23 de septiembre de 2021
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FIN DE SEMANA

La segunda jornada del juicio contra César Román estuvo dedicada por entero a la declaración del acusado que provocó una gran polémica en la Sala

El show del Rey del Cachopo: Señala a un Comisario por amenazarlo de muerte y a un General de la G.C. por ayudarlo

Román durante su declaración.
Román durante su declaración.
César Román, el Rey del Cachopo, escenificó este martes por la mañana lo que será su línea de defensa: Un supuesto comisario de policía implicado en tráfico de drogas, un general de la Guardia Civil que le aconseja en su huida, un exjefe de la víctima que se dedica al tráfico de drogas y un abogado, el de la acusación particular, que lo habría amenazado de muerte si contaba lo del Comisario. Todo durante un surrealista show que tuvo a Román como único protagonista durante casi cinco horas.

César Román, el Rey del Cachopo, no defraudó en su declaración de este martes ante el jurado que lo juzga en la Audiencia Provincial de Madrid por el asesinato de su novia Heidi Paz, de 25 años.

Román, rodeado de folios del sumario, solo en una mesa, y con un envidiable conocimiento del sumario, comenzó respondiendo a las preguntas del Fiscal dando detalles de sus negocios y movimientos durante el tiempo que permaneció huido de la Justicia. Pero pronto regresó a la teoría de una exnovia, "amiga con derecho a roce", según él, dedicada a dar vuelcos de droga, uno de los delitos más sofisticados y peligrosos que existen, en el que narcotraficantes roban droga a otros traficantes.

Asi retomó esta antigua hipótesis de una organización criminal compuesta por policías, cuando se le preguntó por qué se fue de Madrid tras conocerse la desaparición de su novia Heidi Paz. Primero Román negó que fuera su novia, negó incluso que le hubiese pedido matrimonio a Heidi, a pesar de que lo hizo en un bar con varios testigos presentes, negó que la maleta donde se encontró el torso de la víctima fuese suya, que hubiese llevado la misma en un taxi y por negar, negó hasta lo evidente, que la fallecida fuese Heidi, ya que habría estado en su casa después de la fecha de su fallecimiento -aunque al menos aseguró no haberla visto- y no supo explicar por qué los teléfonos de Heidi Paz estaban en su casa, ni por qué se los llevó consigo a Zaragoza en su huida.

Los "narcopolicías" de Román

Uno de los momentos más telegénicos y que seguro que mantuvo a la audiencia que vio la declaración por Youtube en vilo fue cuando contó que un Comisario de Policía Nacional le amenazó con una pistola automática en la Glorieta de Cádiz, poniendo el arma sobre su costado, y exigiendo la devolución de 12 kilogramos de cocaína o en su defecto el paradero de Heidi Paz. Como se negó a dar su nombre ante el Fiscal, fue imposible saber cuál de los 45 comisarios de la Comunidad de Madrid estaría implicado en una organización criminal para delinquir y traficar con drogas a gran escala, con lo que la mancha cae sobre todos los honrados comisarios de Policía. Una versión que siempre ha mantenido César Román y que solo él cree, aunque en esta versión nueva da el cargo del policía y que eran solo tres personas, cuando en otras ocasiones eran cuatro y hasta ocho. Román incluso se permitió recriminar su actuación al fiscal cuando se opuso a pedir que una posible declaración del Rey del Cachopo fuese declarada secreto de sumario.

Cuando el mismo Fiscal le preguntó por qué no lo había denunciado argumentó que "sí claro, voy a ir a la Policía para denunciar a un superior". Además, según su versión, Heidi Paz había pedido nueve mil euros a unos prestamistas que le habrían reclamado la deuda a él también. Algo que no cuadra demasiado con la situación económica de la joven hondureña, que incluso le dice en algún mensaje de Facebook que no tiene dinero ni para pagarse un teléfono.

Pero no se quedó ahí. Luego también implicó a un general de la Guardia Civil, cuando explicó que había hablado con él para pedirle consejo sobre su huida cuando estaba en búsqueda y captura. Así que acusó a todo un General de la Benemérita de ser cómplice de su huida. En este caso, la lista se ciñe a "solo" 33 generales de la Benemérita.

El Rey del Cachopo con su abogada.

Román incluso llegó a contar que había estado en París un fin de semana en compañía de un hombre y dos mujeres, mientras se encontraba en búsqueda y captura, aunque pasó a Francia por Hendaya, una ruta muy poco habitual si se vive en Zaragoza, ya que el paso fronterizo de Canfranc es mucho más cercano. Todo ello según su versión.

Pero ya puesto a implicar a personas en delitos llegó incluso a insinuar que un exjefe de Heidi Paz en un bar, Gustavo C., estaba implicado en el tráfico de drogas y que ambos usaron el sótano de una de sus naves para almacenar, supuestamente, estas drogas, ya que según César, Heidi Paz era una de las decenas de personas que tenían llaves de las dos naves alquiladas por el Rey del Cachopo en el barrio madrileño de Usera y en una de las cuales se encontró el torso amputado de la mujer hondureña.

Cuando parecía que el guión de tan surrealista declaración no podía ofrecer más, Román dio un giro más a la escena y acusó directamente a un abogado del equipo de Ramón Fernández de Mera, prestigioso penalista con casi 40 años de experiencia, de haberlo amenazado de muerte en un locutorio de la cárcel si contaba algo de todo esto. Pero es que además, Román dijo que el propio Fernández de Mera tenía intereses escondidos u ocultos para haberse hecho cargo de la defensa de Gloria Bulnes, madre de la víctima.

Y todo esto delante del Tribunal, de la mirada impasible de su abogada, de los nueve miembros del jurado que decidirán su inocencia o culpabilidad y de decenas de estupefactos periodistas que siguen el juicio en directo y de los propios afectados. Finalmente, el abogado de la acusación pidió que se dedujese testimonio de aquellas declaraciones para interponer denuncia a Román a lo que la jueza respondió que se hará "al final".

Este martes fue el show de César Román, pero el miércoles es el turno de Gloria Bulnes, madre de la víctima. Tras ella otros siete testigos, desde el dueño de la nave donde se encontró el cadáver de Heidi hasta los socios de Román en las empresas de restauración que poseía. Cerrará la comparecencia del miércoles, Juan Antonio Ortiz, Giovanni, hombre de confianza y conductor de Román. A todos les preguntarán si es cierto que tenían llaves de las naves y oficinas del acusado, tal y como mantuvo en su declaración.

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