22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

Sobrina del militar golpista Alfonso Armada dejó la Banca para unirse al presidente de Ferrovial y tras su divorcio se ha dedicado al cine y escribir

Astrid Gil Casares, exmujer de Rafael del Pino, asegura que vivió "una humillación pública"

Astrid Gil Casares.
Astrid Gil Casares.
El divorcio de Astrid Gil Casares y Rafael del Pino, de Ferrovial, generó mucha controversia en el mundo de la altas finanzas. Un proceso complicado en el que había mucho dinero en juego. Hoy, Astrid quiere olvidar que en su día protagonizó todas las informaciones 'rosas' y 'salmón' de España y busca que se la reconozca como guionista de cine y escritora. Sin embargo, no puede evitar que cada vez que concede una entrevista a un medio de comunicación sus palabras generen mucha polémica.

Astrid Gil Casares protagonizó un divorcio polémico y millonario con Rafael del Pino, el presidente de Ferrovial. Su enfrentamiento incluso implicó a un Juez y la Fiscalía Anticorrupción puso la lupa sobre su acuerdo de separación. Más allá de esto, Astrid quiere olvidar su paso por las noticias del papel couché y del salmón para debutar como guionista con ¿Qué te juegas? y más recientemente como novelista con Nadie me contó. Una historia que muchos intuyen autobiográfica, aunque ella lo niega. “Gael [la protagonista del libro] no soy yo, pero hay cosas en las que somos muy parecidas”, ha asegurado en Vanity Fair.

En la misma entrevista asegura que el peor momento de su vida fue “una humillación pública de mi pareja” y que por amor a su marido “dejé una vida que me gustaba mucho”.

Además, repasa sus encuentros con Niki Lauda (“nadie me ha impresionado más”), Barack Obama (“supercarismático”), su amistad con Felipe VI de que considera que “sus principios” son su mejor virtud y que su ropa es en un “99 por ciento” de Zara. “Le he dicho a Amancio [Ortega] que me debería dar una comisión”, afirma.  Pero, ¿quién es realmente la protagonista de uno de los divorcios más polémicos de la historia reciente de España?

Sobrina del golpista Alfonso Armada

Astrid, que nació el 16 de febrero de 1973, es hija del ingeniero naval Santiago Gil-Casares Armada y de su segunda mujer, la francesa Astrid Marie Marlier. Su abuelo paterno, José María Gil-Casares, fue un prestigioso médico compostelano que contrajo matrimonio con Carmen Rafaela Armada Comyn, hija del anterior marqués de Santa Cruz de Rivadulla. Esta última, abuela paterna de Astrid, era hermana del general Alfonso Armada, famoso por su implicación en el intento de golpe de Estado del 23-F.

El bisabuelo de Astrid fue Felipe Gil-Casares, catedrático y rector de la Universidad de Santiago. Felipe Gil-Casares desempeñó también importantes cargos públicos, como el de alcalde de Santiago en la década de 1930, diputado a Cortes, y también magistrado del Tribunal Supremo.

Pero la saga viene de más lejos. Este destacado jurista era hijo  del catedrático de Ciencias Ramón Gil Villanueva (tatarabuelo de Astrid), quien, a su vez, fue nieto del eminente químico Antonio Casares Rodríguez, profesor de química y rector de la Universidad Central de Madrid.

Creció rodeada de la alta sociedad madrileña

Ya en 1976, con tan sólo tres años, el nombre de Astrid aparecía en los ecos de sociedad del periódico ABC por su participación en bodas aristocráticas llevando las arras. Siempre se codeó con la alta sociedad madrileña debido a sus muchas tardes en el conocido Club de Campo de Puerta de Hierro, donde su padre coincidía con la élite, desde “Los Albertos” a Miguel Boyer.

Allí, Astrid se relacionó con el círculo más cercano al rey de España, Felipe VI, como los hermanos Álvarez Fuster, Kyril de Bulgaria o Javier López Madrid. Estas siguen siendo algunas de las compañías que aún mantiene Astrid, al igual que la de Isabel Sartorius, una gran amiga que ahora debuta en el cine de su mano.

El presidente de la empresa Ferrovial, cargo que empezó ejercer el año 2000, había sufrido la trágica muerte de su primera mujer, Cristina Fernández-Fontecha y Torres del Pino, allá por el verano de 1998, cuando navegaban por las aguas de Baleares a bordo de su lujoso yate. Cristina, que murió en circunstancias muy desagradables, dejó en vida a tres hijos menores en plena adolescencia: Rafael, Ignacio y Juan.

El general Alfonso Armada / Europa Press

Aquellos fueron años muy duros para toda la familia Del Pino, que acabó con el noviazgo y nuevo matrimonio de su padre con Astrid Gil-Casares. La joven abandonó su trabajo como banquera de inversión en Londres para vivir en Madrid al lado de su nuevo amor.

El enlace -el primero para ella- se celebró con la asistencia de más de doscientos "vips" en la iglesia de la Asunción, en la localidad madrileña de Chinchón, donde Astrid -una mujer de ojos azules y melena rubia- lució un diseño de Manuel Mota para Pronovias. El ágape se organizó después, con todo tipo de lujos, en la finca 'Encomienda de la Losilla', propiedad de un gran amigo de Del Pino, el empresario Joao del Espíritu Santo con el que comparte cacerías. Aquí, el número de invitados superó con creces los ochocientos. A los caballeros se les pidió vestir con traje oscuro y a las señoras, vestido largo.

Abandonó la banca por Rafael del Pino

En Londres, no sólo trabajó en bancos de inversión como JP Morgan, también llegó a crear en marzo de 2004, antes de conocer a Del Pino, su propia empresa: Gil Casares Consultant Limited, con un capital de 1.000 libras y domicilio en la calle londinense de Old Brompton Road. Una empresa dedicada a “la asesoría e intermediación comercial y financiera”. Aunque ella, la única directiva que figuraba, aparecía como “arrendataria de aeronaves”.

Tras su boda con el dueño de Ferrovial, no consta en registro alguno que hubiera realizado movimientos financieros, tan sólo en julio de 2006 sí aparece registrado que trasladó su domicilio de Londres a la madrileña calle de Francisco de Alcántara, en la urbanización de El Viso, la residencia oficial de Rafael del Pino. Ya en noviembre de 2013, antes de su divorcio, pidió el cierre voluntario de la empresa, que se certificó el 25 de marzo de 2014.

Astrid siempre afirmó que dedicarse a la banca era “completamente incompatible laboralmente con ser esposa de Rafael del Pino”. Pero ahora, divorciada de él, tampoco busca regresar a su pasado como financiera, más bien todo lo contrario. Tras un primer año duro en el que reconoce que apenas salía de casa, ha cambiado radicalmente su look. Se ha cortado su larga melena rubia y ha llenado su cuerpo de tatuajes. Entre ellos, destacan los nombres de sus tres hijas, pero hay uno muy llamativo en el que se lee una de las frases más célebres de Winston Churchill en el momento más duro de la Segunda Guerra Mundial: “I have nothing to offer but blood, toil, tears and sweat" (No tengo nada que ofrecer sino sangre, trabajo, lágrimas y sudor).

Un divorcio millonario

La Sección 24 de la Sala de lo Civil de la Audiencia Provincial de Madrid acordó el pasado mes de julio conceder a Astrid 6 millones de euros y aumentar de 50.000 a 75.000 euros mensuales la pensión compensatoria impuesta por el Juzgado de Primera Instancia y de  Familia nº 25 de Madrid.

Esta controvertida decisión contó con el visto bueno del presidente de la Sección 24 de la Audiencia Provincial de Madrid, Francisco Javier Correas González, pero con el voto particular contrario del magistrado José Ángel Chamorro Valdés, que considera que con esta decisión se vulneran los principios de la legitimidad.

Boda de Astrid Gil-Casares y Rafael del Pino / Europa Press

De esta forma, el sueldo que percibiría Astrid Gil Casares (900.000 euros anuales durante un plazo máximo de cinco años), supera en más de diez veces los ingresos de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno (en torno a 80.000 euros anuales).

Los argumentos del ponente para conceder a Astrid Gil Casares los 6 millones de euros son que la exmujer de Del Pino dejó su cargo como financiera para dedicarse durante una década a sus hijos y que, a pesar de ser guionista de películas actualmente en cartelera y de estar dada de alta en el régimen de autónomos, no ha recibido contribuciones importantes. También justifica que la cantidad es acorde al alto standing económico de Rafael del Pino.

La sentencia de la Sección 24 además de otorgar 6 millones de euros a Astrid Gil Casares le concedió una pensión compensatoria de 75.000 euros mensuales. Eso sí, le quita la ayuda a la vivienda de 10.000 euros mensuales manteniendo los 7.000 euros a cada una de sus tres hijas en común con Rafael del Pino.  Nunca se ha confirmado, pero son muchos los medios que aseguran que el ex matrimonio firmó un pacto de silencio para no hablar de su vida en común, más ahora que al saltar al mundo del cine, Astrid sabe que está el punto de mira por lo exótico de su historia y que incluso, se le buscará tres pies al gato, a la hora de analizar el guion que ha escrito, aunque en su caso, parece confirmarse la máxima de que la mejor película es la realidad.

En enero el Tribunal Supremo rebajó a 840.000 euros la indemnización que el dueño de Ferrovial, Rafael del Pino, debía pagar a su exmujer. Una denuncia presentada por un empresario ante la Fiscalía Anticorrupción sobre un pleito que le enfrenta al Deutsche Bank y contra el juez de la Audiencia Provincial de Madrid, Ángel Sánchez Franco, puso el foco sobre su actuación en sonados casos de divorcio como los de Rafael del Pino y Miguel Blesa, en los que el magistrado habría actuado de ponente.

Ángel Sánchez Franco es actualmente magistrado en la Sección 24 de la Audiencia Provincial de Madrid y allí recayó la sentencia sobre el divorcio de Rafael del Pino. El denunciante, el empresario J. G. C., también denunció la supuesta actuación de este juez en pleitos a favor de la entidad Deutsche Bank y en contra del denunciante. Por aquel caso se incoaron por parte de la Fiscalía Anticorrupción las diligencias de investigación 70/2019.

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