18 de agosto de 2022
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FIN DE SEMANA

Se conocieron a principios de 1962 rodando en Roma 'Cleopatra', ambos estaban casados y sus primeras fotos besándose les costó la excomunión

Liz Taylor y Richard Burton: Sesenta años de un amor que escandalizó a Hollywood

Richard Burton y Elizabeth Taylor en 'Cleopatra'
Richard Burton y Elizabeth Taylor en 'Cleopatra' / Fotograma de la película.
Hace sesenta años Elizabeth Taylor y Richard Burton hicieron historia, tanto del cine como de la crónica rosa internacional. Los actores se conocieron en Roma, rodando 'Cleopatra' a las órdenes Josep L. Mankiewiz, y surgió una historia de amor que escandalizó a Hollywood. Ambos estaban casados y la publicación de las primeras imágenes besándose provocó tal revuelo que generó la excomunión por parte del Vaticano y puso en peligro la carísima producción de la Fox.

Hace un par de años, Pia Lindström me comentó vía telefónica desde su apartamento de Nueva York que “un escándalo tapa a otro escándalo”, refiriéndose al protagonizado por su madre, Ingrid Bergman, que, estando casada con el neurocirujano Pette Lindström, cayó en los brazos del también casado Roberto Rossellini quien, a su vez, tenía como amante a Anna Magnani. La actriz sueca y el realizador italiano se enamoraron durante el rodaje de Stromboli, tierra de Dios (1949), y antes de su enlace había nacido un hijo, Roberto, que colmaría las páginas de la prensa rosa al ser uno de los novios de Carolina de Mónaco.

Unos años después, (casi) nadie se acordaba de aquel suceso, por el que Bergman fue castigada por la iglesia luterana y católica al tiempo que en el senado la denominaban “una gran influencia maligna”. Elizabeth Taylor y Richard Burton se encargaron de acaparar los titulares más sensacionalistas. A raíz del desembargo de las grandes producciones americanas en Roma porque el coste era inferior al de Hollywood, Robert Taylor y Deborah Kerr rodaron Qvo Vadis (1951) en Cinecittà y, al año siguiente, aterrizó Audrey Hepburn con su primera película, Vacaciones en Roma, que supuso su primer Óscar a la mejor actriz protagonista.

Por las ruinas de la ciudad eterna empezaron a pasearse otro tipo de dioses y diosas que encarnaban los nuevos conceptos de poder, belleza y seducción, como Ava Gardner, Anita Ekberg, Faruq I de Egipto, la exemperatriz Soraya, Walter Chiari, Franco Nero, Jayne Mansfield, Marcello Mastroianni, Sophia Loren… Había nacido Hollywood en el Tíber.

Cleopatra Taylor en Roma

Mientras Fellini rodaba La dolce vita (1960), que para los anales de la historia quedó como el filme que popularizó el término paparazzi, en California la Fox se desgañitaba por sacar adelante un mastodóntico proyecto, Cleopatra. Nadie se ponía de acuerdo en el reparto. Para la reina del Nilo tentaron a Susan Hayward, Joanne Woodward, Joan Collins y Audrey Hepburn; para dar vida a Marco Antonio se tuvo en cuenta a Kirk Douglas, Burt Lancaster y Anthony Franciosa y para el rol de Julio César a Cary Grant, Yul Brynner o Lawrence Olivier.

Liz Taylor en 'Cleopatra'. 

Finalmente, los elegidos fueron Elizabeth Taylor, Richard Burton y Rex Harrison. Daryl F. Zannuck, mandamás de los estudios, cedió a las pretensiones de la ‘reina del Nilo’ para firmar el primer gran contrato de la historia del cine. Se embolsó un millón de dólares, un 10 por ciento de los beneficios y gastos extras. Estas condiciones, añadidas a la baja de la estrella durante seis meses a causa de una traqueotomía que a punto estuvo de costarle la vida, casi  arruinó a la Fox.

En Cinecittà saltaban chispas. Taylor y Burton vivían un romance secreto que no tardaría en llegar a oídos de los paparazzi. Para estos cazadores de intimidades, captar en actitud cariñosa a la actriz de los ojos violeta significaba un retiro digno de por vida. Elio Sorci, Tazio Secchiarolli, Marcello Geppetti, Pierluigi Praturlon, Felice Quinto, Nino Nanni o Arturo Zavattini acarreaban sus cámaras de arriba a abajo para intentar corroborar el rumor surgido en febrero de 1962. No lo tuvieron fácil debido a las extremas medidas de seguridad.

Cuatro meses después, el equipo técnico y artístico se trasladó al golfo de Nápoles, concretamente a la isla de Ischia, para rodar la escena de la batalla de Actium. Conscientes de la persecución de los fotógrafos, ambos enamorados viajaron en helicóptero. Durante los días que estuvieron en este paradisíaco lugar alquilaron un yate para descansar y, sin que ellos lo supieran, protagonizar el primer gran escándalo de Hollywood publicado. Un amigo de Marcello se chivó de que los protagonistas iban a descansar en un barco.

Cazados por la prensa

Durante dos días, Marcello Geppetti estuvo escondido entre unas rocas y unos arbustos esperando el gran momento. De repente, Liz (diminutivo que detestaba Taylor) y Richard se pusieron a tomar el sol tumbados en la cubierta del yate, hubo caricias, miradas cómplices, charlas calmadas y, por fin, el tan ansiado ósculo. Aquellas imágenes en blanco y negro y granuladas se publicaron en todo el mundo. Y ello fue posible a un invento que usaron profusamente los alemanes durante la II Guerra Mundial para vigilar de cerca a sus enemigos, el zum. De ahí la relación existente entre la guerra y la prensa rosa, ya que ambos ámbitos comparten el vocablo cazar.

Elizabeth Taylor y Richard Burton 'cazados' besándose en junio de 1962. 

La escenificación del adulterio provocó que el matrimonio de ambos actores se fuera por la borda. Elizabeth se divorció del cantante Eddie Fisher, quien había dejado a su entonces esposa Debbie Reynolds y era padre de la celebérrima Carrie Fisher para casarse con la actriz mejor pagada de la época. La enemistad entre Taylor y Reynolds fue legendaria hasta que, décadas después, firmaron las paces. 

Aquellas instantáneas influyeron decisivamente en la cultura de la celebridad porque, a partir de ese momento, los denominados 'famosos' empezaron a lidiar con serios problemas para trazar una línea entre su vida privada y su vida pública prefabricada que, hasta ese momento, había fabricado los departamentos de publicidad de la era dorada del cine gracias a los trabajos de George Hurrell, Norman Hartnell o Cecil Beaton, quienes mostraban a los intérpretes como auténticas divinidades envueltas en un halo de glamour ajenos a lo mundano.

Excomulgados por el Papa

Le Scandal, como lo bautizó Burton, marcó la diferencia. Las grandes estrellas de Hollywood empezaron a ser humanas. La pareja fue excomulgada por el Vaticano e injuriada por las Ligas de Decencia. Marco, hijo del paparazzi fallecido en 1998, explicó hace unos años a El Mundo que “Richard Burton en persona ofreció a mi padre 12 millones de liras para que retirara las fotos, pero él le soltó 'yo trabajo para la prensa, no para la gente', y las vendió al Sunday Pictorial [hoy Sunday Mirror]… Sybil, la mujer de Burton, también llamó al diario para evitar la publicación. "Señora", le respondió el director, "es La Foto; si no la publico yo, mañana lo hará el New York Times”.

La volcánica isla se hizo mundialmente conocida por ese amor prohibido que desembocó en boda. Taylor y Burton se casaron por primera vez en 1964, dando comienzo a una de las historias de amor más fabulosas del siglo XX tras la protagonizada por los duques de Windsor. El resto, ya es historia. Borracheras, sueldos estratosféricos, avión y yate privados, la perla Peregrina de los Borbones, la puja con Onassis para comprar el diamante en forma de pera de 68 quilates... y todo lo demás conocido.

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