25 de septiembre de 2022
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FIN DE SEMANA

Algunos de los "módulos" serán rescatados para exponer en museos o para proyectos arquitectónicos en Japón

Derriban la 'Torre Cápsula Nakagin' de Tokio, un edificio clásico del 'metabolismo' arquitectónico

Vista desde abajo de la Torre Cápsula Nakagin
Vista desde abajo de la Torre Cápsula Nakagin
La emblemática Torre Cápsula Nakagin de Tokio, del arquitecto Kisho Kurokawa, será finalmente demolida. El edificio es uno de los más representativos del movimiento de metabolismo arquitectónico, siendo una de las construcciones más emblemáticas de la ciudad japonesa. Algunos de sus módulos serán rescatados y donados a museos.

La Torre Cápsula Nakagin, situada en la capital japonesa, es uno de los edificios más emblemáticos de la arquitectura moderna. Fue diseñado en 1972 por el arquitecto Kisho Kurokawa, siendo el primer diseño creado para habitar en cápsulas con el objeto de establecer un hábitat sostenible y, sobre todo, futurista.

A lo largo de la historia, el concepto de ciudad ha mudado a la vez que lo hacía la relación del ser humano con el futuro. Por ello, la intención de este proyecto fue crear un espacio adaptable y diligente, capaz de transformar el concepto de vivienda en la ciudad de Tokio, principalmente para empresarios o viajeros que visitaran la ciudad y quisieran adentrarse en un modelo alternativo - y sostenible- de alojamiento.

Torre Cápsula Nakagin.

El edificio, de 14 pisos, consta con un total de 140 cápsulas que miden 4 x 2,5 metros y están desarrolladas a partir de la tecnología sostenible de Kurokawa, que permite que una persona, cómodamente, pueda habitar en ese espacio interior formado por módulos que, a su vez, están conectados entre sí. Las habitaciones tienen un espacio de diez metros cuadrados y cuentan con todo tipo de comodidades, como electrodomésticos o muebles empotrados.

Este alojamiento pretende ser regenerado por completo, renovando los módulos a través de una financiación por crowdfunding. El proyecto todavía no está del todo definido por lo que, de momento, se demolerá la torre en su totalidad.

El "metabolismo" arquitectónico

Kurosaka define este tipo de infraestructuras como un ejemplo de que las ciudades, la arquitectura y el ser humano están en constante cambio. Todo es dinámico, por eso lo califica de metabolismo, un movimiento arquitectónico que surge después de la Segunda Guerra Mundial.

Estás viviendas se diseñaron en la posguerra en Asia, en un momento crucial para el desarrollo arquitectónico ya que se pretendía reconstruir el espacio urbano de Tokio tras los estragos de la contienda, transformando el paradigma de la ciudad. Se concebían como entes orgánicos con un metabolismo inherente, rompiendo con la tradición de categorizarlos como elementos estáticos. Es el preámbulo de lo que se conoce como arquitectura orgánica.

Las infraestructuras propias de este movimiento arquitectónico están diseñadas como si se tratase del organismo de un ser humano, con una columna vertebral que es el núcleo de todo el edificio, tal y como ocurre en la Torre Nakagin, donde todas las cápsulas están atornilladas a un mismo eje central

Las cápsulas han sido inutilizadas durante su medio siglo de existencia, aunque estos cuatro últimos años han sido empleadas en ocasiones como almacenes, oficinas o espacios para que los propietarios depositen sus pertenencias o desarrollen diferentes actividades.

Plano arquitectónico de la Torre Cápsula Nakagin.

Desde 2018 el edificio empezó a acoger a los turistas de Tokio en “cápsulas de alojamiento mensuales”. Todos los residentes que se establecieron en el complejo tuvieron experiencias positivas al respecto, lo que motivó al sector de la arquitectura a expandir este tipo de alojamientos a otros lugares del mundo, como Europa. 

La demolición de la torre ha originado gran controversia entre los arquitectos contrarios a destruir la torre, ya que consideran que es un espacio emblemático y simbólico de la arquitectura, cuyo mantenimiento e inmortalización resulta crucial para esta disciplina.

La preservación de las cápsulas

No todos los módulos de la edificación serán destruidos, la mayoría pasarán a ser donados a museos para su conservación y estudio, y otros serán reutilizados en proyectos como el de la arquitecta Akiko Ishimaru, que extraerá una de las cápsulas de la Torre de Kurokawa para convertirla en una caravana alquilable de diez metros cuadrados, donde quienes lo deseen podrán hospedarse de forma temporal.

Esta edificación fue proyecto adelantado para su época, un concepto para el futuro que no resultó útil la mayor parte del tiempo. Ahora parece el momento para esta idea de vivienda a la que acompaña un nuevo paradigma de ser humano.

"A diferencia de los edificios del pasado, los actuales tienen que ser modificables, movibles y estar en condiciones de responder a las cambiantes necesidades de esta época".

Kiyonori Kikutake.

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