16 de julio de 2019
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FIN DE SEMANA

A pesar de la retirada de muchas sociedades, España es el segundo inversor en la nación de Nicolás Maduro, solo por detrás de Holanda

Más de setenta filiales de empresas españolas en Venezuela pendientes de la situación política del país sudamericano

Sede de Telefónica en Caracas
Sede de Telefónica en Caracas
La inflación de cuatro dígitos y la caída del valor del bolívar está castigando los intereses de las empresas extranjeras que cada vez tienen más claro que para conseguir la estabilidad económica tiene que existir antes estabilidad política.

Muchas se han ido, pero también muchas se han quedado. Las filiales de importantes empresas españolas en Venezuela superan las 70 según datos del Banco Central de Venezuela que muestra una realidad nada positiva para el país sudamericano: prácticamente el único dinero que aportan estas empresas es la reinversión de sus ingresos. Con una inflación galopante y una divisa de nulo valor internacional, no tiene cuenta ni repatriar estos beneficios y ni mucho menos realizar nuevas inversiones.

Telefónica, diez millones de usuarios y sin beneficios

Uno de los casos más paradigmáticos es el de Telefónica. La operadora española compró en 2004 Telcel y es actualmente la segunda operadora de telefonía móvil del país con más de 10 millones de usuarios. Todo esto no vale para nada. La hiperinflación ha llevado a que su cifra de negocio se desplomara entre enero y septiembre de 2018 un 82% interanual y su resultado bruto de explotación un 96,2 %.

Plataforma petrolífera de Repsol en Venezuela (Repsol)

Repsol es más veterana, entró en 1993 en el negocio de la exploración y producción y gestiona varias explotaciones de crudo y gas. Los graves problemas económicos está llevando a que la petrolera española no solo apenas invierta (y si lo haga en otros países latinoamericanos) sino que vaya retirándose. Recientemente, su consejero delegado, Josu Jon Imaz, señaló que había reducido su exposición en Venezuela hasta los 920 millones de dólares, frente a los 1.700 de solo hace un año.

Cuando Banco Santander se fue y BBVA se quedó

Uno de los casos mas paradigmáticos es el de la banca. Hace diez años, en 2009, los dos mayores bancos españoles, Santander y BBVA, negociaron con el Ejecutivo de Hugo Chávez su continuidad en Venezuela. El primero, entonces con el fallecido Emilio Botín al frente, logró una solución no del todo amistosa pero más o menos aseada: la venta para su nacionalización por 755 millones de euros, 110 millones menos de lo que pedía. Pero aún así, la decisión fue la mejor que se pudo tomar.

Sede del BBVA Provincial (Archivo)

BBVA, que opera a través de Banco Provincial, resistió el envite después de que Chávez, llamando por teléfono durante un programa de televisión en directo al presidente de la filial venezolana, Pedro Rodríguez, incluso amenazara con expropiarlo. Pero el coste por quedarse han sido pérdidas millonarias.

Estabilidad económica que no llegará si no hay estabilidad política

Mapfre, Acciona, Alcatel, BBVA, Editorial Planeta, Santillana, Elecnor, Dragados, Duro Felguera, Hesperia o Meliá son otras de las empresas destacadas. Conocer el total de la inversión si es más difícil ya que los datos están desactualizados. En 2015 ascendían a 21.313 millones de euros, pero un año después esa cifra cayó a 1.381 debido fundamentalmente a los efectos contables de la devaluación cambiaria, actualmente se situarían alrededor de los 15.000 millones de euros.

No solo caen las ventas, también lo hacen las exportaciones de España al país latinoamericano. Y con los graves problemas económicos, políticos y sociales, la tendencia es que cada vez se venda y se invierta menos.

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