05 de diciembre de 2022
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FIN DE SEMANA

'Almuerzo en el racacielos' fue publicada el 2 de octubre de 1932 en 'New York Herald Tribune' y es un símbolo de la América de la 'Gran Depresión'

Noventa años de la foto más icónica del Rockefeller Center: Un vasco entre los retratados

'Almuerzo en el racacielos' fue publicada el 2 de octubre de 1932 en 'New York Herald Tribune' y es un símbolo de la América de la 'Gran Depresión'. Se cumplen noventa años de la publicación de esta imagen entre cuyos protagonistas había un hombre vasco, Ignacio Ibargüen, emigrado a Estados Unidos en 1921. Sin embargo, no se supo de su identidad hasta los años ochenta y de una forma totalmente casual.

El 2 de octubre de 1932 el New York Herald Tribune publicó una de la fotos más icónicas del siglo XX. Una imagen mil veces repetida y que se ha convertido en icono pop al ser reproducida en pósters, cuadros decorativos y portadas de carpetas, libros o discos. La foto, conocida como Almuerzo en el rascacielos, realmente no tiene título, hay dudas sobre su autoría y no revertía el peligro que refleja y que a algunos les genera vértigo sólo con verla. 

La imagen fue tomada unos días antes de su publicación en una convocatoria de prensa generada por los constructores del Rockefeller Center que en ese momento era la gran apuesta urbanística de la ciudad de los rascacielos. La imagen en concreto está tomada en el edicio número 30, llamado RCA y conocido entre los neoyorkinos como 'La roca' por su apariencia y que hoy alverga en sus oficinas la sede de la cadena televisiva NBC

La imagen es todo un símbolo de la era en la que se tomó. Estados Unidos se econtraba sumido en la Gran Depresión y, a pesar de ello, se quería transmitir una idea de optimismo. De un país en el que la construcción de grandes complejos, como el Rockefeller Center, era idea de progreso.

Edificio RCA.

Años más tarde la lectura que se hizo fue más social. Los protagonistas de la imagen eran once obreros migrantes que habían acudido a la tierrra de las oportunidades a espantar el hambre. Por otro lado, la imagen, era evidentemente el retratro de una forma de trabajo donde la seguridad del obrero brillaba por su ausencia. 

Una lectura correcta salvo por el hecho de que la foto estaba preparada. No era una instantánea tomada de forma espontánea para captar un momento realista. El autor de la misma compuso la imagen y aunque es cierto que los obreros estaban sobre una viga a la altura del piso 69 no estaban suspendidos a 240 metros ya que el piso 68 ya estaba construído y ellos estaban a unos 5 metros, lo que tampoco es que fuera muy seguro. 

Un vasco en una foto icónica

Al haberse convertido en una imágen tan célebre no es de extrañar que se quisiera saber todo sobre la identidad tanto de los protagonistas como del autor de la fotografía. Que la autoría no esté clara no es tan raro. En esa época las fotos de prensa no solían estar indentificadas. La fotografía pertenece a la Agencia Corbis y siempre se acredita como anónima. 

En los años ocnenta la familia del fotógrafo Charles Clyde Ebbets reclamó los derechos de la misma asegurando que él era el autor. Aportaron pruebas como los recibos de la agencia, además, de cartas donde hace referencia a la imagen y los negativos originales. Sin embargo, aunque comunmente se le considera el autor de la imagen, oficialmente ésta se sigue considerando anónima. 

Detalle de la imagen en la que se ve  Ignacio Ibargüen encendiendo un cigarrillo al compañero. 

En cuanto a los progonistas, de once se han idenficiado nuevo entre los que hay siete migrantes y un nativo americano. Uno de ellos es Ignacio Ibargüen nacido en Balmaseda (Vizcaya). En concreto es el que enciende el cigarrillo a un hombre a su izquierda, identificado a su vez como un migrante irlandés. 

Ha sido la asociación cultural Harresi quien más ha luchado por conocer la historia de este vasco emigrado a Estados Undios que acabó formando parte de una imagen mítica. La forma en que se le identificó no deja de ser curiosa. El hijo de Ignacio, nacido en Estados Unidos y llamado Donald viajaba con frencuencia a la tierra de su padre y en uno de estos viajes le regalon enmarcada la foto famosa sin ninguna intención. Para aquella época, los ochenta, la imagen ya era tan mítica y representantiva de Nueva York que sus amigos vascos lo hicieron como deferencia. De esta manera identificó a su padre en la famosa fotografía. 

Desde Harresi han intentado reconstruir en la medida de los posible la historia de este vizcaíno. Se sabe que nació en Balmaseda el 4 de noviembre de 1899, hijo de un albañil y una ama de casa. En 1919 y ante la posibilidad de ser reclutado para la guerra de Marruecos, al igual que sus hermanos emigró a Argentina pero duró poco tiempo en el país. 

Según la web de Harresi "aprovechando una huelga de marinos ingleses se enroló en un buque con destino a Gran Bretaña. A su llegada a la isla fijó su nueva residencia en Bristol y desde allí navegó a diversas ciudades europeas, entre ellas recaló en algunos puertos rusos. En aquellos años la situación de Rusia no era muy segura tras la Revolución de Octubre de 1917". En 1921 se instaló en Nueva York y, cosas de la vida, se enamoró de una paisana, Esperanza Ojinaga, otra vizcaína que también estaba emigrada a la ciudad de los rascacielos. Se casaron en 1927 y tuvieron cuatro hijos de los que sólo dos llegaron a la edad adulta. El citado Donald nació en 1932, unos meses antes de la famosa foto. Ignacio Ibargüen falleció en 1957 antes de cumplir los 58 años. 

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