09 de mayo de 2021
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FIN DE SEMANA

Según su propia confesión y las investigaciones aportadas por el FBI, el homicida estranguló sin piedad a más de noventa personas

Muere Samuel Little, el asesino sanguinario más famoso de la historia de Estados Unidos

Samuel Little
Samuel Little
Samuel Little murió el pasado 30 de diciembre, y dedicó cuatro décadas de su vida a matar a más de 90 personas alrededor de todo el país, según confesó en el año 2018. Hasta que entró en prisión condenado por ser un asesino en serie, había ingresado doce veces antes por asuntos de menor calibre.

Su nombre era Samuel Little, y resultó ser el mayor asesino en serie de Estados Unidos, pero nada de esto se supo hasta que el FBI inició una investigación tras ser detenido por asuntos de drogas.

El asesino fallecido, Samuel Little.

Abandonó el hogar familiar en el que había crecido junto a su familia a finales de los años 50, y a partir de ese momento, decidió llevar un estilo de vida nómada, sin importarle cruzar el país de una punta a otra en cuestión de días, dedicando su tiempo a robar en los diferentes pueblos por los que pasaba para después gastarse el dinero en alcohol y drogas.

De esta manera comenzaron a surgir los primeros problemas con la autoridad por delitos menores, razón por la que se veía abocado a moverse de un lugar a otro sin tener una residencia fija.

Murió el pasado 30 de diciembre a los 80 años en un hospital de California, mientras cumplía cadena perpetua por los crímenes ejecutados durante 40 años. En este Estado permaneció desde que fue detenido en un albergue para personas sin techo en Kentucky en el mes de septiembre del año 2012. El sanguinario asesino elegía los albergues a conciencia con el único fin de elegir a las víctimas que consideraba más fáciles de someter.

En ese momento fue culpado por delitos de drogas, y posteriormente trasladado a California.

Un 'modus operandi' repleto de maldad

Fue entonces cuando se le culpó de diferentes asesinatos, entre ellos, los de tres mujeres que murieron entre 1987 y 1989. Las autoridades encontraron su ADN en los cuerpos, razón por la que fue vinculado con los asesinatos. Su ‘modus operandi’ fue estrangularlas y arrojar sus respectivos cuerpos a un garaje, un vertedero y un callejón.

A partir de este momento, a Samuel lo sentenciaron a tres condenas de cadena perpetua, y la Policía compartió sus muestras de ADN con el FBI, junto con detalles relevantes de cómo llevaba a cabo los asesinatos. A raíz de este momento, descubrieron un patrón que se repetía en múltiples ocasiones en diferentes asesinatos.

Este patrón resultó ser un nexo de unión entre varios casos de asesinatos que alertaron a los cuerpos policiales que investigaban los casos, y encontraron que, en la mayoría, se trataba de mujeres en situaciones vulnerables o en riesgo de exclusión, ya que muchas de ellas eran drogodependientes y prostitutas.

En ocasiones, muchos de estos cuerpos no eran identificados, y sus muertes tampoco eran investigadas.

Los engranajes que revelaron una auténtica ristra de asesinatos

El FBI decidió trasladarse a Texas donde, con la ayuda de los Rangers, realizaron un interrogatorio a Samuel cuando aún estaba en la cárcel, quien aceptó cooperar a cambio de que le trasladasen de centro penitenciario.

Gracias a estas aportaciones del propio homicida, el FBI explicó que el mismo asesino fue quien ofreció toda la información a los Rangers, conocieron el número exacto de víctimas que había dejado en cada lugar. Los únicos datos que no supo aportar fueron las fechas exactas de los crímenes cometidos, por lo que no se pudo establecer una cronología exacta de los crímenes. Por lo demás, aportó sin remordimiento una ingente ristra de datos, relativos a los rostros que tenían las víctimas y a los detalles de actuación que llevó a cabo con cada una de ellas.

La circunstancia de una vida nómada, jugó a su favor, de modo que los crímenes no se relacionaron con él, puesto que gran parte de los asesinatos los cometió mucho antes de que la criminología tuviese sus restos de ADN, pasando desapercibido durante varios años.

Tal y como informaron las autoridades, se desconoce la causa exacta de su fallecimiento, ya que el Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California solamente decretó su muerte, sin aportar más datos, aunque se sabe que padecía de diabetes y había tenido ciertos problemas cardíacos.

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