29 de marzo de 2020
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FIN DE SEMANA

Si el cliente las usa para conseguir dinero en efectivo o que se abone en su cuenta bancaria el coste se dispara por encima del 29 por ciento

Tarjetas Revolving, una bomba a más de un 25 por cien de interés en el bolsillo del consumidor

Comprar ahora y pagar luego en cuotas reducidas, un reclamo muy jugoso para muchos ciudadanos que está de la mano de tarjetas revolving o de compras, unas tarjetas de crédito que están diseñadas para pagar en cuotas, financiando. Pero detrás de este reclamo está la trampa, unos gastos desmesurados en intereses y si se usa para conseguir dinero en efectivo además en comisiones

En España sigue vigente como norma para determinar que es la usura la Ley conocida como Ley Azcárate de 1908, más de 111 años sin actualizar una Ley ambigua que genera todo tipo de abusos, desde los microcréditos a las tarjetas revolving, como acaba de destacar ASUFIN en su último barómetro sobre este tipo de tarjetas de crédito.

Los datos son más que elocuentes. Estas tarjetas las comercializan Bancos y Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) con el fin de que el consumidor financie compras e incluso saque dinero en efectivo pagando pequeñas cuotas por ello, cuando pagar poco a poco es la antítesis de pagar poco, sino todo lo contrario.

Así, según datos de este barómetro el tipo de interés medio de financiar compras con este tipo de tarjetas en términos TAE es del 25,2%. Una cantidad que triplica el interés de la mayoría de los préstamos al consumo. Pero puede ser peor, si lo que necesitas es dinero en efectivo, para, por ejemplo, hacer frente al pago de un recibo el tipo de interés se dispara hasta superar un 29,6%. Esto se debe a que la práctica totalidad de las tarjetas cobran una comisión de entre el 3% y 4,5% que se cobra en el momento de disponer de se dinero en efectivo, lo que dispara el coste, más elevado cuanto más reducido sea el plazo.

El peligro de las cuotas bajas tras Navidad

Estos intereses impactan más al consumidor si decide pagar poco a poco. Por ejemplo, la Tarjeta WiZink solo exige que se amortice mensualmente desde el 0,5% del capital pendiente a sumar los intereses y comisiones de la deuda siempre que sea de al menos 18 euros. Esto conlleva, por ejemplo, que si paga 25 euros todos los meses para una deuda de 1.000 euros se tardará 6 años y 10 meses en devolver esos 1.000 euros. En todo este tiempo se habrían pagado más de 1.000 euros en intereses.

Por todo ello hay que tener máximo cuidado tanto en que la cuota sea lo más alta para pagar lo antes posible como que no se acumule una deuda excesiva que lleve a que se disparen los intereses. Las tácticas con estas tarjetas son claras tal y como afirma ASUFIN y una de las que más se repiten es que cuando se ha amortizado mucha deuda y hay bastante dinero disponible se incita al usuario a que gaste más, a través de promociones o simplemente que haga el uso del efectivo eliminando temporalmente la comisión de estas tarjetas.

El resultado es un negocio muy lucrativo para la entidad financiera pero verdadero quebradero de cabeza para el ciudadano.

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