10 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Tras el escandaloso 'Informe Waringo' de febrero que manchó la imagen de la consorte María Teresa quieren que sea considerada una ciudadana normal

Otra corona que tiembla: Luxemburgo prepara cambios drásticos para la Casa Real

Enrique y María Teresa de Luxemburgo.
Enrique y María Teresa de Luxemburgo.
En febrero se hizo público en Luxemburgo el conocido como 'Informe Waringo', según el cual la Gran Duquesa María Teresa había impuesto un 'régimen de terror' en Palacio haciendo que 51 funcionarios abandonaran el lugar por problemas con ella en dos años. Además, se contrataba y despedía a gente de forma discreccional sin informar al Gobierno. La crisis del coronavirus puso en cuarentena este asunto, pero ahora se ha abierto una Comisión Parlamentaria sobre la Casa Real.

El informe de Jeannot Waringo sacudió la corte del Gran Ducado en Luxemburgo. El Gobierno de Xavier Bettel anunció que la investigación de este ‘Relator Especial’ no iba a caer en saco roto. Las discrecionalidades de la Gran Duquesa María Teresa a la hora de contratar y despedir a funcionarios de palacio y su forma de tratarlos, llegando a generar bajas por ansiedad hicieron que por primera vez esta Casa Real, una de las más herméticas de Europa, fuera cuestionada por la Prensa, el pueblo y el ámbito político. El monarca, el Gran Duque Enrique públicamente defendió a su esposa y calificó al gobierno de “republicano”.

Sin embargo, la Comisión Parlamentaria que tenía que tomar decisiones se pospuso debido a la crisis del COVID-19. La pasada semana finalmente se reunió esta comisión que pretende una reforma constitucional y que pretende aprobar un nuevo reglamento para la Corona y delimitar así de forma más clara sus funciones. También los gastos de la Corte. El propio Waringo confiaba que tras la vuelta a la normalidad sus recomendaciones iban a ser escuchadas. “Cualquiera que me conozca sabe que mi informe no desaparecerá en el cajón”, aseguraba Waringo.

El presidente de la Comisión es el diputado Mars di Bartolomeo del LSAP (Partido Socialista Obrero Luxemburgués) asegura que para los presupuestos de 2021 ya estarán establecidos los nuevos criterios para la monarquía de su país. Este diputado asegura que “los empleados que están directamente involucrados en el trabajo del Gran Duque como jefe de estado ahora deben ser tratados como funcionarios a afectos legales, de protección ante el despido”. Además, quieren que las contrataciones no se hagan efectivas sin el visto bueno del Gobierno.

Sin embargo, para todas estas reformas se necesitará un cambio en la Carta Magna del país. “La Constitución establece el marco para la administración de la Corte. De esta manera podemos lograr una separación más fuerte entre el papel del Jefe del Estado y la persona privada del Gran Duque”, aseguró di Bartolomeo. Hace más de una década, el diputado del partido conservador CSV (Partido Popular Social Cristiano), Paul-Henri Meyers presentó una reforma similar de la Ley Suprema del país. El resultado fue negativo ya que fue vetada por su propio partido. Empezó así una identificación del monarca con la derecha política en su país lo que polarizó, en parte, su figura ante el pueblo.

Xavier Betell, Primer Ministro de Luxemburgo. 

Según el plan actual, el nuevo texto de la Constitución define el papel del Gran Duque Enrique como Jefe de Estado, el del Gran Duque heredero Guillermo y también el del antiguo Jefe de Estado, es decir, el anterior Gran Duque. En consecuencia, no se otorga un estatus especial a la esposa del Jefe de Estado según la “Constitución”: El cónyuge del Gran Duque actual sería un ciudadano normal y tendría todos los derechos y obligaciones que todos los demás ciudadanos de Luxemburgo también disfrutan. Es decir, la Gran Duques María Teresa no tendría ningún trato jurídico especial.

División entre el monarca y el Gobierno

Fue en febrero cuando se hizo público el polémico ‘Informe Waringo’. Xavier Bettel presentó los hallazgos a una comisión parlamentaria antes de hacer su propia declaración al respecto a la Prensa. La investigación, llevada a cabo por el representante especial del Gobierno, Jeannot Waringo, se estableció para examinar cómo funciona la Gran Corte Ducal. Uno de sus principales enfoques fue el tratamiento del personal y concluyó que “una cultura del miedo” ha prevalecido entre ellos en los últimos tiempos.

Xavier Bettel dijo que el informe proporcionó un buen punto de partida para “fortalecer la monarquía” y agregó que se había elaborado un plan que describía las responsabilidades en la Corte antes de decir que “no hay espacio para la Gran Duquesa”. Agregó que debía haber una separación más clara entre los proyectos personales supervisados ​​por María Teresa, como su iniciativa Stand, Speak, Rise Up, y el trabajo oficial y dijo que en el futuro su propio sitio web se fusionaría con la presencia oficial en Internet de La Gran Corte Ducal.

El Primer Ministro de Luxemburgo también abordó las preguntas sobre el personal después de que el Informe Waringo descubriera que la Gran Duquesa Teresa ejercía una gran influencia en el reclutamiento, el tratamiento y el despido de los empleados. A las personas que trabajan en la Casa Real se les paga con dinero de impuestos y Xavier Bettel dijo que lamentaba que en los últimos años no se le hubiera informado de todos los cambios de personal que estaban ocurriendo. El informe habla de las causas por las que 51 personas renunciaron o fueron despedidas entre 2014 y 2019.

Si bien el informe también analizó el funcionamiento de los palacios reales en Bélgica, Suecia y los Países Bajos, Bettel dijo que las reformas en el Gran Ducado no serían similares a ninguna de esas monarquías, sino que seguirán un modelo exclusivo de Luxemburgo. También anunció que quería que el proceso de cambio comenzara lo antes posible. Sin embargo, la pandemia del coronavirus lo impidió. El Gran Duque Enrique en un principio acusó al Gobierno de querer desestabilizar a la monarquía utilizando la figura de su consorte.

Jeannot Waringo.

La Gran Duquesa María Teresa, hija de José Antonio Mestre y Maria Teresa Batista Falla, nació en La Habana (Cuba) el 22 de marzo de 1956. En 1959, María Teresa salió de Cuba con sus padres durante la revolución castrista. La familia se mudó a Nueva York. Estudió en la French School of New York desde 1961. En junio de 1965 sus padres se mudaron por unos pocos meses a Santander antes de establecerse finalmente en Ginebra (Suiza). En la universidad conoció al Príncipe Enrique y, al mismo tiempo que Su Alteza Real, ella se graduó en ciencias políticas en 1980.

Se casaron el 14 de febrero de 1981 y María Teresa tomó el título de princesa. Desde el 7 de octubre de 2000, ella y su marido son los Grandes Duques de Luxemburgo. Se convirtió en la primera hispanoamericana en sentarse en un trono de la vieja Europa, adelantándose a la argentina Máxima Zorreguieta, hoy Reina consorte de los Países Bajos. María Teresa es ahora el centro de todas las miradas y críticas de una monarquía, la luxemburguesa, caracterizada por su opacidad. 

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