26 de mayo de 2019
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FIN DE SEMANA

Tuvo que dejar de usar el nombre vinculado a los famosos personajes azules pero conserva su cromatismo y su encanto

Pueblos del mundo: Júzcar, de Pueblo Pitufo a Aldea Azul, entre la blancura de la serranía malagueña

Júzcar, de Pueblo Pitufo a Aldea Azul.
Júzcar, de Pueblo Pitufo a Aldea Azul.
Se le cayó el nombre por el camino pero conservó su encanto azul. Es Júzcar, una maravilla rural que un día tuvo la idea de teñir de azul sus fachadas aprovechando una producción y distinguirse del blancor predominante en los pueblos andaluces. Empezó a ser conocido como el Pueblo Pitufo pero los derechos de autor se interpusieron en su camino. Cambió el nombre, pero no su magia.

Cuentan los lugareños que fueron necesarios 9.000 kilos de pintura azul para convertir un típico pueblo del sudeste andaluz, blanco de la cal de la herencia árabe, en la pequeña patria de los pitufos; pero al mismo tiempo añaden que el costo de esa pintura ha sido la mejor inversión en toda la historia de Júzcar, una pequeña población que nosotros incluimos entre los pueblos más pintorescos y atractivos del mundo y que debe incluirse en la ruta de toda visita a España, máxime si se ha decidido este destino aprovechando la Semana Santa y la bien ganada reputación de la pasión con la que el pueblo andaluz vive estas fechas; o simplemente busca la bonanza y el bienestar de la primavera andaluza, cuyo ambiente, olor y color le harán entender el porqué fue siempre inspiración de pintores y poetas.

Júzcar, una maravilla rural en Málaga.

Málaga no solamente es famosa por su Semana Santa después de que su hijo predilecto, el actor Antonio Banderas, se encargara de internacionalizar la vistosidad de sus pasos y la pasión de sus penitentes; también es conocida por ser la capital de la Costa del Sol y por tener a lo largo y ancho de su provincia, al igual que sus vecinas de la región española más meridional, una red de pueblos inolvidables.

Júzcar es diminuto, pitufo incluso en su demografía, pues apenas sobrepasa los 228 habitantes, situado en pleno valle del Genal en la famosa Serranía de Ronda, célebre por sus leyendas bandoleras en el siglo XIX. El haber sido el primer pueblo español en instalar una fábrica de hojalata lo hubiera dejado casi desapercibido para la historia, pero todo cambió cuando hace unos años Sony Pictures lo eligió para promocionar el estreno de Los Pitufos 3D.

Lo único que debían hacer los dueños de las 175 casas del pueblo, además de los edificios públicos, incluido el cementerio, era teñir de azul las fachadas blancas. El impacto mundial fue impresionante. Tal fue así, que una vez acabada la promoción de la película, los habitantes no retomaron el blanco de sus fachadas, tal como estaba pactado, y decidieron mantener el azul.

Curro, un agricultor de 37 años, asegura que nunca vieron nada igual, “el pueblo ya no es el de antes, ahora tenemos turistas todos los días y cuando llegan los meses de buen tiempo aquí casi ni cabemos”. No es de extrañar, pues según los datos facilitados por el Ayuntamiento de Júzcar, desde que se convirtieron en sede pitufa cerca de 300.000 turistas habían paseado por sus calles en apenas los primeros cuatro años, degustando su gastronomía y fotografiando un pueblo que parece de dibujos animados.

Al principio se vieron desbordados, pero supieron aprovechar la oportunidad, se crearon nuevas empresas hosteleras y otras de carácter local que organizan actividades temáticas relacionadas con estos famosos personajes azules.

Lejos quedan ya, a pesar de que apenas han transcurrido tres años, los tiempos de los contados turistas rurales que buscaban el descanso y las plácidas rutas de senderismo. Bien lo recuerdan los propietarios de los nuevos hoteles. Júzcar no es una sola visita, su cercanía con Ronda, con la capital malagueña, con la Costa del Sol y con los otros pueblos de la comarca, lo hacen parada obligada. Curro confiesa que en su infancia nunca había visto un pitufo, “eso debe ser cosa de milagros, pero nosotros estamos contentos, las postales del pueblo quedan mejor de azul”.

La Aldea Azul

Pero el Pueblo Pitufo tuvo que dejar de serlo, al menos en la terminología oficial, otra cosa es que en el acervo de quienes lo conocen o lo escuchan nombrar la alusión siga siendo inevitable. El forzoso cambio oficial fue obligado por problemas con los derechos de autor toda vez que la corporación municipal no llegó a un acuerdo con los propietarios de los mismos.

Júzcar sigue azul y fue rebautizada como Aldea Azul, siguen las mismas infraestructuras que antes y se han incrementado las actividades. La inversión para convertirlo en parque infantil con actividades y atracciones para los más pequeños ha sido una de las maneras de mantener el potencial turístico. La oferta de ocio cuenta con tirolinas, rocódromo, puentes tibetanos, rutas de senderismo y de murales, parque infantil y un recorrido en suspensión a través de pasarelas.

La Diputación de Málaga ha adecuado tres rutas de senderismo a los parajes de Moclón, Los Molinos y Los Riscos, completando así la oferta de ocio y diversión en el municipio. 

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