11 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los internos más conflictivos habían planificado la reyerta en el patio del centro tras la que varios fueron llevados a celdas de aislamiento

Los funcionarios de la prisión de Palma denuncian su inseguridad tras una violenta pelea entre presos peligrosos

La violenta reyerta se produjo en el patio del centro penitenciario de Palma.
La violenta reyerta se produjo en el patio del centro penitenciario de Palma.
Varios presos peligrosos continúan aislados tras la violenta pelea que han protagonizado en la prisión de Palma. Pinchos caseros, barras de musculación y pesas fueron empleadas como armas para una batalla campal que sorprendió a los funcionarios de prisiones en el patio del centro penitenciario.

Seis de esos presos que participaron en la batalla campal permanecen todavía en situación de aislamiento.  El incidente tuvo lugar a primera hora de  la mañana del viernes pasado.  La mayoría de los protagonistas eran reclusos del módulo 13 del Centro Penitenciario de Palma. Un módulo que alberga a los internos catalogados como nocivos, penados y reincidentes. Todos están considerados como los más peligrosos.

Los presos conflictivos protagonizaron la pelea. 

Al parecer se trataba de un enfrentamiento que algunos de estos reclusos ya tenían planificado de antemano. De hecho, todos acudieron al patio provistos de los objetos pesados del gimnasio de la prisión que después utilizaron como armas para golpearse.  Cuando los funcionarios de prisiones se percataron de la reyerta, intentaron detenerla separando a los internos y trasladándoles a celdas de aislamiento.  

Un total de cuatro módulos del Centro Penitenciario de Palma acaparan el grueso de los incidentes violentos que protagonizan los reclusos en el penal. Los internos de los módulos 11,12, 13 y 14 arrastran un dilatado historial conflictivo a sus espaldas.

Agresiones a funcionarios y tensión habitual con los reos

 

 

La tensión con los funcionarios y estos internos de estos módulos, separados por muy pocos metros uno de otro, es algo muy habitual. De hecho muchos de estos trabajadores han denunciado agresiones a manos de algunos de estos reclusos en las últimas semanas.

Asimismo, la conflictividad entre funcionarios y presos se mantiene en el tiempo debido a que los traslados en una isla como en Mallorca son mucho menos frecuentes que en otros penales de la península. En estos últimos, cualquier enfrentamiento violento entre los reos como el que se ha producido en el Centro Penitenciario de Palma es motivo de traslado. Tras un periodo de aislamiento después de un incidente violento son conducidos a otra prisión.

En cambio, en el caso de la prisión palmesana la tensión se prolonga entre los presos más peligrosos y el funcionario que se ha visto obligado a reducirle al estar implicado en una pelea.

La prisión de Palma se llevó en  2017  el récord de agresiones a funcionarios, con 20 ataques, dos de ellos graves.  De hecho, es también la cárcel de la que más trabajadores públicos quieren marcharse. En abril pasado se conocía que más de la mitad de los funcionarios de la prisión de Palma habían pedido a Instituciones Penitenciarias un cambio de destino. El portavoz del sindicato UGT prisiones, David Rodríguez, informó entonces  que 280 empleados tenían intención de marcharse. La plantilla del centro penitenciario de la carretera de Sóller está compuesta por cerca de 400 personas.

 

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