14 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Nacida en Carboneras (Almería) en 1935 llegó a ser un fenómeno único en la radio española y vivió una comentada amistad con la coplista Isabel Pantoja

Encarna Sánchez: La recordada periodista levanta pasiones 24 años después de su muerte

Encarna Sánchez.
Encarna Sánchez.
Hace ya casi un cuarto de siglo fallecía Encarna Sánchez, uno de los nombres fundamentales de la historia de la radio española. Esta almeriense consiguió cotas de poder impensables hasta entonces para una mujer en un medio de comunicación. Su peculiar carácter, sus relaciones con algunas mujeres como Isabel Pantoja y el misterio sobre algunos flecos de su herencia y su vida hace que siga como reclamo de los medios y para el interés de la opinión pública. Murió el 5 abril 1996, un Viernes Santo.

El cinco de abril de 1996 la voz de la periodista Paloma Gómez-Borrero anunciaba desde los micrófonos de la COPE la muerte de una de sus voces más características de esta emisora y de toda la radio española: Encarna Sánchez. Cuando casi se cumple un cuarto de siglo de su fallecimiento, la personalidad de la gran locutora sigue generando controversia. Los éxitos alcanzados en la profesión gracias a su peculiar estilo, los enemigos que dejó, los misterios en torno a su herencia y sus historias de amor supuestas y reales, hacen que siga siendo una personaje sobre el que continuamente se hable.

Encarnación Sánchez Jiménez vino al mundo en Carboneras (Almería) el 19 de septiembre de 1935, aunque durante años hizo creer a todo el mundo que su fecha de nacimiento fue cuatro años más tarde. Este es sólo el primero de los datos fantaseados en muchas de sus biografías. Su padre perteneció al bando perdedor de la Guerra Civil y eso marcó profundamente su infancia.

Encarna Sánchez en su juventud presentando a Rocio Dúrcal. 

A mediados de los años cincuenta se traslada a Madrid y comienza su trayectoria en Radio Juventud. Para poder obtener el carnet necesario para trabajar realizó en un año intensivo, de los tres de curso habituales. De ahí pasó a hacer los cometidos habituales para las mujeres en la época: leer algún anuncio y ejercer de azafata en los concursos que llenaban las ondas en aquellos años. Ella, con su fuerte carácter qu siempre la caracterizó, se rebeló contra ese destino y comenzó a encargarse de los programas donde se dedicaban discos.

En los años sesenta se hizo cargo de varios programas nocturnos como Esto es España, señores o La noche vista por mí. En estos magazines Encarna hablaba con los oyentes, entrevistaba a los músicos del momento y hacía reivindicaciones sociales, sin bien rn tímidas a la vista de hoy, pero eran toda una revolución en el contexto de la dictadura franquista. El éxito fue rápido y consiguió un premio Ondas en 1968.

Sin embargo, tras estos años de éxito abandonó la radio. Aunque ganó el pleito con la emisora por despido improcedente, se dieron varias versiones en las que se acusaba a la locutora de ser poco clara en cuanto al dinero recaudado en un acto benéfico para una asociación de taxistas. Otras versiones aseguran que lo que hizo la periodista es intentar poner orden en el mundo del taxi y salió escaldada. Pero dinero nunca le faltó ni lo necesitó la periodista Encarna Sánchez, ya era de por sí autosuficiente.

De América a ser un fenómeno social 

El resultado fue que la locutora de Carboneras fue vetada en la España de la época y decidió probar suerte en América. Antes de partir, el miedo al avión hizo que firmara un testamento donde legaba sus pocas posesiones, por entonces a su madre y, en su defecto, a Clara Suñer, íntima amiga de la locutora y que en aquella época era un rostro recurrente en los famosos Estudio 1 de la televisión.

Isabel Pantoja y Encarna Sánchez. 

En América, Encarna hizo radio, televisión y hasta teatro. Cuando volvió a España en 1977 su situación económica no fue la mejor y se asentó después de unas semanas en Madrid, en Barcelona. Allí, en la Ciudad Condal comenzó a encargarse de un programa en Radio Miramar. El programa Encarna de noche entre 1978 y 1984, se convirtió en un fenómeno de masas. La forma directa de la locutora, su lenguaje barroco y el punto visceral con el que trataba los problemas sociales de la gente eran su seña de identidad. De ahí pasaría encargarse de las tardes de la cadena COPE en el que dicen que fue el contrato más caro de la historia de la radio.

En Directamente Encarna trataba todo tipo de temas sociales y de investigación, como el famoso caso Rafael Vera, sobre los fondos reservados del Ministerio del Interior. Sus discursos cada vez se hicieron más directos, a veces duros y radicales. Pocos personajes por entonces bajo el paraguas protector y benefactor del felipismo se libraron de su afilada lengua: Ramoncín, Isabel Preysler, Victoria Abril, el Gran Wyoming… También a nivel político se convirtió en un referente y en su programa se dieron varias y sonadas exclusivas sobre asuntos de corrupción, como el anteriormente citado.

Su relación con Isabel Pantoja

Sin embargo, a partir de 1990 su vida comenzó a ser tema de conversación y asunto de portada en las revistas del corazón. Su relación con la tonadillera Isabel Pantoja, viuda del torero Francisco Rivera Paquirri, fue una de las más comentadas de la época, sobre todo a partir de que el dúo humorístico Martes y 13 trataron el asunto en su especial de Nochevieja en 1991.

Cuando su relación con la tonadillera acabó al llegar al ámbito afectivo de esta artista, "la viuda de España", otra conocida folklórica María del Monte. La locutora se sintió traicionada. Para entonces, la salud de Encarna Sánchez estaba en un punto delicado, después de años luchando contra un cáncer. El final de la periodista llegó justo cuando había terminado su casa en Marbella, La Gaviota, gracias a las facilidades del entonces alcalde de la localidad malagueña, Jesús Gil.

El 5 de abril de 1996, fallecía la periodista en su casa madrileña de La Moraleja, donde estuvo refugiada sus últimos días de vida. Desde entonces comenzó a forjarse una leyenda entorno a todos los misterios de su vida y de su hrenecia que quedaron sin resolver empezando por el final de su cuantioso patrimonio que ha generado no pocas polémicas. Sorprendentemente Encarna no hizo testamento y aquel que había redactado en los setenta hizo de Clara Suñer la única heredera. Todos los silencios se han cubierto mediante rumores y maledicencias sobre una periodista que alcanzó cuotas de poder increíbles para una mujer hasta entonces. La vida de un ser humano marcado por sus propias contradicciones y represiones. Una gran periodista y luchadora de temas sociales.

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