18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

"Creo que en el asunto de mi despido de TVE me hicieron pagar los platos rotos cuando yo no ponía ni la vajilla", asegura a 'Elcierredigital.com'

Julián Contreras: "Con mi madre Carmina no importó a los medios el maltrato, sino el personaje"

Julián Contreras
Julián Contreras / Instagram
Julián Contreras hace tiempo que ha conseguido construirse una vida ajena al continuo ir y venir de las polémicas en los medios que se le presuponen a un miembro de una saga tan mediática como la suya. Hijo de la recordada Carmina Ordóñez está por cercanía sanguínea o de portada, que casi es lo mismo, emparentado con nombres como Rivera, Pantoja o Alba. Ahora, está preparando su quinto libro, una novela erótica que, ante el rechazo del mundo editorial, autoeditará en un futuro cercano.

Julián Contreras ha conseguido ese raro equilibrio entre ser famoso y conseguir que las excursiones a los medios de comunicación sólo sean puntuales. Algo a lo que se llega no sin pocos rasguños retransmitidos. Ahora, prepara la autoedición de una novela erótica rechazada por las editoriales por no ser firmada por una mujer, algo que le emparenta con el tan comentado caso de Carmen Mola, autora ficticia ganadora del Premio Planeta 2021. Sobre esto, sobrevivir a la fama desde niño y otras cosas ha charlado con Elcierredigital.com.

- En plena ola de lo de Carmen Mola va y cuenta que no ha podido publicar un libro erótico por estar firmado por un hombre. ¿Qué ha pasado realmente?

- No tenía ni idea de lo de Carmen Mola porque vivo muy apartado de todo. A raíz de contar lo mío la gente me puso en situación con lo de Carmen Mola. A raíz de ahí he recibido reacciones de todo tipo. Lo que narré fue una experiencia mía personal. No es que me dijeran que no por ser un hombre, sino por no ser una mujer. Parece lo mismo pero no tiene nada que ver. Es un género que habitualmente está copado por mujeres. Las editoriales a nivel comercial prefieren no apostar por ello, supongo, aunque no lo entiendo. Sectorizar las cosas empobrece mucho. A veces creo que damos un paso hacia adelante y otro hacia atrás. Lo más seguro es que al final me decida por autoeditar. Esta obra quiero que la perciban como un trabajo literario. Y espero que quien tenga un prejuicio extraliterario lo borre. Lo que me interesa es que llegue a la gente. Tengo esa necesidad.

- Siempre ha hablado de usted mismo como alguien pudoroso. ¿Cómo casa eso con escribir novela erótica?

- Pues mira, cuando yo empecé con la obra me di cuenta de que se conserva una inmensa represión todavía. En teoría estamos en la vanguardia y somos un país abanderado. Pero la verdad es que no sé si es que colea la represión de ciertos años. De cuando la gente iba a Francia a ver Él último tango en París. Tanta educación sexual de la que alardeamos, me pregunto por qué no hay un sex shop en El corte inglés si hay tanta liberación. En el fondo sigue siendo una cosa oscura. El sexo es algo a lo que se tiene acceso en lugares como apartados de la cotidianidad.

- Hace poco publicó una story en la que se quejaba de algunos mensajes subidos de tono que recibía en Instagram.

-  Si una mujer recibe un mensaje malsonante o una foto inapropiada está mal y es censurable. En eso nadie piensa lo contrario, salvo algún cafre. Pero cuando lo recibe un hombre, en teoría no debe quejarse. Yo lo recibo de otros hombres. No sé en qué momento decides que puedes hacer eso con alguien que no conoces. Con qué autoridad te sientes para hacer eso. Mira, yo respondo a todos los mensajes que recibo. Cuando son críticos y de mal gusto, invariablemente todos o bien desaparecen o acaban pidiendo perdón porque entienden que se han tomado una confianza inapropiada.

Julián Contreras/ Instagram.

- La verdad es que tiene mucho éxito entre el público gay. ¿A qué se debe?

- Tengo un buen amigo mío que trabaja en TVE y un día me dijo: “tú eres muy atractivo para los hombres pero por lo masculino que eres”. La verdad es que no lo entendí mucho. A mí me ofende cuando le gente dice “tengo amigos gais”. No me planteo ni ese escenario. La gente para mí están por encima de su sexualidad. Punto. Evidentemente, no me molesta tener ese target, aunque a mí lo que me gustan son las mujeres. Lo que sí tengo claro es que, a veces, cuando se le da importancia a estas cosas es porque todavía queda mucha homofobia.

- Viendo ese éxito, ¿alguna vez se ha planteado la opción de Only Fans?

- En mi caso, la mezcla de la parte sexual con la económica no me encaja. No me considero ni mejor ni peor que quien lo hace, pero soy de los que piensa que cuando algo lo monetizas pierde valor por otro lado. No todo es para todos. Mi libro, por ejemplo, está pensado para un target de mujer joven. ¿Eso quiere decir que no lo puede leer un hombre de 50 años? Es como Justin Bieber, ¿vas a ver a un señor de 65 años en su concierto? Pues porqué no. Pero, evidentemente, hay un target.

- ¿Le ha perjudicado en su carrera literaria apellidarse Contreras Ordóñez?

- Me ha perjudicado prácticamente en todos los campos. Esto sirve para que te cojan el teléfono pero no garantiza nada. La obra se tiene que defender sola. Una vez en el metro una señora iba leyendo un libro mío y lo llevaba con las tapas forradas. Le pregunté por qué lo hacía y me dijo que era para que no vieran que leían un libro mío. Cuando digo "soy escritor", la gente parece que no se lo cree. ¿Por qué no tengo éxito no puedo decir que soy escritor? Tengo cinco libros en mi trayectoria. Creo que eso ya dice bastante.

- ¿Cómo ve la cultura de la nueva fama? La nueva generación de hijos de, las redes, la ‘despixelización’…?

-  No gocé de los privilegios del pixel. Con 11 o 12 años tenía tres o cuatro cámaras para mí solo cuando llegaba a Barajas. No sé si esto de pixelar es útil o no. Me parece más importante que se pixele a una pareja anónima que a un niño, que al fin y cabo crecen y les pierdes la pista. Tampoco tengo claro que esto de las redes… No sé, a los 18 años se hacen cosas típicas de esa edad y hay una generación que está dejando una cantidad ingente de material audiovisual que no tengo claro cómo van a gestionar años después.

- Volviendo a la vida profesional. ¿Qué pasó con su abrupta salida de Días de verano en TVE?

- No sé explicarte qué pasó. Lamento la respuesta que tuvo TVE conmigo. Pusieron en práctica lo de muerto el perro se acabó la rabia. Entiendo que nació en plena tormenta por la polémica del cese de Cintora, pero creo que me hicieron pagar los platos rotos cuando yo no ponía ni la vajilla. Evidentemente, yo no era el responsable de que me rotularan como trabajador de un bingo.

Con su madre Carmina Ordóñez en un plató de televisión. 

- Sus anteriores trabajos en GH VIP y Corazón en TVE también acabaron de forma abrupta.

-   De GH me fui por mi pie y lo de Corazón fue también algo de pagar platos rotos. Ficharon a tres colaboradores y uno de ellos dio una información que no era veraz y la decisión de la cadena fue cesar a los tres colaboradores.

- ¿Qué le gustaría hacer en televisión? También estuvo en tertulias políticas con Nieves Herrero.

- Me gusta mucho la comunicación. Yo a estas alturas sé para lo que sirve. Tengo un estilo que no se adecúa a mi forma de hacer televisión hoy en día. Los programas son muy largos y muy iguales. Hay una timidez inicial en ver quién es el primero que da el paso a hacer algo distinto. Hubo un momento de ver hasta dónde llegaban y siempre se daba un paso más. Nunca entendí por qué no hacían cómplice a los personajes. Te destruyo y te desnudo ante el público al que hago cómplice porque le hago creer que te lo mereces. Él está en su casa y madruga y se desloma a trabajar y tú eres un jeta al que yo estoy pagando. Es una manera de legitimar eso que al final es de corto recorrido porque quemas a los personajes y, claro, necesitas otros nuevos para mantener el engranaje.

- La verdad es que ya no hay personajes como su madre.

- Moderarla era imposible. Yo lo intentaba pero no podía. La verdad es que ella era puro magnetismo y eso se nota. Mi madre, jamás hizo una entrevista previa. Iba a los platós a lo que surgiera. Siendo ella misma. No impostaba nada. No era un personaje creado. Era ella misma y eso es lo que conectaba con la gente.

- Hace unos días se hizo una convención sobre cómo los medios han tratado los malos tratos en los veinte años que fueron desde el caso de su madre hasta el asunto de Rocío Carrasco. ¿Hemos aprendido algo en esto? 

-  Es obvio que no se ha aprendido. En el caso de mi madre no importaban los malos tratos en sí, sino el personaje. Se partía de la base de no creerse el relato. No se le daba importancia al testimonio. Para bien y para mal se generaba un acontecimiento. Hay algo que no se puede omitir en el caso de mi madre. Cuando ella aparece en la famosa foto con la cara llena de moratones y dijo que fue una caída, nadie la creyó. Se daba por hecho que la habían maltratado, pero cuando lo confiesa y lo confirma nadie la creyó. Fue terrible. Se partía de la premisa de que eso era contenido para el show. Creo que se sigue poniendo en duda el testimonio de partida, sin pensar en nada más. España sigue siendo una sociedad profundamente machista. 

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