23 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

Según algunos medios el precio del que fuera teatro y luego cine, reconvertido en sala de ocio, estaría en torno a los veinticinco millones de euros

Pedro Trapote sopesa vender el mítico Teatro Barceló, sede de la discoteca Pachá de Madrid

Teatro Barceló.
Teatro Barceló.
El empresario Pedro Trapote, dueño del mítico Teatro Barceló desde 1996, estaría sopesando la decisión de sacar a la venta el edificio, inaugurado como teatro en 1930, y que hoy es la sede de la discoteca Pachá. Según algunos medios el inmueble estaría valorado en torno a los veinticinco millones de euros. Desde AMIThE anuncian la intención de solicitar a la Comunidad de Madrid que declare el edificio como BIC (Bien de Interés Cultural).

El histórico Teatro Barceló de Madrid podría salir a la venta en breve. Hoy es la sede de la discoteca Pachá y epicentro de toda una determinada clase social. Algo como el templo. El actual propietario del mítico espacio es Pedro Trapote, cuñado del ex presidente del Gobierno Felipe González y es también el dueño de la discoteca Joy Eslava y la chocolatería San Ginés. El inmueble tiene una altura de seis plantas, una superficie útil de cerca de 3.200 metros cuadrados y está valorado en unos 25 millones de euros.

Pedro Trapote, que compró el Barceló en 1996 a Ricardo Urgell, se ha mantenido ambiguo sobre la venta de la discoteca: "Soy empresario y estoy abierto a todas las propuestas que me hagan. No hay nada cerrado y tampoco he puesto el cartel de 'se vende'. Hoy por hoy, lo único que puedo decir es que Barceló es la joya de la corona, que funciona de maravilla y que sigue siendo la mejor sala de Madrid. La cantidad de 25 millones no la tengo chequeada”.

Desde de La Asociación Nacional de Amigos de los Teatros Históricos de España (AMIThE) aseguran que el “edificio tiene un grado de protección máximo, pero hace ya demasiado tiempo que no está destinado a un uso cultural”. De producirse la salida a la venta del antiguo teatro AMIThE tiene pensado “solicitar que se nombre el Barceló como BIC (Bien de Interés Cultural) pero eso dependo de la Comunidad de Madrid”. Con respecto al Ayuntamiento de Madrid tienen claro que “a Carmena le da igual en qué acabe el edificio porque por desgracia hace mucho tiempo que no está destinado a un uso cultural”.

El Teatro Barceló abrió sus puertas en 1930 y su construcción estuvo a cargo de Luis Gutiérrez Soto, el arquitecto más reconocido de la época y artífice del estilo de construcción del Barrio de Salamanca o el edificio del Ministerio del Aire entre otros, y así construyó en la calle Barceló de Madrid un edificio de inspiración naval en honor al marino que da nombre a la calle.

El edificio, que comenzó albergando una sala de cine y un teatro, terminó por dar cabida en los años 80 a la discoteca más emblemática y clásica de Madrid; eje del movimiento de la movida madrileña y punto de encuentro de todo aquel que tras una época de represión y “pudor” social quería ver y ser visto.

El empresario Pedro Trapote. 

Ese espíritu de cambio que experimentaba la ciudad comenzó a atraer a numerosos turistas y personalidades que querían conocer de primera mano el movimiento variopinto que se estaba fraguando en Madrid. Muchas son las caras conocidas que han pasado por sus puertas y muchas las historias que se guardan tras ellas.

Artistas internacionales de la talla de Andy Warhol, músicos consagrados como Prince o los Rolling Stones o miembros de la realeza extranjera como Estefanía de Mónaco o Sofía de Habsburgo podían acabar la noche bailando junto a personajes destacados de la cultura, la sociedad, la política o la música española como Miguel Bosé, Pedro Almodóvar, la Duquesa de Alba o los miembros de Mecano.

Fue hacia al final de la década de los ochenta cuando el Barceló comenzó a perfilarse como uno de los templos de los niños ‘bien’ de la capital, que hicieron de la discoteca un punto de referencia obligatorio. Además, también los vips de la jet set la frecuentaban con asiduidad, lo que hizo que fuera uno de locales más seguidos por los paparazzis en la época dorada del papel couché. No en vano, algunas de las protagonistas de las portadas de la época como Marta Chávarri o Chábeli Iglesias tenían en Barceló uno de sus refugios.

Con el paso de los años las nuevas generaciones han seguido acudiendo al Barceló. Las andanzas de los nuevos herederos del gran poder como Javier Hidalgo, los hermanos Valls-Taberner, Rafael Medina o Tamara Falcó antes de ver la luz de la fe, han tenido en Barceló el mejor escenario. También los nuevos Borbones, en especial, los hijos de la Infanta Elena, Froilán y Victoria Federica, están entre sus clientes favoritos.

En los últimos tiempos no ha sido ajena a las polémicas políticas del país. Barceló albergó una fiesta para Vox y llenaron hasta la bandera, nunca mejor dicho. El problema vino cuando el efecto colateral fue la suspensión de Tanga Party, una fiesta para el público gay. Así las cosas, los promotores de la fiesta decidieron no organizarla finalmente ya que no querían compartir espacio con un grupo político calificado de homófobo.

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