangarin celebra su peor cumpleaños: de los fastos de Suiza de su anterior aniversario a la soledad de la prisión

Iñaki Urdangarín
Iñaki Urdangarín / Europa Press
Iñaki Urdangarin celebra su primer cumpleaños en prisión. Los 51 años llegan en el peor momento de la vida del que fuera Duque de Palma. Hundido psicológicamente y sin poder soportar la soledad de la prisión de Brieva (Ávila). Mientras, la Infanta Cristina, según personas de su entorno, estaría preparando su vuelta a España ante la previsión de que el próximo otoño empiece a disfrutar de permisos penitenciarios.

Iñaki Urdangarin celebra hoy su primer cumpleaños entre rejas. Su aniversario llega en el que para muchos es el peor momento de su vida. Hundido psicológicamente, su estancia en la prisión abulense de Brieva, está siendo más complicada de lo que en un principio se esperaban tanto él como su entorno. En la cárcel de mujeres, especialmente habilitada para el yerno del Rey Emérito, su soledad es absoluta y la jornada de su cumpleaños no diferirá en nada de cualquier otro día. Solo podrá recibir felicitaciones en la llamada de cinco minutos a la que tiene derecho. No podrá recibir visitas, al estar éstas prohibidas salvo los fines de semana.

Este cumpleaños será radicalmente distinto al anterior, en el que el ex Duque de Palma celebró su medio siglo de vida, en la ciudad suiza de Ginebra donde entonces vivía junto a su mujer y sus hijos. Ese aniversario lo pasó en un carísimo restaurante junto a ellos y sus suegros, los Reyes Eméritos, y su cuñada la Infanta Elena. Fue en esa ocasión, la primera en la que se pudo ver al ex jugador de balonmano con Juan Carlos I desde que estallara el escándalo del Caso Noos en noviembre de 2011.

El matrimonio Urfangarín meses antes del ingreso de Iñaki en prisión.

Ahora su realidad es muy distinta ya que desde el 28 de junio de 2018 cumple condena en la cárcel de Brieva. Su situación en prisión y los posibles privilegios de los que habría sido beneficiario han generado especial polémica. Su mediática condena y el supuesto trato de favor al vasco, han sido utilizados por los sindicatos de prisiones en su guerra contra el Ministerio del Interior de Fernando Grande-Marlaska. El ministro socialista, por su parte, ha mantenido especial cuidado en sus declaraciones sobre el polémico preso para evitar las críticas, aunque no ha dudado en defender el trato que ha recibido la Infanta Cristina cada vez que ha acudido a la prisión para encontrarse con su marido debido a “las excepcionales circunstancias”. La última visita conocida fue el 23 de diciembre cundo la infanta entró en la prisión en una furgoneta con cristales tintados para evitar las fotos. La polémica vino cuando se supo que Cristina de Borbón acudía con los cuatro hijos del matrimonio cuando el protocolo de Instituciones Penitenciarias permite un máximo de cuatro visitantes en los encuentros con los internos.

La situación del que fuera Duque de Palma, según se hizo público hace semanas, es desesperante por la soledad. De hecho, llegó a pedir a los funcionarios que le “hablaran” para evitar sentirse solo. Sin embargo, ha encontrado auxilio espiritual en la figura de Sor Carmen, religiosa que desde hace un cuarto de siglo suele visitar la cárcel de Brieva. El pasado mes de diciembre la monja concedió una entrevista a El programa de Ana Rosa en Telecinco donde habló de la vida de Iñaki entre rejas. “Está bien, es muy vitalista con los funcionarios y los trata con mucho respeto. Es muy educado", afirmó.

Sor Carmen durante su entrevista en televisión / Mediaset

Sor Carmen también resaltó la importancia que la fe tiene en la vida del recluso Urdangarín, que se llevó a la cárcel una Biblia y un rosario. “Has tenido un desliz... igual que tú estás aquí, podría estar yo. Tú tranquilo que esto se va a acabar, esto no es eterno", son algunos de los consejos que la religiosa da al cuñado de Felipe VI.

La Infanta Cristina podría volver a España

Por su parte, la vida de la Infanta Cristina parece volver a la tranquilidad desde que el pasado 28 de junio de 2018 su marido ingresase en prisión. Paulatinamente se ha ido reincorporando a la vida “real”. En el último trimestre de 2018 se dejó ver junto a su hermana la Infanta Elena en diversos actos públicos sin complicar el trabajo de los reporteros gráficos, en una de las indiscreciones controladas que tan bien saben manejar los habitantes de Zarzuela. Según personas que conocen a la perfección a la hija mediana de Juan Carlos I, aseguran que la Infanta estaría preparando su vuelta a España para retomar su vida anterior antes de que el escándalo Noos cambiase para siempre su existencia.

La Infanta Cristina con su hermana la Infanta Elena en Madrid. 

Madrid podría ser su nuevo destino, aprovechando que sus hijos mayores, Juan y Pablo Nicolás, ya vuelan solos y que sus hijos pequeños, Miguel e Irene, terminarán este curso en Ginebra. Estarían así los Urdangarin-Borbón cerca de Ávila el próximo otoño cuando Iñaki pueda disfrutar de su primer permiso penitenciario tras cumplir un cuarto de su condena. Tendría que esperar hasta bien entrado 2020 para poder disfrutar del tercer grado penitenciario. Calculan así que éste será el cumpleaños más triste del que fuera yerno favorito de Juan Carlos I pero desde luego, su horizonte penitenciario parece aclararse después de un año complicado en el que, tras un debate nacional sobre la igualdad de los ciudadanos en sometimiento a ley, el hombre que lo tuvo todo en la corte de Juan Carlos I acabó con sus huesos, perfectamente recubiertos de su musculatura de deportista, acabaron en la cárcel mientras su esposa ponía rumbo a Suiza para huir de la presión social y mediática, con la inestimable ayuda del Aga Khan IV, el polémico rey de los ismaelitas e íntimo amigo de su padre.

Mientras los deseos de reunir la familia en Madrid se cumplen el abogado de Urdangarín, Mario Pascual Vives, sigue insistiendo en la idea de lo crudo que está siendo la vida en prisión de su defendido, siguiendo la máxima de Concepción Arenal de “odio al delito y compadecer al delincuente”. Un delincuente deluxe, que ha pasado la barrera de los cincuenta entre rejas, donde ve como su rubicunda cabellera se tiñe de canas. Al menos, hasta 2020.

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