02 de marzo de 2021
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FIN DE SEMANA

Su casa madrileña en Diego de León, donde ha vivido su ex mujer Marina Danko, tiene un precio de salida de 1,7 millones de euros

La controvertida herencia del torero Palomo Linares sale a subasta pública por millonarios impagos

El Juzgado de Primera Instancia dictó el pasado martes un procedimiento en ejecución hipotecaria contra Explotación Hermanos Palomo SL a nombre del hijo del torero, Miguel Palomo Danko, y la subasta pública de un piso en el barrio Salamanca, cuya habitante ha sido la esposa del difunto diestro, Marina Danko

 

Vuelve a complicarse el asunto sobre la herencia del difunto torero, Sebastián Palomo Linares. El Juzgado de Primera Instancia número 31 de Madrid dictó esta semana un procedimiento de ejecución hipotecaria a instancias del Banco de Castilla-La Mancha contra Explotación Ganadera Hermanos Palomo SL, cuyo propietario es el hijo mediano del maestro, Miguel Palomo Danko, en reclamación de una cantidad que sobrepasa ligeramente los 800.000 euros.

También el magistrado ha decretado la subasta pública de un piso en el barrio de Salamanca, tasado en 1,7 millones de euros, domicilio en el que ha vivido la ex mujer de Palomo Linares, Marina Danko.

Esta casa que sale a subasta era un lugar especialmente apreciado tanto por el torero como por la que fue su esposa, pues era en este piso donde se refugiaban cuando estaban en la capital y no querían acercase hasta la finca de Aranjuez, El Palomar.

El inmueble tiene más de 200 metros cuadrados y que está ubicado en la calle Diego de León, ubicada en el selecto barrio de Salamanca. Cuenta con trastero y un garaje. Este lugar tiene varias anotaciones de embargo por parte de Hacienda y de la propia comunidad de propietarios. Por otro lado, desde 2017 se detalla que no se puede hacer ninguna operación con esta casa relacionada con el cambio de titular.

Marina Danko y su hijo, los inquilinos

La esposa de Palomo Linares y madre de Miguel es la que ha vivido en este domicilio junto con su hijo Andrés, de 29 años.

Las deudas se ciernen sobre este inmueble, ya que el diestro pagaba a través de la sociedad ‘Toresma II’, cuyo propietario es Eduardo Lozano, los 4.000 euros de pensión que debía abonar a Marina y los 1.000 euros a su hijo Andrés, según consta en el convenio de separación que firmaron el torero y su mujer en 2012. También acordaron que el torero llevaría las riendas de la comunidad del edificio en el que se encuentra el piso que ahora se subasta.

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Marina Danko

Desde el fallecimiento de Palomo Linares en abril de 2017, nadie se hacía cargo de la hipoteca ni de la comunidad de vecinos. Para pujar por la vivienda se exige un depósito de 86.500 euros.

Una herencia envenenada

Sin ningún patrimonio, pero lo que sí pareció dejar Palomo Linares fueron deudas. Un decreto judicial, fechado el 5 de febrero de 2016, dictado por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Illescas (Toledo) ordenaba investigar la relación de bienes y derechos del difunto torero, después de que éste dejara de abonar a Marina Danko la pensión acordada en la sentencia de divorcio y a su hijo Andrés la partida mensual comprometida para terminar la carrera universitaria.

En total se reclamaban 20.500 euros -17.000 en concepto de pensiones y 3.500 euros en intereses y costas-, correspondientes a una mensualidad para Marina y 13 de sus hijos según el auto dictado por la jueza Mercedes Blández. Posiblemente adrede, Palomo Linares no quería tener casi nada a su nombre.

Todo ello se tornó en una situación complicada. Aunque haya dejado el tercio de herencia obligatorio a sus hijos, puede darse el caso de que sigan recibiendo más deudas que patrimonio. Además, queda pendiente de conocer cuál fue su voluntad para el tercio de mejora y el de libre disposición.

Concha Azuara con Palomo Linares 

Palomo Linares tenía prevista su boda con la jueza, Concha Azuara, en el mes de mayo de 2017 en la finca El Palomar, un evento íntimo en el que iban a acudir unos 100 invitados, según la propia Azuara. La muerte del torero truncó ese deseo. Lo que queda claro es que la herencia quedó como una vía de conflicto entre Marina Danko y los hijos del torero.

Un matrimonio roto y tres hijos distanciados

Palomo Linares jamás pensó que su matrimonio se podía romper, ni lo pensaba España, que tenía a la pareja de Linares y Marina Danko como una relación idílica desde que está comenzó con su noviazgo en 1969, aunque la prensa recogió las puntuales infidelidades del diestro con mujeres populares como Amalia García Obregón, hermana de la actriz Ana Obregón.

Él era hijo de un modesto minero y ella, nieta de un rico empresario de Colombia. Su boda en 1977 llenó decenas de páginas en todos los medios, eran la pareja ideal. Pero más que la ruptura lo que sorprendió fue la virulencia de esta. De su unión nacieron tres hijos varones: Sebastián (40), Miguel (37) y Andrés (29). Tras su sorpresiva separación la colombiana se instaló durante unos meses en París e incluso participó en una de las ediciones del reality Mira quién baila. En este programa conoció al hombre con el que algunos medios le adjudicaron una relación, Hugo Castejón, conocido por su romance con la cantante Marta Sánchez. No fue la única historia sentimental que la prensa adjudicó a la ex esposa del matador. La revista Semana llegó a especular con un posible afaire con el exministro socialista José Bono. Ambos negaron la relación amorosa alegando la lejana amistad entre sus familias.

Sebastián se hizo famoso por su relación con Olivia de Borbón. Aunque se licenció en Derecho y Económicas y durante unos años ejerció como abogado, intentó hacer carrera en los ruedos como su padre. Tomó la alternativa el 4 de agosto de 2007 en la plaza de Pontevedra con César Rincón de padrino y José Tomás de testigo, pero dos años después una lesión truncó su vuelta a las plazas. Miguel era el único con el que Palomo mantenía algún tipo de relación. También quiso ser torero, pero finalmente abandonó esto para dedicarse a los negocios.

Andrés, el pequeño con 28 años, siempre ha estado del lado de su madre con quien vive y trabaja. Antes fue guitarrista del grupo The Pygmies. ‘’Me dijo que quería vivir solo y que quería vivir su vida” declaró Danko. Ella se fue a vivir a su casa en Diego de León y él a su finca El Palomar, a la que han vuelto sus hijos tras muchos años de ausencia para depositar las cenizas.

Los hijos durante el velatorio de Palomo Linares

Tras su separación, Sebastián Palomo Linares empezó a reconstruir su vida en El Palomar y encontró pronto el apoyo de la jueza Concha Azuara. Pero antes tuvo que solventar problemas económicos. Como afirman conocidos suyos “A Palomo y Marina les gustaba vivir bien”, todo ello llevó a que no amasaran grandes fortunas ni propiedades, casi todo el dinero que entraba, salía.

En 1985 compró al Instituto Nacional de Reforma y Desarrollo Agrario ‘El Palomar’, una espectacular finca 72 hectáreas, donde se ubica su vivienda, cuya superficie es de 1.335 metros cuadrados, situada en un cerro de 600 metros en la que se divisa la vega del Tajo. Pero el que fue su refugio, su piso en Diego de León, que alberga la mayoría de sus cuadros en sus paredes también fue fuente de quebraderos de cabeza.

Los litigios entre Palomo y dos bancos -Caja Rural de Toledo y Bankoa-, le llevaron a dos embargos, al que se unió otro de Hacienda. Todo ello llevó a que en 1997 su amigo, el empresario taurino Eduardo Lozano fuera a su rescate adquiriendo la finca, en 1997, y saldando las deudas (62 millones de pesetas, cerca de 370.000 euros) que sobre ella dejó el torero.

Lo hizo a través de la empresa Agrícola La Sagra, domiciliada en Madrid pero que tiene su centro de negocios en Toledo y Cáceres. Esta empresa refleja en su último balance un activo inmobiliario de 1,1 millones de euros, correspondiente como señala a “la finca donde está el ganado”. De hecho, en el registro de Ganaderías aparecen Eduardo, José Luis y Pablo Lozano como los propietarios de la “Ganadería de Palomo Linares” señalando como sus fincas “El Palomar’’; en Seseña (Toledo) y “Las Ollas’’; en Trujillo, Cáceres.

Palomo Linares, el último que cortó un rabo en Las Ventas

Sebastián Palomo Linares es recordado en los ruedos por sus famosos inicios de faena de muleta de rodillas y como no, sus hazañas y gestas para el recuerdo. El jienense fue quien cortó el último rabo de un toro en Las Ventas en 1972, aunque ya sabía lo que era saborear el triunfo con precocidad.

Con 17 años recorrió la calle General Ricardos de Carabanchel en hombros tras ganar la «Oportunidad» de la antigua plaza de Vista Alegre. Desde ese momento llegó décadas de dinero a granel, películas y más de 1.000 corridas. Adquirió su propia ganadería, pero tuvo que vender el hierro en 1997 a los hermanos Lozano. Sus presuntos problemas con Hacienda y los embargos sufridos en 1992 y 1997 dicen que mermaron sus cuentas. Sus múltiples retiradas y regresos en los 90 soltaron las malas lenguas.

Su verdadero nombre es Sebastián Palomo Martínez, conocido en los carteles por Sebastián Palomo Linares, nació en Linares (Jaén) el 27 de abril de 1947, en la que tuvo sus inicios como zapatero. Hace su primer paseíllo de luces el 20 de junio de 1964 cortando un rabo. El 3 de enero de 1965, en la plaza de toros de Ondara (Alicante) hace su debut con picadores cortando cuatro orejas, dos rabos y una pata de las dos reses que lidió de la ganadería de Núñez Guerra en presencia de Gregorio Tébar “El Inclusero” y el fallecido Vicente Punzón. Recibe la alternativa con 19 años, en la plaza de toros de Valladolid de manos de Jaime Ostos que le cedió la muerte del toro Feíllo, de pelo negro, número 9 y con 448 kilos en presencia de Juan García “Mondeño”, cortando en la tarde de su alternativa cuatro orejas y vistió en aquella tarde de blanco y plata.

Tras cuatro años de espera, confirma la alternativa en Madrid, el 19 de mayo de 1970 de manos de Curro Romero y en presencia de Juan José García lidiando cinco toros de Antonio Pérez Angoso y uno de Antonio Pérez de San Fernando, el toro cedido tenía por nombre Presumido, de pelo negro listón, número 87 y pesaba 555 kilos de la ganadería de Antonio Pérez Angoso. Días después cortaría las dos orejas de un toro de Juan Pedro Domecq en presencia de Diego Puerta y Francisco Rivera “Paquirri”.

Palomo Linares con el rabo del toro en Las Ventas (1972)

En el mismo coso de Las Ventas, el 22 de mayo de 1972, cortaría Sebastián el último rabo que se ha concedido en la plaza de toros de Madrid, al toro Cigarrón, número 21, de pelo negro meano y con 566 kilos de la ganadería de Atanasio Fernández. En la que compartió cartel con Andrés Vázquez y con Curro Rivera. En la feria del Pilar de Zaragoza de 1977 sufrió una gravísima cogida que le afectó a la axila, costillas y pulmón terminando su temporada española en 49 corridas de toros. En la que se retiraría por primera vez del toreo en Granada en 1985 lidiando toros de María del Carmen Camacho.

En su currículum taurino, el maestro de Linares actuó en la corrida Goyesca de Ronda (Málaga) de 1968 actuando con el rejoneador Fermín Bohórquez, y los matadores de toros Antonio Ordóñez, Miguel Mateo “Miguelín”. Y también cabe destacar su imagen en el mundo del cine en la que hizo dos películas: Nuevo en esta plaza (1966) y Solos los dos (1968).

 

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