09 de febrero de 2023
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FIN DE SEMANA

Federico IX de Dinamarca e Ingrid de Suecia tuvieron además de la reina griega a otras dos hijas: la monarca Margarita II y la princesa Benedicta

Así son las hermanas de Ana María de Grecia, la mujer de Constantino II: El trío real que ha resistido a polémicas

El Cierre Digital en
El fallecimiento de Constantino de Grecia ha sido un duro golpe para la familia real griega y en especial para su viuda, la reina Ana María de Grecia quien vive el duelo en privado. La que fuera soberana consorte se ha mantenido junto a su esposo hasta el último momento.Ana María de Grecia nació como princesa de Dinamarca ya que sus padres fueron el rey Federico IX de Dinamarca e Ingrid de Suecia. Los monarcas tuvieron dos hijas más, la reina Margarita II y la princesa Benedicta de Dinamarca.

La reina Sofía junto a su hermana la princesa Irene y su sobrina Teodora han visitado el cementerio de la finca real de Tatoi -ubicada a 20 kilómetros al norte de Atenas- para ayudar en los preparativos del funeral de Constantino II de Grecia, que será enterrado como un ciudadano común este lunes. El monarca exiliado falleció el pasado 10 de enero en un hospital de Atenas a los 82 años. Su viuda, la reina Ana María de Grecia vive el duelo en privado.

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Las entonces princesas Benedicta, Margarita y Ana María de Dinamarca.

La que fuera reina consorte de Grecia nació como princesa de Dinamarca ya que sus padres fueron el rey Federico IX de Dinamarca e Ingrid de Suecia, quienes previamente habían tenido otras dos hijas más, Margarita II de Dinamarca  y Benedicta. Ambas han sido siempre un pilar emocional fundamental para la siempre dulce y tímida Ana María que siendo menor de edad empezó a vivir su particular cuento de hadas junto a Constantino.

La reina adorada por los daneses

Tras la muerte de su padre en 1972, Margarita ascendió al trono porque veinte años antes se abolió la ley sálica, lo que a nivel histórico significó que fuera la primera mujer en cinco siglos en ostentar el cargo. Casada con Enrique, conde Montpezat y nombrado príncipe de Dinamarca, la única reina votada por el pueblo. Tuvieron dos hijos, los príncipes Federico y Joaquín de Dinamarca, que le han dado ocho nietos.

La reina nórdica es una figura tremendamente querida y respetada por su gente y, sobre todo, siempre ha llamado la atención por saltarse el protocolo en infinidad de ocasiones. Ha sido una reina ejemplar, excepto cuando recientemente despojó de sus títulos a su hijo pequeño y, por ende, a sus nietos- que jamás ha dado a torcer su brazo para dar rienda suelta a sus vicios y hobbies. No le importa fumar en público siempre y cuando haya un cenicero y cuando su agenda real la libera invierte el tiempo en el mundo del arte.

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La reina Margarita de Dinamarca.

Una de sus grandes aficiones es el dibujo y la pintura. Siendo aún princesa ilustró la versión danesa de la trilogía El señor de los anillos de Tolkien bajo el seudónimo de Ingahild Grathmer. El autor de origen sudafricano fue el motor que impulsó a la joven a coger los pinceles para crear su primera colección de acuarelas denominada Paisajes para leyendas. Al principio, cada una de sus acuarelas se tasaron en 1.600 dólares, pero cuando se descubrió su identidad tras las iniciales IG, algunas llegaron a venderse por 8.000 dólares. También se atrevió con el óleo, llegando a exponer su obra en prestigiosas pinacotecas como el Museo Arken de Arte Moderno.

En uno de los saloncitos del palacio de Amalienborg, a Margarita II de Dinamarca le encanta coger la aguja y el hilo para idear el guardarropa de óperas, obras de teatro y películas, así como la de realizar bocetos para las escenografías. Entre ellas destacan El cascanueces, Ehrengard-película que se estrenará en Netflix este año-, La reina de las nieves o Los cisnes salvajes, donde también actúa en el papel de una humilde campesina.

También le gusta sentarse en el sofá para centrarse en los bordados. Uno de los más simbólicos fue un bolso que le regaló a su nuera Mary Donaldson que se expuso el año pasado en la exposición Los bordados de la Reina en el castillo real Kongernes Samling Koldinghus.

Su matrimonio también fue bastante anormal ya que el príncipe Enrique siempre se sintió un 'segundón', llegando a instalarse en el Château de Cays, en el sur de Francia, porque no aguantaba más la presión mediática. Siempre anheló que le tratasen como rey ya que nunca entendió que, si a las esposas de los monarcas se les llamaba reinas, por rqué no se podía hacer a la inversa. Esos ataques de celos provocaron que el matrimonio viviera en lugares diferentes cada cierto tiempo. Además, también le fue infiel a su mujer, a quien le encantaba visitar los mercadillos callejeros cercanos al castillo francés.

La princesa Benedicta, la menos mediática

De las tres hermanas, la menos mediática es la princesa Benedicta, que ocupa el onceavo puesto en la línea de sucesión al trono. Sus actividades se enfocan principalmente en eventos benéficos, representa a la corona cuando lo marca la agenda oficial y un dato curioso, también ejerce de regente cuando su hermana o su sobrino, el príncipe heredero, no están en Dinamarca. Esto se debe a que la ley marca que el país no puede estar sin una figura regia.

Princesa Benedicta de Dinamarca, un gran respaldo para la reina Margarita

La princesa Benedicta de Dinamarca.

Gracias a su intuición e inteligencia asesora concienzudamente a su hermana en aras de un futuro mejor. No es una mujer derrochona y siempre se ha mostrado muy crítica cuando otros miembros de casas reales se gasta auténticas fortunas en diseños de alta costura ya que a su modo de ver un vestido se puede usar en más de una ocasión, no se debe llamar la atención y, por supuesto, no hay que posar como las estrellas de cine.

La exquisita educación a la que se vio sometida la ha transmitido a sus tres hijos, Gustav, Alexandra y Nathalie, fruto de su primer matrimonio con Ricardo, VI príncipe de Sayn-Wittegenstein-Berleburg, con quien se casó en 1968 tras conocerle conocido dos años antes en la boda real de Beatriz de los Países Bajos y Claus von Amsberg.

El matrimonio vivió en el castillo de Berleburg en Renania del Norte (Alemania), aunque la princesa viajaba a menudo a su país para cumplir con sus obligaciones. En 2017 se quedó viuda. Tras un periodo de luto volvió a encontrar la ilusión en 2019 cuando se casó con Michael Preben, conde Ahlefeldt-Laurvig-Bille, conde de Egeskov, ahijado de la reina Margarita y divorciado en dos ocasiones.

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