23 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

Las esposas de Norman Foster, Juan Abelló y Alberto Cortina pujan fuerte en el mundo del coleccionismo y se relacionan con los grandes mecenas

Más allá de Tita Cervera: Las otras damas del arte en España, desde Elena Ochoa a Ana Gamazo o Elena Cué

Tita Cervera, Elena Cué, Elena Ochoa y Ella Fontanals.
Tita Cervera, Elena Cué, Elena Ochoa y Ella Fontanals.
El culebrón pictórico que está protagonizando Carmen Cervera con el Ministerio de Cultura a cuenta de la venta o no de cuatro cuadros de su colección particular ha vuelto a hacer que se cuestionen tanto su figura como sus intereses. Hoy, Tita Thyssen no está sóla en el dominio del mundo del arte. Otras mujeres se han situado como influyentes en este mundo cerrado y elitista. Son Elena Ochoa, Elena Cué, Ana Gamazo y Ella Fontanals.

Carmen Cervera, la Baronesa Thyssen, ha vuelto en los últimos días a ser la protagonista del mundo del arte y la cultura en España. El motivo es su aparente brindis al sol anunciando la venta de cuatro cuadros de su colección privada: Mata Mua de GauguinCaballos de carreras en un paisaje de DegasMartha Mckeen de Wellfleet de Hopper y El puente de Charing Cross, de Monet. La noticia aparentemente pilló por sorpresa al Ministro de Cultura Rodríguez Uribes.

La baronesa y sus abogados reiteran que su intención es que el Mata Mua se quede en España, mientras siguen negociando el alquiler de sus cuadros. Un proceso convertido en el cuento de nunca acabar, prorrogado 16 veces sin llegar al acuerdo definitivo que supondría un final feliz.

“El Mata Mua no se vende, es el amor de mi vida. Lo adoro. Sería un sacrificio deshacerme de él, y él tampoco se quiere separar de mí, ¡si lo he comprado tres veces!”, explicaba la viuda de Heini Thyssen esta semana en la revista ¡Hola!. El Ministro de Cultura José Manuel Rodríguez Uribes ha mostrado con interés por alcanzar un acuerdo “razonable en tiempos de crisis” con la baronesa Thyssen respecto a su colección privada. Incluido, el cuadro de Mata Mua de Paul Gauguin, que tiene derecho de exportación.

La colección de la exmiss España consta actualmente de 426 obras y fue prestada, a cambio de dinero, al Estado en 1991 con una duración de diez años. Se renovó diez años, y desde 2011 se hace de forma anual. Esto ha hecho que su relación con los distintos Ministros de Cultura no haya sido precisamente cálida. Es un mundo, el del arte, en el que Tita prácticamente ha reinado sin competencia, aunque cada vez son más las mujeres que dominan este sector.

Ella Fontanals-Cisneros

Si hay una mujer que compita en el mundo del arte con Tita Cervera, la viuda del Barón Thyssen, esa es Ella Fontanals-Cisneros. A partir de 1999, Ella Fontanals decidió dedicarse profesionalmente al coleccionismo, después de llevar años comprando obras de arte por impulso y teniendo esta actividad como una afición.

En el año 2001, tras separarse de su marido Oswaldo Cisneros, primo del millonario venezolano Gustavo Cisneros, comenzó su carrera que la convertiría en un referente dentro del mundo del coleccionismo. En 2002 montó la fundación CIFO, con sede en Miami. Solo tres años después, la institución se expandió abriendo salas de exposiciones y becando cuantitativamente a artistas latinoamericanos.

Ella Fontanls-Cisneros. 

Actualmente, posee una colección de más de 3.000 obras expuestas en diferentes países. Ella también ha querido inculcar su pasión por el arte vinculando a sus dos hijas con su trabajo pictórico. De esta manera, su hija Claudia, con la que tiene la relación más cercana, posee una colección de fotografía contemporánea.

Ella Fontanals-Cisneros sigue vinculada a España en su pasión por el arte. Así en 2011 cedió parte de su colección para una exposición en el Museo Reina Sofía, aunque no fue hasta el año 2015 cuando compró un piso en la calle Fortuny, de Madrid.

Recientemente, ha afirmado que no ha encontrado “voluntad” e “interés” en las instituciones para sacar adelante un proyecto de un museo de arte latinoamericano, cuya ubicación estaba prevista en el viejo espacio de Tabacalera, en Madrid. La inversión inicial prevista ascendería a unos 20 millones de euros y serviría para rehabilitar y reestructurar este conocida sede de Tabacalera en el centro de la capital de España, muy cerca del Museo Reina Sofía.

Lady Foster: Elena Ochoa

Sea por azar o gracias a su matrimonio con el arquitecto Norman Foster, su figura trasciende hoy más allá de ser la “doctora del sexo” que triunfaba en la televisión de los años noventa en España. No obstante, esta singular etapa en su vida hace que todo lo que produce y hace suscite curiosidad todavía hoy.

Elena Ochoa le gusta que la conozcan como una agitadora cultural, un aspecto al que parece estar predestinado su futuro más inmediato. Una vida que ha pasado de la tarea silenciosa de la universidad, del anonimato de las aulas, de la docencia de psicología a ser conocida como Lady Foster, una mujer relevante en el mundo del arte y la jet set internacional.

La doctora Ochoa es ahora una persona con fuerza y peso en los ambientes del arte contemporáneo, como a ella le gusta decir en “el arte particular y concreto”. Según algunos críticos, todavía tiene un cierto barniz cultural de recién llegada. No hay que olvidar que este aterrizaje en los círculos de poder, dinero e ilustración ocurrió hace tan sólo hace veinticuatro años con su matrimonio con Foster.

Dicen que por ello, quizá, siempre utiliza como defensa un halo de importancia en torno a su persona. Que a veces ningunea a los expertos. Que es creída, altiva y estirada. Dicen los entendidos que "la cultura no se compra y que por eso esta nueva rica es más proclive a las recientes tendencias".

Elena Ochoa. 

Actualmente, el mayor reto cultural de Lady Elena Foster es el proyecto de Ivory Press. Una empresa que despegó en Londres en 1996, precisamente tras contraer matrimonio con Lord Foster. Una compañía que hoy dispone de una editorial, que produce cuidadas ediciones limitadas de libros de artista y que promociona nuevos creadores.

Hoy dispone en su librería "unas cuantas rarezas editoriales", algunas ya descatalogadas. La doctora gallega se ha convertido en una referencia internacional en el mundo del arte. Su gran valedor, al margen del dinero de su marido, fue el coleccionista Robert Sainsbury, que fuera el gran descubridor del pintor irlandés Francis Bacon y del escultor Henry Moore.

La sede central de los negocios culturales de Elena Ochoa se encuentra ubicada en el mismo edificio donde la pareja vive en Londres. En su despacho, muy diáfano, destaca una fotografía, la primera que compró cuando tenía sólo 18 años, del retratista español José María Rodríguez Madoz (Chema Madoz), uno de sus artistas gráficos preferidos y a quien en el año 2000 le fue concedido el Premio Nacional de Fotografía.

Ana Gamazo

El financiero Juan Abelló no sólo es uno de los mayores terratenientes de España, también está considerado uno los mayores coleccionistas de arte de nuestro país. Una afición que ha cultivado junto a su esposa Ana Gamazo-Hohenlohe. Su colección incluye pinturas de algunos de los principales artistas españoles (Juan de Flandes, Ribera, Zurbarán, Goya y Picasso), así como obras de Francis Bacon, Degas, Modigliani y Henri Matisse.

La sección de dibujos de su colección de los siglos XIX y XX a partir de Goya (desde Van Gogh, Renoir, Toulouse-Lautrec, Juan Gris, Egon Schiele, Magritte o Dalí) se expuso casi en su totalidad en el Museo Thyssen-Bornemisza a finales de 2007 y, al año siguiente, en el Museo Meadows de Dallas.

Ana Gamazo y Juan Abelló. 

Para Abelló el arte no sólo es una afición sino una forma de solventar sus obligaciones fiscales. En 1988 liquidó el IRPF con un lienzo de Lucas Cranach y en 1995 repitió la acción. Él marcó la senda, pero no fue el último.

En mayo de 2002, por ejemplo, el presidente de ACS, Florentino Pérez, donó para pagar una deuda al Fisco cinco obras de Salvador Dalí, valoradas en 4’4 millones de euros, que fueron incorporadas al Museo Reina Sofía. Antes también lo había hecho Amancio Ortega donando al Estado trajes y telas de Mariano Fortuny por el valor de tres millones de euros.

Una forma de ajustar, gracias al amor al arte, cuentas con la Hacienda Pública. Una artimaña fiscal que, incluso, ha servido a los propios artistas como ocurrió con los descendientes de Pablo Picasso, que hicieron entrega al Estado francés de un conjunto formado por 800 obras del pintor malagueño valoradas en unos 45 millones de euros y así hacer frente a los impuestos de sucesión de la herencia del propio autor de El Guernica.

Elena Cué

Elena Cué gracias a su matrimonio con el empresario Alberto Cortina se ha convertido desde hace años en una de las reinas indiscutibles de la prensa del corazón. Elena Estafanía Cué Castanedo nacida en 1974 y con veintisiete años menos que su marido, hizo sus primeros pinitos como diseñadora de relojes, al margen de ser campeona de España de tiro al pichón, una especialidad que practicó durante catorce años.

Elena Cué. 

De profesión gemóloga, inició la carrera universitaria de Ciencias Económicas, estudios que pronto abandonaría para trabajar en el negocio de sus padres, propietarios de la empresa Cué Joyeros S.L., situada en el centro comercial La Gran Manzana en Alcobendas (Madrid).

Elena y Alberto Cortina se conocieron a principios de 1997, cuando el financiero ya había acabado su matrimonio con Marta Chávarri, en una cacería. Ella tenía novio formal desde hacía siete años, Antonio Gómez, un joven de pelo rubio y ojos azules, perteneciente a una adinerada familia dueña de una fábrica de pintura industrial. Cortina y Elena Cué se casaron el 10 de junio de 2000 en la finca Las Cuevas.

Lejos del poder de su marido, Elena Cué se ha convertido en una de las prescriptoras culturales más renombradas del país. Bajo el seudónimo de Alejandra de Arcos ha publicado entrevistas en la web del mismo nombre y en ABC a los artistas más influyentes de los últimos años como Fernando Botero, Marina Abraimovic, Jeff Koons o Miquel Barceló, además, de al Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa.

Alberto Cortina siempre ha estado interesado en el arte ya en los años de su matrimonio con Alicia Koplowitz. Su favorito es el pop-art y durante años contó con el asesoramiento de José María Cano, ex de Mecano, para la adquisición de obras. Junto con Elena ha creado la Fundación Alberto y Elena Cortina de carácter benéfico.

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