19 de mayo de 2024
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FIN DE SEMANA

Un Juzgado de Barcelona establece una medida cautelar que obliga al fotógrafo a estar "a más de 400 metros de ella durante tres meses"

Clara Chía, pareja de Piqué, consigue prohibición de acercamiento de un paparazzi

/ Clara Chía y Piqué.
Clara Chía, actual pareja de Gerard Piqué ha logrado que el Juzgado de Instrucción 6 de Barcelona establezca una medida cautelar de prohibición de acercamiento a un paparazzi. Según el auto del juzgado, el fotógrafo no podrá acercarse a ella a menos de 400 metros a durante tres meses. El abogado Alberto García Cebrián explica, desde el punto de vista legal, los límites de la información y las situaciones en las que este choca con el derecho a la intimidad.

Un auto del Juzgado de Instrucción 6 de Barcelona ha establecido una medida cautelar a favor de Clara Chía, pareja actual de Gerard Piqué. El escrito prohibe el acercamiento de un paparazzi a menos de 400 metros de Clara durante tres meses.

Con este auto se ponen de actualidad los límites que existen entre el derecho de información de los medios de comunicación y periodistas y la libertad de las personas cuyas vidas son reproducidas.

La clave está en la proporcionalidad entre el interés de una información y los medios empleados para obtenerla. La denuncia que desembocó en este auto fue interpuesta inicialmente tanto por Gerard Piqué como Clara Chía. Al principio se solicitaba una distancia de 3.000 metros, después 1.000 metros y finalmente se ha establecido en 400 metros “de su domicilio, lugar de trabajo o cualquier otro en que se encuentre”.

En lo que se refiere a los actos “sociales” a los que acuda Chía, deberá mantener una distancia con ella de al menos 20 metros. En lo que se refiere a los metros, según el propio auto, el periodista vino a decir que él podría trabajar a una distancia de 800 metros, por lo que dicha medida ha sido tenida en cuenta para establecer una orden de no acercamiento compatible a que pueda hacer el trabajo periodístico sin incomodar a Clara Chía.

¿Cuál es el problema? Que no será difícil que durante esos tres meses otro compañero se ocupe de fotografiar y seguir la vida de Clara. Pero es que incluso pasados estos tres meses el mismo periodista podrá seguir haciendo su trabajo. Por tanto, es una medida que repele malas prácticas periodísticas, pero que no será un freno.

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Clara Chía y Piqué.

Además, no creará jurisprudencia probablemente pues llega a tener en cuenta que el paparazzi no es periodista colegiado y por ello no puede alegar que está ejerciendo y desarrollando su derecho de información. Pues bien, a juicio de este letrado es claro que los medios de comunicación y periodistas están integrados tanto por periodistas de carrera como de personas que no tienen dicha titulación, tanto por tener otras titulaciones como por directamente no tenerlas. Por ejemplo, un trabajador de una revista que sea fotógrafo estará desarrollando su labor de periodismo pues trabaja para un medio y es irrelevante sus estudios o formación académica o profesional.

Los motivos de Clara Chía para su denuncia

La intención de la medida es que Clara pueda reponerse de lo mal que indica que lo ha pasado con estos hechos, pues se ha sentido acosada. Pero tal vez la expectación mediática que provoca este proceso penal puede ponerla aún más de actualidad.

El auto detalla que ha existido “sufrimiento” provocado por el “comportamiento agresivo” del paparazzi e incluye expresamente que Clara Chía es conocida “solo por ser la pareja sentimental de Piqué”.

Clara Chía ha denunciado que lleva “meses” sufriendo lo que ella considera que es una persecución. El paparazzi les siguió a la boda de un amigo de Piqué, se personó en la casa de sus propios padres y hasta lleguó a sentirse perseguida “en coche a gran velocidad” hasta el punto de que “se interpuso en su camino para impedir el paso y captar una foto” de ambos.

El juez en su auto viene a indicar que el término paparazzi tiene origen del italiano y se deriva de la palabra “mosquito”. El juez manifiesta que los mosquitos (haciendo paralelismo con los paparzzis) destacan por ser molestos y hasta poder causar dolor si te pican. Cuando se supera cierto límite ya se incurre en una gran molestia es cuando se debe actuar en derecho penal. Según se relata en la denuncia, el paparazzi protagonizó “comportamiento agresivo, agobiante, intrusivo y provocativo”. La novia de Piqué afirmó que ha llegado a considerar “salidas extremas” y que se encuentra en una “situación límite”.

Chía manifestó que su vida había cambiado por completo, ya no podía “salir a comer al mediodía con sus compañeros de trabajo”, “dificultades para encontrarse con su familia o hacer deporte”.

Es evidente que toda persona pública despertará un interés inherente a su popularidad. Si Gerard Piqué y Clara Chía se van a tomar algo a una cafetería no es noticia, pero sí que despertará el interés de todos los presentes. Por ello, mientras que el seguimiento se efectúe en lugares públicos y con sentid común (ajustado a proporcionalidad de las circunstancias) no dará pie a responsabilidad penal.

Ahora bien, una persona por tener una proyección pública tampoco tiene que tolerar la intranquilidad de sentirse reiteradamente invadida en su vida cotidiana. Clara Chía tiene que entender que antes tenía una vida anónima y ahora despierta interés por ser pareja de Gerard Piqué. Lo mismo ocurrió en su momento con el noviazgo de Ana Soria con el torero Enrique Ponce. Pero el periodismo debe de estar bien empleado y dar difusión a una información veraz, no provocar o ser protagonista de la noticia.

El hecho de que la noticia sea que se establece prohibición de acercamiento de un periodista en el desarrollo de su trabajo después de que un juez valore los hechos probados, es que algo no se está haciendo bien. Todo tiene límites y lo más importante es que la libertad del periodista y del personaje sean compatibles.

Han existido grandes conflictos entre periodistas y personajes públicos como ocurrió con Ramoncín o Cayetano Martínez de Irujo.

Lo más importante es que el periodismo no provoque, sino que enfoque y haga pública una realidad, no que la condicione sumando tensión a una relación que pueda acabar haciendo que estallen conflictos y es la dirección que no se debe de seguir en el periodismo, pues nunca merecerá la pena que una persona sufra angustia y acabe con problemas de salud mental a causa del derecho de información de los medios.

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