21 de junio de 2021
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FIN DE SEMANA

Varios colectivos aseguran que el reparto se hará "a costa de empobrecer aún más a las clases trabajadoras"

Fondos europeos: Ecologistas y sindicatos temen que se destinen a "la voracidad de las empresas"

/ Bandera de la UE. Foto: Cámara de Comercio de España.
Los fondos europeos Next Generation impulsados por la Unión Europea van a suponer una inyección para España de 140.000 millones en ayudas, la mitad directas, para realizar proyectos empresariales en los próximos seis años. El Gobierno central celebra este cambio de rumbo impulsado desde Bruselas. Pero varios sindicatos y colectivos ecologistas denuncian la letra pequeña del bote salvavidas.

Estados Unidos y la Unión Europea han decidido acometer un giro de 180 grados respecto de las recetas aplicadas para salir de la crisis de 2008. Ambos gigantes occidentales han aparcado los recortes para impulsar una política de gasto a costa de desvirtuar los supuestos principios del capitalismo mediante una desaforada, y lógica si no se dispara la inflación, impresión de moneda.

Los fondos de reconstrucción tutelados desde Bruselas van a suponer 750.000 millones de euros a los países miembros de la UE. Y de esta cantidad, que será invertida en proyectos estratégicos para los próximos seis años, 150.000, la mitad en ayudas directas, son para España.

Este hecho ha bañado de euforia contenida al bloque socialista del Gobierno, que no deja de 'enredar' en otros caladeros políticos tras garantizarse la legislatura tras aumentar en presupuestos los apoyos que recibió Pedro Sánchez en la investidura.

Alerta roja

Pablo Iglesias se mostró contento con la UE tras conocer la lluvia de millones de los fondos Next Generation: "Estamos, por tanto, en un escenario distinto al que nos encontrábamos en la crisis anterior, por lo que podemos hablar de una 'condicionalidad blanda' en contraposición a la 'condicionalidad estricta' que vimos en aquella crisis".

"La UE parece haber aprendido las lecciones tras la crisis anterior: en esta ocasión no tendremos austeridad, sino un ambicioso plan de estímulos fiscales; en esta ocasión no tendremos hombres de negro visitando los países, sino planes de inversión negociados", afirmó.

Alerta roja

Sindicatos, colectivos ecologistas y otras asociaciones navarras han unido sus fuerzas para denunciar la letra pequeña de los fondos europeos. Ellos son CGT, ELA, LAB, STEE-EILAS, AHT Gelditu! Nafarroa, Ekologistak Martxan, Ecologistas en Acción de Tudela, Lizarraldeko Ekologistak Martxan, Lizarra Ciudad de Acogida, Lurra, Plataforma Urbasa-Handia Bizirik, XR – Iruñea, Attac Navarra Nafarroa, Fundación Sustrai Erakunde, Iruña Gerora, Martes al sol, Plataforma Papeles Derechos Denontzat, Urbizi Nueva Cultura del Agua, Ahora Navarra – Nafarroa Orain y Antikapitalistak.

Este grupo reconoce que la UE "ha cambiado el discurso. Tras la crisis de 2008, los medios de comunicación repetían términos como ajuste, austeridad y de planes de estabilidad. Las instituciones de la UE se dirigían hacia la ciudadanía con la severidad necesaria para 'disciplinarnos' y corregir nuestros supuestos excesos".

Next Generation. Foto: UE. 

Y afirman que "tras la brutal crisis de la COVID‐19, que se ha solapado con la anterior, la UE muestra un semblante mucho más amable, y se presenta como el sostén que nos va a permitir salir del pozo. En los planes de futuro resuenan vocablos como estímulo, resiliencia o transición ecológica y digital".

Voracidad

Eso sí, advierten de que "tras este nuevo rostro se ocultan las mismas intenciones: satisfacer la voracidad de las élites empresariales a costa de empobrecer aún más a las clases trabajadoras. Las dos principales medidas inmediatas fueron: Compra de deuda, tanto pública como de grandes empresas, por parte del Banco Central Europeo (BCE) y del Banco Europeo de Inversiones (BEI). Y suspensión del Pacto de Estabilidad para 2020 y 2021, lo que permite a los estados endeudarse sin límite para hacer frente a los costes de la pandemia.

Los citados grupos aseguran que "la primera de estas medidas ha servido para aliviar las deudas de las grandes empresas y para continuar enriqueciendo a los bancos (pues continúan siendo los intermediarios de los fondos europeos). La segunda, para hacer frente a los costes salariales de las empresas (objetivo último de los ERTE) a costa de incrementar de forma descontrolada la deuda de los estados".

"Por el momento, tanto el Gobierno del Estado como el de Navarra han sido poco claros en los criterios de elección de proyectos. Como siempre, si hay dinero de por medio, los voceros del sector privado (las patronales CEOE y CEN en Navarra) se han apresurado a dejar claro a las administraciones cómo, para qué y a quién se debe financiar", explican.

También se oye hablar de la resurrección de macroproyectos inviables como los parques eólicos y solares o el Canal de Navarra, que destrozan el medio ambiente, para derivar dinero público a empresas privadas. También de la extensión de la digitalización, que si no se acompaña de una gobernanza democrática se puede convertir en un mecanismo de control social y del monopolio de recursos públicos. En Navarra, la posibilidad de que sea SODENA (investigada por derivar dinero público a las élites empresariales navarras) quien se encargue de gestionar estos fondos europeos supone un punto extra de tensión.

El plan, denuncian, se "acompaña de una condicionalidad que asegura, en un futuro próximo, que las clases trabajadoras se precarizarán cargando sobre sus espaldas con los costes de este nuevo trasvase de dinero público a manos privadas. Mientras tanto, seguimos sin noticias de aquellos compromisos que en su día se consideraron prioritarios: cambio del modelo productivo, lucha contra la emergencia climática, contra los paraísos fiscales, contra la desigualdad y precariedad laboral, compromiso con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU o una solución permanente y duradera al cada día más paralizante problema de la deuda pública".

Estos grupos piden "una alternativa enfocada hacia una transformación real del modelo socioeconómico, donde las necesidades de las personas y de los pueblos sean la prioridad por encima del enriquecimiento privado. Además, reclamamos una financiación pública que provenga de una reforma fiscal justa y solidaria, para evitar que los costes de esta transformación recaigan sobre los mismos hombros de siempre".

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