13 de julio de 2020
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FIN DE SEMANA

La hija primogénita de los Reyes Juan Carlos I y Sofía de Grecia contrajo matrimonio el 18 de marzo con un empleado de Credit Suisse

El cambio de vida de la Infanta Elena y Jaime de Marichalar 25 años después de su boda en Sevilla

La Infanta Elena y Jaime de Marichalar el día de su boda (18 de marzo de 1995).
La Infanta Elena y Jaime de Marichalar el día de su boda (18 de marzo de 1995).
Hoy la Infanta Elena y Jaime de Marichalar estarían celebrando sus bodas de plata pero su matrimonio se rompió definitivamente en 2009. El 18 de marzo de 1995 un entonces desconocido empleado de banca se casaba ante los ojos de todo el mundo, gracias a la retransmisión de Pilar Miró, en la catedral de Sevilla con la hija primogénita de los entonces Reyes de España Juan Carlos I y Sofía. Hoy la vida de ambos está muy lejos de Zarzuela y del día a día político.

El 18 de marzo de 1995 ante 1.500 invitados la Infanta Elena se convirtió en la primera hija de Juan Carlos I y la Reina Sofía en casarse. La catedral de Sevilla fue el escenario de este primer enlace real en España desde los tiempos de Alfonso XIII. No era del todo cierto, ya que durante el franquismo varias casas reales exiliadas en España gracias a la generosidad del dictador Franco, celebraron sus enlaces en suelo patrio. Sin embargo, había en ellas algo de crepuscular, de regusto decimonónico trasplantado al siglo XX para celebración de las revistas del corazón.

En 1995 España vivía un momento de expansión económica y social. A pesar de que los casos de corrupción acosaban al Gobierno de Felipe González, el país vivía aún las glorias de la Expo Universal que tuvo lugar en Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona en 1992. Además, todo lo que salía de las Batuecas parecía triunfar en el mundo: el cine de Almódovar, la música de Mecano, la moda de Adolfo Domínguez y, por supuesto, los éxitos deportivos de Miguel Indurain y Arantxa Sánchez-Vicario. Un país que se podía permitir celebrar una boda real con todo lujo de detalles olvidando, incluso, que el contrayente, Jaime de Marichalar, no era la mejor persona que engrosar, la ya de por sí poco edificante nómina de la saga Borbón. Una nación, que se podía permitir utilizar a la mejor directora de cine del lugar, Pilar Miró, para convertir el evento en una de las mejores retransmisiones televisivas de su historia.

25 años después, un cuarto de siglo, ni el país es el mismo ni la real pareja existe. Hoy Elena de Borbón y Jaime de Marichalar están divorciados y viven una vida alejada de los medios de comunicación y del día a día de la política nacional.

El principio del fin

Fue el martes 13 de noviembre de 2007 cuando La Zarzuela, anunció el “cese temporal de la convivencia” de la hija mayor de Juan Carlos I Jaime de Marichalar. Por primera vez la Casa Real asumía una noticia que llevaba meses siendo rumor. Aunque, se cuidaron de no hablar nunca de separación y, mucho menos, de divorcio. Sin embargo, estaba en el ánimo de todos que el matrimonio real había llegado a su fin para siempre. La cronista Carmen Rigalt aseguró que “lo de temporal no cuela”. Unos días más tarde el monarca se mostró en público desolado por la noticia. No sabía que los próximos escándalos reales, alguno protagonizados por él mismo, dejarían en nada la separación de los Duques de Lugo.

Desde que Jaime de Marichalar sufriera una isquemia cerebral en diciembre de 2001, los problemas matrimoniales de los Duques de Lugo eran cada vez más evidentes. Tras el susto de salud el hijo de los Condes de Ripalda pareció querer aferrarse a la vida e incrementó su actividad social. Se convirtió un habitual de los front row de los desfiles de las principales marcas de moda y su principal acompañante era Nati Abascal.

En septiembre de 2007 fue María Teresa Campos en Punto Radio, junto a Jaime Peñafiel y María Eugenia Yagüe, quien habló por primera vez de una separación que iba a llamar mucho la atención en la alta sociedad del país. Aunque la veterana periodista malagueña no dio nombres, algunos pensaron que se refería sucintamente a Ana Botella y José María Aznar. Aunque nunca se habló de nadie en concreto el matrimonio presidencial se querelló con la veterana periodista. Sin embargo, la Campos se refería a los Duques de Lugo, que sólo dos meses después anunciaban su tan comentado “cese temporal de la convivencia”.

La tensión en la pareja era insoportable y sólo unas semanas después ¡Hola! publicaba una curiosa portada: la Infanta Elena cerrando la puerta de casa en la Fuente del Berro, donde se había trasladado con sus hijos Froilán y Victoria Federica, en las narices de su todavía marido con una expresión de furia. La situación de Jaime de Marichalar empezó a cambiar. Por un lado, desapareció de los posados oficiales de Zarzuela y Marivent, y por otro los distintos puestos en consejos de administración empezaron a escasear. Actualmente está presente en la multinacional de lujo LMVH, que integra las firmas Louis VuittonKenzoDiorChristian LacroixFendiDonna KaranMarc Jacobs, así como las fragancias de GuerlainGivenchy y otras marcas como Moët & Chandon y Hennessy. Claro que lo más esperpéntico de todo fue ver como si figura era desterrada de la sala real del Museo de Cera de Madrid. Acabó colocado junto a las figuras del toreo como Manolete

La realidad es que hoy, una década después, apenas tienen contacto y son pocas las veces que se les ha podido ver juntos desde entonces. La última vez en la puesta de largo de su hija Victoria Federica. Desde entonces, Jaime de Marichalar vive alejado del mundanal ruido y evita a la prensa, a la que acusa de parte de su caída en desgracia.

Jaime de Marichalar en una  imagen reciente. 

Poco se sabe de las condiciones del divorcio, así como de los motivos que les llevaron a tomar esta decisión. En 2008 la revista Época publicó una polémica portada donde se aseguraba que la Infanta alegaría consumo habitual de cocaína por parte de Jaime de Marichalar. La Casa Real lo negó y el asunto acabó en los tribunales. En 2008 en el libro La Reina Sofía habla de su vida la periodista Carmen Enríquez, una de las expertas en asuntos reales más respetada en Zarzuela, aseguró que la doña Sofía no estaba conforme con el trato que había recibido su hija. “La Infanta estaba muy disgustada al ver llegar a su marido al domicilio conyugal a la misma hora que ella se levantaba para acompañar a los hijos al jardín de infancia. Mientras que Jaime prefería trasnochar y hacer presencia en cualquier acontecimiento social, la mujer optaba por retirarse pronto”, asegura la periodista sobre el matrimonio de los Duques de Lugo.

A día de hoy ninguno de los dos ha rehecho su vida. De Marichalar lo último que se ha sabido es que ha descubierto de nuevo el amor al deporte gracias a su nuevo amigo, un fibrado entrenador personal. Elena y Jaime, lejos de la sombra de Zarzuela, saben que su divorcio ya es un recuerdo lejano cuyo escándalo se ha quedado pequeño después de todo lo acontecido en la Casa Real en los últimos años.

Doña Elena lejos de la corte

Fue tras la llegada al trono de Felipe VI junto a Letizia Ortiz, cuando las Infantas Elena y Cristina desaparecieron del protocolo real y desde Zarzuela decidieron apostar por el núcleo duro como imagen de una nueva monarquía: Los Reyes, sus dos hijas y, a cierta distancia, los Reyes Eméritos.

La Infanta Elena con los Reyes Felipe VI y Letizia Ortiz. 

Felipe VI se mantuvo más tajante que su padre con respecto a su hermana Cristina, salpicada directamente por el escándalo del Caso Noos, uno de los grandes escollos que vivió el reinado de Juan Carlos I en sus últimos años. Para muchos, la gran perjudicada de este escándalo ha sido Elena, que ha seguido la misma suerte que su hermana sin aparecer en él.

“Durante años la palabra Infanta siempre ha ido el plural. Hablar de una era hablar de las dos y claro eso le ha perjudicado injustamente. Las hijas de los Reyes son aún pequeñas para viajar solas. Por eso, a nivel de actos de Estado, es completamente absurdo e ineficiente que no se la use más. Es una señora con experiencia y que cuando acude a distintos eventos cumple eficazmente su papel de representar a España”, explica a elcierredigital.com una habitual de los círculos diplomáticos.

“A nivel privado sí que han recurrido más a ella, para representar a la familia. Pasó cuando murió la Duquesa de Alba. Los Reyes no acudieron, en una falta de respeto gravísima, y Elena fue y cumplió con dignidad regia. Pero, por ejemplo, en algunas bodas de los Grimaldi recientes no ha ido nadie de la familia y ella podría haberlo hecho bien. Estos actos privados luego sirven mucho a nivel diplomático” añaden las fuentes consultadas.

Desde hace años la vida social de la Infanta Elena se ha aminorado. Lejos de tener un papel destacado bajo el reinado de su hermano, la Duquesa de Lugo se centra en su trabajo en la Fundación Mapfre y, evita, los actos donde vaya a acudir la prensa. La hípica y los toros siguen siendo sus grandes pasiones y es, en eventos de este tipo, donde los medios la suelen fotografiar con frecuencia.

La Infata Elena con su padre Juan Carlos I y sus hijos Froilán y Victoria Federica en los toros/ Mundo Toro. 

Actualmente, mantiene un trato inmejorable con su padre Juan Carlos I, lo mismo que con su hermana Cristina, con la que se deja ver habitualmente en Madrid cuando ésta acude a la capital de España. También sigue fiel a sus amigas de siempre, como su prima María Zurita con la que sale a menudo.

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