22 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

El clan Pantoja debe cerca de cuatro millones al Fisco por infracciones tributarias y tiene la famosa finca gaditana preparada para salir a subasta

Kiko Rivera salva a Isabel Pantoja: los 40.000 euros que recibe cada semana en un reality irán a Hacienda para evitar el embargo de Cantora

Francisco Rivera Pantoja
Francisco Rivera Pantoja / Europa Press
Kiko Rivera es la gran esperanza de Isabel Pantoja para salvar sus deudas con Hacienda y no perder su posesión más querida: la finca la Cantora que heredó de su marido el malogrado torero Francisco Rivera "Paquirri". El hijo de la tonadillera participa ahora junto a su mujer Irene Rosales en el reality show de Telecinco "Gran Hermano Dúo" cobrando unos 40.000 euros por cada semana que permanezca en el programa. La tonadillera ve en su hijo y su nuera los nuevos bastiones mediáticos del clan.

La situación económica de Isabel Pantoja sigue siendo complicada dos años después de salir de prisión. La cantante intenta salvar a toda costa la finca Cantora. La Hacienda Pública española la tiene en aval por valor de 1,1 millón de euros por la inspección fiscal que tiene abierta Isabel Pantoja por valor de 1,8 millones de euros, más los intereses correspondientes de demora. La finca está actualmente tasada para subasta pública en 4,3 millones de euros.

Además, sobre ella pesa un embargo preventivo por parte del Estado español por valor de 202.294 euros, más los intereses y costas correspondientes, fruto de sus infracciones fiscales cometidas en los impuestos del IRPF de los años 2007, 2008 y 2011.
 

Fue el 3 de enero de 2014 cuando la Dependencia regional de Recaudación de la Agencia Tributaria, Delegación Especial de Madrid (expediente R288521400017), le embargó su parte de la finca Cantora por esos más de 200.000 euros. Se trata de una finca de 370 hectáreas, situada entre los términos municipales de Medina Sidonia y Béjer (Cádiz), que tiene también una hipoteca inmobiliaria de la Caja y Monte de Piedad de Córdoba por valor de 2.700.000 euros de principal. Un heredad situada en la conocida Ruta del Toro, que tanto gustaba a su propietario Francisco Rivera Paquirri.

La tonadillera Isabel Pantoja en una de sus últimas actuaciones/ Europa Press

La cantante tiene abierta una liquidación paralela por parte de la Agencia Tributaria por ese importe de 1,8 millones de euros. No obstante, la tonadillera, además de firmar un acta de disconformidad contra esta liquidación paralela, ha interpuesto un procedimiento administrativo ante el Tribunal económico competente por no estar de acuerdo con lo que le piden los inspectores de Hacienda.

Con esta medida, Isabel Pantoja pretende que la sanción y el pago quede paralizado hasta que se determine una solución judicial por el Tribunal económico. Pero Hacienda ya ha hipotecado a su favor las propiedades de la tonadillera. Así, sobre la finca Cantora, de 370 hectáreas, de la que Isabel Pantoja es propietaria en un 52,40%, estando el resto (47,60%) en manos de su hijo Francisco Rivera Pantoja, se realizó el 13 de marzo de 2015 una hipoteca a favor de la Hacienda Pública española por valor de 1,1 millón de euros, que responden a un principal de 758,620 euros, que es el importe de la obligación a la que se refiere el acto impugnado con Hacienda, otros 151.724 euros de recargo y 189.655 euros de intereses de demora, que ahora se han incrementado porque los días van pasando.

Finca la Cantora / Europa Press

Pero aquí no acaba el calvario de infracciones para el clan Pantoja. Kiko Rivera, también tiene embargado un apartamento de 90 metros cuadrados y una plaza de garaje en la localidad madrileña de San Sebastián de los Reyes, en la calle de Marie Curie. Kiko Rivera compró esta vivienda en septiembre del año 2009 y ya tiene un expediente de apremio por parte de la Agencia Estatal Tributaria por valor de 215.000 euros y otro más por valor de 2.500 euros.

Tras superar sus problemas con las drogas, que él mismo ha confesado recientemente en el programa Gran Hermano Dúo de Telecinco en el que participa junto a su mujer Irene Rosales, el DJ se ha puesto en circulación de nuevo para intentar facturar la mayor cantidad de dinero posible con el fin de salvar la finca que compró su padre Francisco Rivera Paquirri. Y que será suya cuando su madre la trasmita su porcentaje.  

Actualmente, la finca es el auténtico bastión y cuartel general de la folclórica. El lugar donde se ha refugiado, ahora, y tradicionalmente, de todos los problemas y avatares de su agitada vida. Hoy en día, la artista parece vivir recluida entre sus paredes y la resurrección artística que muchos auguraban que tardará todavía en llegar, ya que Isabel apenas hace actuaciones. Muchos apuntan que la viuda de Paquirri no se ha recuperado aun anímicamente de su paso por la prisión de Alcalá de Guadaira donde cumplió dos años de condena por el Caso Malaya y que prefiere estar al lado de su madre, Ana Martín, que no está pasando por un buen momento de salud.

Una confesión que vale 40.000 euros

Por este motivo, Kiko Rivera ha decidido volver a moverse en el mercado del corazón y los programas televisivos, ya que es el miembro de la familia que más se cotiza después de la tonadillera. Hasta ahora, la trayectoria del hijo de Isabel Pantoja en los realities televisivos se ha caracterizado por no terminar ninguna participación abandonando los concursos después de pocas semanas como ocurrió en Supervivientes Gran Hermano VIP. Su objetivo en esta ocasión es durar lo máximo posible debido a que se embolsa 40.000 euros por cada semana que se mantenga en el programa. No hay que olvida que Kiko Rivera percibió entorno a 135.000 euros la última vez que facturó para Mediaset sus intervenciones en la "cadena amiga".

Muchos analistas televisivos consultados por Elcierredigital.com restan espontaneidad a la confesión de sus problemas de adicción, ya que consideran que es una estrategia para seguir generando interés dentro del concurso. Además, cuenta con la principal de baza de su mujer Irene Rosales, madre de sus dos hijos pequeños, que está resultando una revelación televisiva y que se perfila como nuevo nombre del clan para cotizar en el mundo del espectáculo.

Irene Rosales, la nuera de Isabel Pantoja / Europa Press

Personas del entorno de Isabel Pantoja, aseguran que la tonadillera está feliz tras la confesión de su hijo. Una salida del armario de las adicciones que tienen un precio de 40.000 euros. Así las cosas, la folclórica es ahora el gran apoyo de su hijo y su nuera. De hecho, no se descarta que pueda intervenir telefónicamente en algún momento del concurso si Kiko sigue en la casa de Guadalix de la Sierra. Una actitud completamente distinta a la que mantuvo durante la participación de su hija Chabelita Pantoja en Gran Hermano VIP a la que llegó a criticar en una llamada telefónica en el programa Sálvame.

Cuentan sus allegados que Isabel Pantoja ha tomado la decisión de mantenerse en un segundo plano mediático mientras su hijo Kiko y su nuera se convierten en los bastiones mediáticos del clan para poner al día sus cuentas con el Fisco. Muchos creen que la artista estaría esperando el momento en el que sus cuentas queden saldadas para resurgir de sus cuarteles de invierno, especialmente en Latinoamerica, donde tiene un público fiel. Hasta que ese momento llegue, Kiko Rivera centra todas las miradas para así salvar el gran bastión familiar: la finca Cantora.

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