16 de octubre de 2021
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FIN DE SEMANA

El joven, de 13 años, ha cambiado de versión y afirma no saber bien cómo golpeó a la niña con una barra y por qué cayó ésta por el balcón

Novedades del caso del menor que intentó asesinar a su amiga en Carballiño

El menor de 13 años, inimputable por ley, cambia de versión ante la Guardia Civil. Tras confesar a la policía local el pasado 9 de septiembre que intentó matar a golpes a una amiga para “sentir que se sentía al matar”, ahora mantiene que no recuerda bien lo ocurrido. La víctima, también de 13 años, ha recuperado la consciencia en el hospital después de 23 días en coma, mientras que el agresor permanece ingresado hasta que se valore su estado psiquiátrico.

Entre la decena de llamadas que recibió el 112 a las 19:50 del pasado 9 de septiembre alertando de la caída de una joven desde un segundo piso en Carballiño, Orense, una de las comunicaciones dejó helado al operador que la atendió. Se trataba del agresor, un menor de 13 años, que aseguraba desde el otro lado del teléfono que había "matado a una amiga”. 

La policía local fue la primera en llegar al lugar de los hechos en la calle de Asturenses, y encontraron en la acera a una menor de 13 años con lesiones muy graves en la cabeza. Según los testigos, había caído desde el balcón de un segundo piso. Ya en la vivienda, un menor les abrió la puerta sin oposición ninguna. “Con una actitud fría y desentendiéndose por completo del asunto”, el menor se dirigió a los policías y les confesó que acababa de golpear a su amiga para “sentir que se sentía al matar”. Ni siquiera intentó ocultar la barra de metal con la que supuestamente la había golpeado, en realidad un pata de cabra de motocicleta. Los policías también recogieron el cuchillo con el que, según él, la menor le había agredido para defenderse del intento de homicidio. En el balcón se observaban manchas de sangre.

La policía judicial de la Guardia Civil se hizo cargo del caso con rapidez. A simple vista parecía obvio que las heridas del pecho, apenas un par de arañazos que se curaron con un poco de antiséptico, se las había infringido el mismo agresor con el cuchillo. No obstante, los guardias enviaron el cuchillo junto con la barra de hierro a criminalística para que el ADN confirmara que sólo él había tocado los dos objetos, y los investigadores están a la espera de recibir el resultado de los análisis. A la misma hora, en el Hospital Universitario de Coruña (CHUAC), el menor volvía a contarle al psiquiatra que le realizó la primera exploración cómo había atacado a su amiga sólo para saber qué se sentía al matar.

No tiene antecedentes ni problemas de drogas

Los guardias continuaron con su trabajo, entrevistándose rápidamente con la familia del menor. Así, averiguaron que el chico no había protagonizado episodios violentos con anterioridad ni tenía problemas con las drogas. Además, el agresor posee un cociente intelectual de 130 que le define como “superdotado”. Los amigos de la víctima también confirmaron la ausencia de otro móvil que no fuera el que confesaba el agresor, y relataron que desde hacía tiempo fantaseaba con llevar a cabo un ataque violento. Los testigos que caminaban esa tarde por la zona también relataron a los guardias que vieron a la víctima colgada del balcón, pareciéndoles que trataba de escapar de la vivienda de esa manera tan peligrosa. Y aunque en principio esa es la hipótesis principal, los guardias está a la espera de los resultados de las pruebas que recogieron en la vivienda para confirmar o desestimar esa versión.

Nuria, la menor agredida. 

Los guardias creen, hasta el momento, que el agresor se citó y convenció a la otra menor para que le acompañara hasta la vivienda con la intención de asesinarla. Una vez allí, le golpeó en varias ocasiones con la barra de hierro en la cabeza y la víctima desesperada intentó escapar por el balcón cayendo a la calle. Así también lo había relatado el agresor, tanto a la policía local como en el hospital, explicando que lo había hecho para saber que se sentía al matar. Si embargo, en el momento en que los guardias tuvieron la única oportunidad de llevar a cabo la exploración o interrogatorio del menor, éste cambió repentinamente de versión. Ahora el menor agresor insiste en que no sabía bien lo que había ocurrido y que recordaba de forma “borrosa” los hechos. Desde entonces el menor está a disposición de la Fiscalía del Menor y permanece ingresado en el CHUA donde recibió la visita de profesionales de la Unidad Mental del Hospital Clínico de Santiago con la intención de evaluar su estado psiquiátrico.

La fiscalía abre expediente 

Mientras la Guardia Civil continúa con sus investigaciones para aclarar qué fue exactamente lo que ocurrió en Carballiño, la fiscalía ha abierto el expediente que puede terminar con el ingreso del menor agresor en un centro de protección de menores. Todo está pendiente de que los profesionales entreguen su informe de valoración psiquiátrica para que la Xunta, previsiblemente, asuma la tutela del chico.

Si el informe de los profesionales dictamina que el menor sufre un trastorno psiquiátrico o de conducta, el fiscal abogaría por ingresarle en el centro de menores. Es la única medida que puede llevar a cabo ya que, por tratarse de un menor de 14 años, es inimputable y no puede ser juzgado. Sí que podría la fiscalía sancionar económicamente a sus tutores por lo ocurrido y retirarles la tutela del menor.

La Guardia Civil pendiente de tomar declaración a la víctima

La situación ha empujado a la familia de Nuria, la menor agredida, a emprender una campaña en las redes sociales con el fin de recoger firmas para promover una modificación de la Ley del Menor. Justo el martes, cuando su iniciativa ya había conseguido recolectar más de 7.000 firmas, recibieron la noticia de que la menor había despertado del coma y recuperaba lentamente la consciencia. “Nuria ya nos escucha y entiende” celebraba su hermana con prudencia, pendiente de las secuelas que previsiblemente podría dejarle la salvaje agresión que sufrió.

Precisamente, la Guardia Civil también esperaba con esperanza el despertar de Nuria. En primer lugar, por la salud de la propia víctima y en segundo lugar, por la oportunidad de interrogar a la única que puede añadir un testimonio decisivo a la investigación. Además de confirmar el brutal ataque de su amigo, del que la Guardia Civil no tiene dudas, Nuria podría aclarar si este la encerró antes de atacarla y luego la empujó por el balcón cuando intentaba refugiarse de la agresión.

Mientras avanza la investigación, la familia de Nuria ha convocado una concentración en Orense el día que cumplirá 14 años. Será ante la Subdelegación del Gobierno con el fin de pedir una modificación en la Ley del Menor “para que cambie ese vacío legal y ninguna madre tenga que pasar por lo mismo”.

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