25 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

Cómo proteger los ojos del sol este verano

El verano es el momento por excelencia en el que pasamos más tiempo al exterior. Disfrutamos de la mejor temperatura, de playas, piscinas… y, por supuesto del sol. Todo esto tiene otra cara, agua, calor, y, por supuesto sol, son agentes que pueden perjudicar nuestras zonas más expuestas como son oídos, piel y, por supuesto los ojos.

Por todo ello, preparar los ojos para el sol es uno de los puntos clave para cuidar nuestra salud. Una prolongada e incorrecta exposición al sol tiene sus consecuencias sobre la salud ocular, acelera el envejecimiento, la aparición de cataratas y otros problemas oculares graves como quemaduras en la cornea.

Por ello, si siempre debemos proteger nuestros ojos, debemos hacerlo aún más en verano, cuando no solo la radiación es mayor, sino que estamos mucho más tiempo expuesto. Lo explicamos.

Consejos para proteger tus ojos

El primer punto principal es tener unas gafas de sol adecuadas y de calidad. En el mercado existen una enorme gama de gafas de sol, la mayoría con precios muy bajos, pero con ello de nula eficacia cuando no incluso perjudiciales.  Si tenemos en cuenta que las gafas es el medio más eficaz para proteger nuestros ojos de los rayos ultravioleta, debemos siempre elegir gafas homologadas y testadas (garanticen esa protección), con los mejores materiales, y, por supuesto si usas gafas a diario graduadas.

En este sentido más allá de las ventajas que tiene una montura ligera, especialmente si las llevamos muchas horas, debemos centrarnos en los cristales. Aunque estéticamente pueden quedar muy bien las gafas pequeñas, cuanto mayor sea el cristal más protección tendrás. Además de la superficie ten en cuenta los filtros de las lentes. Si tienes algún problema visual puede ser necesario el uso de filtros especiales.

Más allá de las gafas de sol hay que tener claro que existen días y horas en las que la radiación es mucho más perjudicial, como las centrales del día, al igual que no es conveniente realizar actividad física en esas horas lo es igual salir menos en esas horas y si lo haces extremar la precaución. Usar gorros y sombreros también son de gran ayuda al bloquear, aunque sea parcialmente al sol. Igualmente, si estás en el mar, delante de una piscina o una playa no se te debe olvidar como los reflejos de estas superficies deben obligar a extremar más el cuidado.

Aunque todos debemos protegernos del sol no debes olvidarte de que hay un grupo de población con los que hay que tener especial atención: los niños. No solo son más vulnerables, sino que por sus hábitos es más complejo que lleven gorras y, por supuesto gafas, por lo que hay que extremar su cuidado.

Tampoco podemos olvidar que los efectos del sol se pueden agravar por otros hábitos propios del verano como es estar en playas, piscinas o usar cremas solares cerca de los ojos. Por ello, la limpieza y la hidratación de los ojos vuelve a ser más importante y, para ello, tenemos como principal aliado la lágrima artificial.

El cuidado de la alimentación es otro pilar claro. El consumo de frutas y verduras, muchas de ellas de temporada, te ayudan a cuidar la salud en general y la ocular en particular por su aportación en vitaminas y antioxidantes.

Y, por supuesto, revisar tus ojos antes y después del verano es fundamental. Será tu oftalmólogo quien te de los mejores consejos antes, adaptados a tus circunstancias personales y quien después detectará rápidamente cualquier tipo de problema.

El verano es una época perfecta para disfrutar de actividades al aire libre, pero siempre, cuidándote y protegiéndote, siendo los ojos un punto fundamental en esta protección.

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