08 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

El edificio, situado en la madrileña Calle Cardenal Herrera Oria, está protegido desde 2.015 por su valor Histórico-Industrial

La última idea de Manuela Carmena: convertir la fábrica de leche Clesa en un complejo sanitario

Imagen de estado actual de la fábrica Clesa
Imagen de estado actual de la fábrica Clesa
El Ayuntamiento de la capital de España ha hecho una modificación en el PGOU para convertir la antigua fábrica de Clesa en un complejo sanitario que gozará de zona de hospedaje, viviendas y servicios de transporte

El Ayuntamiento de Madrid, a través del Área de Desarrollo Urbano Sostenible, realizará una modificación puntual en el Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) lo que permitirá que pase a uso público la antigua fábrica Clesa, situado en la avenida Cardenal Herrera Oria, actualmente en propiedad de la empresa inmobiliaria Metrovacesa.

El principal objetivo de esta medida es fomentar la recuperación del patrimonio histórico y proponer así un proyecto urbanístico que "contente al interés general de la ciudad", según ha explicado el Consistorio en un comunicado.

En el acuerdo al que han llegado el consistorio y la promotora sobre los más de 10.400 metros cuadrados de terrenos industriales pasa por salvar la antigua fábrica y destinar los otros 44.000 metros cuadrados restantes a un uso terciario. 22.900 irían destinados a hospedaje, 19.800 a una residencia de estudiantes y los 3.000 restantes a uso comercial.

El edificio situado en el número 67 de la avenida del Cardenal Herrera Oria, fue proyectado por Alejandro Sota en el año 1959 y supuso un ejemplo de modernidad y racionalidad aplicada a la arquitectura industrial además de un diseño funcional que pretendía situarse en la vanguardia de las industrias españolas.

Todo esto hizo que en el año 2015, con el propósito de preservar tanto su volumetría como los elementos arquitectónicos más destacados, el gobierno municipal catalogó dicho edificio con el nivel tres grado parcial dentro de los Históricos-Industriales. De esta manera se mantuvieron las dos naves principales, las oficinas adjuntas además del cuerpo de vestuarios y acceso.  Se puso freno así a la decisión tomada un año antes, en  2014, por la empresa propietaria de solicitar una licencia de demolición. El Ayuntamiento, que en ese momento estaba  regido por el PP, suspendió la licencia y comenzó a pelear por la protección del complejo industrial. 

Tras la propuesta en la que se plantea el uso comercial y para acoger distintas viviendas, la modificación del Plan General que ha aprobado ahora el Consistorio de Carmena, es el de mejorar las condiciones de protección para incluir de esta manera todo el edificio original para  uso público.

 

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