11 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

Aunque septiembre es un mes valle, los impuestos al carbón y al gas han acelerado su incremento además de la desmesurada plusvalía de las eléctricas

Un problema vital para el Gobierno de Pedro Sánchez: sube la luz a cotas insospechadas

El famoso plan de choque del Gobierno se queda, de momento, en una suspensión temporal del Impuesto de la Generación Eléctrica que ahorra un 7% a las compañías de electricidad y que tan solo supone una rebaja del 2% al ciudadano en recibo de la luz.

Cuando no hay capacidad de respuesta, se improvisa. Eso es lo que acaba de hacer Teresa Ribera, ministra de Transición Ecológica, anunciando ayer en el Congreso la suspensión del impuesto del 7% a la generación eléctrica, que recauda más de 1.500 millones de euros anuales, para bajar alrededor del 2% la factura de la electricidad de los consumidores domésticos. Una medida de escaso calado económico, que seguramente se vea superada en los próximos días en los que la falta de viento y lluvia lleve a que la electricidad bata un nuevo precio máximo.

La improvisación es tan grande, que mientras el Gobierno y Podemos pactan nuevas formas de recaudación de impuestos, la ministra no aclaró cómo se compensará la merma de esos 1.500 millones anuales, que Hacienda destina a cubrir costes fijos del sistema eléctrico, evitando que se genere déficit de tarifa.

Más de 100 días en el Gobierno, más de 100 días de subida de la luz

La respuesta del Gobierno se produce cuando en la mañana del miércoles el precio de la electricidad marcó un nuevo. Ese coste ya superó este miércoles los 75 euros/Mwh, con puntas que, en tramos como el de las 20.00 hasta las 22.00 horas, llega a los 80 euros/Mwh: un 5% más que en agosto y hasta un 35% más que a principios de año.

Septiembre no suele ser un mes en el que los precios de generación se comporten especialmente en contra del consumidor, porque la demanda de luz no es aún muy elevada y las condiciones meteorológicas permiten tirar de las renovables, pero esto no se está produciendo.

Un punto clave de estas alzas se encuentra en la contaminación que emiten determinado tipo de centrales por generar la electricidad que, por otra parte, es necesaria para garantizar el suministro del sistema ante la falta de producción 'verde'. El "pulso otorgado desde la Comisión Europea a la necesidad de cumplir con los protocolos de emisiones ha disparado el precio de los derechos por emitir dióxido de carbono (C02). Contaminar cuesta este miércoles 22 euros por tonelada de CO2, casi tres veces más que a principios de año. Pero al final, este coste no lo pagan las eléctricas, lo hace el consumidor.

Dependencia de la energía renovable de generación incierta

El precio diario viene determinado por el coste que marque la tecnología más cara: los ciclos combinados de gas, seguido por el carbón. No es nada diferente a lo que ocurre el resto del año, el problema es que, en estas semanas, es muy necesaria la electricidad de las centrales que más contaminan, como el carbón, que están aportando un 24,5% de la luz y los ciclos de gas, casi un 18%, según Red Eléctrica Española. La nuclear baja el coste, y está aportando un 26%, una energía que nos sirve de colchón y que las decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez, apoyando el cierre (o no renovación de centrales), llevará a que momentos con poca generación de renovables, encarezca más en el futuro la energía en España.

Otro punto de crítica es la mínima aportación de la energía Hidroeléctrica, que para muchos lleva a pensar a que las eléctricas están haciendo caja, vendiendo su energía cara. Los embalses tienen un 37% más de agua que el año pasado, pero la energía Hidroeléctrica solo genera un 10% del total de España este mes.

Imagínense esta coyuntura cuando crezca, como planea el Gobierno, las renovables en España, un caos que paga el ciudadano.

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