22 de agosto de 2019
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EDICIÓN VERANO

A las empresas le interesaban del Fortuna sobre todo las turbinas de la embarcación, que le permitía alcanzar la velocidad de 68 nudos (125 Km/hora)

El Fortuna, el famoso yate del Rey Juan Carlos, no encuentra comprador y baja su precio en cuatro millones de euros, de ocho a cuatro

El yate Fortuna.
El yate Fortuna.
El famoso yate Fortuna, propiedad desde hace cinco años de la naviera Baleària, está a la venta por 3'9 millones de euros después de seis meses estando a la venta por 8 millones de euros. Esta empresa lo adquirió en su día a Fundatur, tras ser devuelto por Patrimonio Nacional, por 2,2 millones de euros, toda una ganga en aquel entonces para la empresa, a la que le interesaban sobre todo las turbinas de la embarcación, que le permitía alcanzar la velocidad de 68 nudos (125 Km/hora).

El Fortuna está en venta, pero cada vez a menor precio. Fue la embarcación del Rey Juan Carlos I y la Familia Real para los veranos en Mallorca hasta su abdicación en 2014. Ese año el barco fue adquirido por la empresa Baleària por 2’2 millones de euros. Toda una ganga para la empresa, ya que el barco costó en su momento 18 millones. Baleària no estaba tan interesada por el yate en sí como por sus turbinas. La embarcación real tenía tres, además de dos motores diésel. Estas turbinas son las que permitían al yate alcanzar la espectacular velocidad de 68 nudos (125 kilómetros/hora).

Hace seis meses la naviera puso a la venta el antiguo yate real por una cantidad de 8 millones de euros, pero, ante el escaso éxito, han tenido que rebajar el precio casi a la mitad, 3,9 millones de euros es la cantidad que ahora Baleària exige para vender la embarcación que disfrutó durante años el monarca y su familia.

Fortuna fue durante años el yate de Juan Carlos I. Sobre su cubierta se pasearon todos y cada uno de los miembros de la Familia Real española durante los veranos en Mallorca, en la época en la que el velo informativo sobre la monarquía aun no se había levantado y sus miembros exudaban respetabilidad y una imagen de triunfo. El yate presidió los momentos de ocio del último tramo del reinado del padre de Felipe VI y fue el testigo inanimado de la caída de su reinado. Fue en 2014, cuando la empresa Baleària lo adquirió coincidiendo con la abdicación de Don Juan Carlos. Su reinado había terminado, tanto en tierra como en mar.

El barco fue un regalo de los empresarios mallorquines, con ayuda del Govern balear, en el  año 2000, conscientes del turismo que atraía a la isla la Familia Real, que hacía que Mallorca se convirtiera en centro informativo todos los veranos. Una corte paralela se establecía en la isla todos los veranos alrededor de la Casa Real. Empresarios, banqueros y arribistas de todo tipo viajaban a la capital balear para estar cerca de la familia del Monarca. Día importante en toda agenda informativa era el inicio de las regatas de la Copa del Rey, en las que tradicionalmente participaba el propio Jefe del Estado, así como su hijo el entonces Príncipe de Asturias. Fue construido en aluminio y con 42 metros de eslora y costó 18 millones de euros, una cifra muy alejada de la que ahora piden por él.


Iñaki Urdangarin y su sobrino Froilán durante una de sus estancias en el yate Fortuna.

El Fortuna perteneció oficialmente desde el año 2000 a Patrimonio Nacional ya que, en teoría, el Jefe del Estado no puede recibir regalos a título personal. En los últimos años del Reinado de Juan Carlos I, apenas hizo uso del yate debido a sus problemas de salud y que, por imagen, en plena crisis económica no era recomendable que el Jefe del Estado diera imagen de lujo y riqueza. Así, Patrimonio Nacional en enero de 2014 decidió devolver el barco a la Fundación Turística y Cultural de les Illes Balears (Fundatur), que se había formado para regalar el yate al Rey, en sustitución de su anterior embarcación: El Bribón. Tras meses intentando venderlo por 10 millones de euros tuvieron que rebajarlo drásticamente a 2’2 millones, precio por el que lo adquirió Baleària.

Baleària, presidida por Alfonso Utor, fue fundada en 1998. La naviera realiza viajes diarios entre las Islas Baleares y los puertos peninsulares de Barcelona, Valencia y Denia (Alicante), donde tiene su sede la empresa. También hace conexiones con Ceuta y Melilla y de Canarias. En 2011 creó la marca Baleària Caribbean para realizar viajes entre distintos puertos de Estados Unidos y las Islas Bahamas. También en el plano internacional cubre los trayectos que unen Algeciras con Marruecos y Valencia con Argelia.

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