04 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Cristina del Pino Segura nació en una familia dedicada a las carpas que no creía en su talento, pero una tragedia personal la llevó a lo más alto

Cinco años sin Pinito del Oro, la mítica trapecista canaria que internacionalizó el circo español

Pinito del Orto en una actuación en los años cincuenta.
Pinito del Orto en una actuación en los años cincuenta. / La trapecista canaria puso el Circo español en el mapa.
Hace cinco años fallecía Pinito del Oro, posiblemente uno de los nombres más importantes en la historia del circo en España. Fue esta trapecista canaria la que consiguió, junto al clown Charlie Rivel, internacionalizar el circo español. Pinito llegó a ser una estrella en Estados Unidos e incluso rechazó un contrato con Hollywood. Su vida personal estuvo marcada por varias tragedias familiares que le dieron un carácter férreo a pesar de que sus familiares no creían en su talento.

Pinito del Oro falleció el 25 de octubre de 2017, unos meses después de haber recibido la Medalla de oro de Canarias, su tierra. Un premio que le llenó de ilusión, tanto como cuando recibió el Premio Nacional de Circo en 1990. Otros recuerdos de su trayectoria menos agradables fueron tres caídas: una en Sueca (Valencia), tras la que estuvo una semana en coma, y otras dos en Huelva y Laredo. Entre medallas y sustos se hace el balance de una artista de circo que situó esta disciplina, tan poco valorada a nivel institucional en nuestro país, en lo más alto, y no sólo del trapecio sino de la atención internacional. 

María Cristina del Pino Segura, que así se llamaba realmente, nació el 6 de noviembre de 1931 en Las Palmas de Gran Canaria. Era la hija menor de una numerosa familia fundada por José Segura y su mujer Mercedes. Pinito tuvo 19 hermanos, pero solo llegaron a la edad adulta 12. Su padre era natural de Alcoy (Alicante) y pertenecía a una familia acomodada. José no se sentía cómodo con los planes que su familia tenía para él que eran estudiar derecho o tomar los hábitos.

Y fue esta disconformidad con lo que se esperaba de él la que le decidió a dejar el hogar. Casualmente, en su huida se encontró con un grupo de titiriteros y artistas ambulantes y fascinado con la vida que llevaban, se unió a ellos. En la España de principios del siglo XX casi no existían los circos tal y como se les conoce hoy en día. Los acróbatas, payasos y faquires viajaban junto con artistas de variedades, donde lo mismo había un rapsoda que una folklórica. Juntos recorrían los caminos de pueblo en pueblo como contó Fernando Fernán Gómez en su película El viaje a ninguna parte.

Contra todo pronóstico fue la más famosa de su familia

En uno de sus viajes, José conoció a su futura mujer, Mercedes. Junto a ella decide instalarse en Gran Canaria para montar un circo. Según iba creciendo la familia, se iban incorporando al circo Segura. Sin embargo, cuando nació Pinito su madre no quiso que ella se dedicara al circo. Quería un futuro mejor para su benjamina. Esto pareció casi una maldición ya que la pequeña María Cristina, aparentemente, no destacaba en ninguna de las actividades circenses ni como payasa ni como domadora… Esto hacía que su padre se sintiera avergonzado de ella y que sus hermanos se burlaran constantemente.

Un día, mientras sus hermanos lo organizaban todo para una función, Pinito comenzó a caminar sobre una cuerda que estaba tensada apenas a un metro de altura y sorprendió a todos por su equilibro. Esto animó a su padre y decidió que ese sería su cometido. Un sencillo pero vistoso número de equilibrismo. Cosas de la vida, el mismo día que María Cristina debutaba oficialmente en el circo con 11 años, fallecía su madre.

Ella misma contaría en alguna ocasión que considera ese día como el fin de su infancia, cuando María Cristina desapareció para dar lugar a Pinito del Oro. El sobrenombre que la hizo famosa mundialmente lo escogió su padre como parodia del nombre de una famosa equilibrista de la época: Rita de Plata. Lo de Pinito era por abreviatura de su nombre del Pino, muy habitual en Canarias por la Virgen del Pino que tiene muchos devotos en las islas.

Otra tragedia la convierte en trapecista

Sin embargo, a los 14 años Pinito se convirtió en trapecista, especialidad que la haría mundialmente famosa. El origen de este cambio fue una tragedia familiar. Cuando todo el circo viajaba de Cádiz a Sevilla, uno de los camiones volcó y murieron dos hermanos de Pinito, entre ellos, Esther, que actuaba como trapecista. En homenaje a su hermana decidió subirse al trapecio. Triunfó a pesar de la poca confianza que tenían sus hermanos en ella. Uno de ellos llegó a decir que era una pena que la víctima mortal del accidente no hubiese sido ella ya que no aportaba nada al circo.

A los 16 años vive una de las anécdotas más famosas de su carrera. Conoce a su marido, pero ante al éxito que tiene su número en el trapecio su padre no deja que se case. Ella, para revelarse, decide meterse en un convento como adoratriz aunque 24 horas después se arrepiente y quiere abandonarlo, pero las monjas se lo impiden. Su padre y hermanos intentan rescatarla sin éxito por lo que finalmente tienen que recurrir a un abogado para conseguirlo. Pinito se casaría con su novio a los 19 años, aunque el matrimonio se rompería unos años después por las infidelidades de él.

Fama internacional

En diciembre de 1950 el famoso Ringling Brothers, el circo más famoso de Estados Unidos, le hace una oferta que no se puede rechazar. A pesar de los requerimientos de sus hermanos acepta y a partir de entonces se forja su fama y leyenda. En Estados Unidos, al contrario que en la España de la época, los artistas de circo eran personas respetadas y con gran popularidad.

Después de años triunfando vuelve a España en 1956 y comienza a actuar en el mítico circo Price de Madrid donde, alternando con giras, permanecerá más de una década, actuando con artistas míticos del circo, como Ángel Cristo o Charlie Rivel, o de otros ámbitos como famosos humoristas o folklóricas.

En 1970 se retiró en una emotiva actuación donde, como si de un torero se tratara, la recordada cómica Mary Santpere le cortó la coleta. Ese mismo día su padre fallecía, cerrándose el círculo que se inició con la muerte de su madre el día de su debut. "Acabo una carrera brillante de muchos años. Esta noche quiero dar las gracias a todos los que me han visto y que ya no podrán hacerlo nunca más en la pista de un circo", dijo ante las cámaras del No-Do ese último día. 

Fijada en la cultura popular

Más allá del circo, Pinito es un personaje que ha quedado en la memoria colectiva. Frases como “estamos siempre haciendo equilibrismo como Pinito del Oro” o “bájate de las nubes que no eres Pinito del Oro” dan prueba de ello. Además, una vez retirada, publicó varios libros y cómics, entre ellos las novelas La víspera y El italiano y sus memorias, Nacida para el circo. Hasta una marca de televisores la reclamó para hacer publicidad. 

Su relación con el cine fue menos habitual. Tras firmar un contrato con la Metro se negó a participar en El mayor espectáculo del mundo (1952) porque el director Cecil B. DeMille no quería incluirla en los créditos. Sí que participó como doble de Gina Lollobrigida en Trapecio (1956) y protagonizó un documental biográfico en 1970. Además, ayudó a Marujita Díaz a hacer un número de equilibrismo para la película Pelusa (1960), con canción incluida. La popular tonadillera quería que la escena quedara lo mejor posible y para ello buscó a la mejor. Y la mejor era, claro, Pinito del Oro, la canaria que dio fama internacional a los artistas de circo en España. 

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