22 de octubre de 2020
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FIN DE SEMANA

El sindicato CSIF recuerda que la plantilla aún acusa el látigo del Estado de Alarma en el que se perdieron más de 1.000 puestos

Los trabajadores de Paradores temen que las nuevas medidas restrictivas anti Covid afecten a sus derechos laborales

El Parador de Plasencia.
El Parador de Plasencia.
La Central SIndical Independiente de Funcionarios (CSIF) ha pedido que las nuevas restricciones anticovid no provoque una pérdida de empleos ni de derechos laborales como ya ocurrió durante el estado de Alarma, cuando se destruyeron un millar de empleos en Paradores debido al colapso del turismo en España.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) exige a Paradores "no tocar ni un solo derecho más de los que le quedan a los trabajadores de cara a las nuevas restricciones que origine la pandemia". El sindicato juzga que la plantilla ya está al límite de derechos y recuerda que el Estado de Alarma significó un golpe muy fuerte con 102 días sin actividad y con una pérdida de unos 1.000 empleos en la empresa pública.

CSIF admite que vienen tiempos difíciles, con nuevas áreas confinadas, lo que siempre afecta al turismo. Pero a la vez el sindicato recuerda que "Paradores ha coronado un verano magnífico en el que la ocupación ha sido del 77%, en el que la empresa ha admitido públicamente que ha ingresado más de un millón de euros al día y en el que acaba de anunciarse la puesta en marcha, a partir de 2021, del establecimiento número 100 en Molina de Aragón".

El nuevo Parador de Molina de Aragón.

Paradores, en uno de los veranos más críticos de la historia, ha demostrado su capacidad para reinventarse gracias, en buena medida, "a una plantilla que, a pesar de estar bajo mínimos, ha respondido desde todos los frentes ante la adversidad de la pandemia. El empleado necesita seguridad", aseguran desde CSIF.

Por todo esto, CSIF exige a Paradores ahora "estar a la altura en estos momentos, que vuelven a ser tan duros para el turismo. No se puede seguir restringiendo plantilla ni derechos entre otras razones porque, de seguir a este paso, va a llegar un momento en el que no se pueda volver a dar un servicio público de calidad porque no ya no habrá ni efectivos suficientes: no se puede jugar siempre contracorriente".

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