24 de noviembre de 2020
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FIN DE SEMANA

A pesar de su antiguedad la Ley aún no esta en desuso

Una Ley del siglo XVIII hará que el príncipe Harry y Meghan Markle no posean la custodia de sus hijos

Meghan Markle y el príncipe Harry
Meghan Markle y el príncipe Harry
Son numerosos los medios que se han hecho eco de los rumores sobre el supuesto embarazo de Meghan, que apenas hace tres meses selló su amor con el príncipe Harry en la capilla de San Jorge.

A raíz de estas especulaciones sale a la luz una polémica ley que afecta directamente a la descendencia de los duques de Susses, y también influye sobre Charlotte, George y Louis, los hijos del príncipe Guillermo y Kate Middelton

Según la norma, que tiene más de tres siglos, El príncipe Harry y su esposa Meghan no tendrán la custodia de sus hijos, mientras estos sean menores de edad.

Y es que, por sorprendente que parezca, La Ley afirma que la custodia legal de todos sus nietos le corresponde al monarca regente, es decir, a la reina Isabel II, en lugar de a sus progenitores.

El origen de esta ley data de los tiempos de George I, por la pésima relación que mantenía con su hijo, el futuro George II; y era conocida como La Gran Opinión para la Prerrogativa Concerniente a la Familia Real. Trataba sobre el control del Rey de la educación, el crecimiento y el matrimonio de sus nietos” según ha explicado la experta en historia Marlene Koenig a un diario inglés. Su testimonio corrobora que la soberana reina Isabel II, de 92 años es quien tiene la custodia legal de todos los nietos.

Isabel II, reina de Inglaterra

 Sin embargo, en el caso de que la reina falleciera, la custodia legal de los futuros hijos de los duques de Sussex pasaría su abuelo, el príncipe Carlos de Inglaterra.

Una de las aplicaciones de esta ley es que los menores no pueden viajar sin el consentimiento de la reina Isabel. Un antecedente de este caso, que verifica que esta antigua ley está todavía en uso, se dio cuando la princesa Diana no pudo viajar con Harry y William a Australia antes de su muerte, dado que no tenía su custodia legal.

Parece ser que el poder de la soberana sobre la familia real británica es muy importante y ella lo ejerce firmemente.

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