19 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

El pasado 10 de junio el ex Pontífice se coló en el llamado "Vaticano chico" para, supuestamente, sustraer objetos y documentos

Repasamos la historia de El Palmar de Troya tras el procesamiento de su anterior Papa y su novia por robo: del esperpento a la tragedia

El conocido como Vaticano
El conocido como Vaticano "chico", la basílica de la Iglesia Cristiana Palmariana / Europa Press
La juez de Primera Instancia e Instrucción número tres de Utrera (Sevilla) ha dictado un auto en el que acuerda continuar por los trámites del procedimiento abreviado las diligencias incoadas contra el ex Papa de la Iglesia palmariana de El Palmar de Troya, Ginés Hernández, su pareja y un sacerdote de la mencionada congregación religiosa, por los hechos acontecidos el pasado 10 de junio en la basílica de la misma, donde el antiguo jefe de la orden y su novia habrían protagonizado una reyerta.

Según la juez instructora, la madruga del 10 de junio, Ginés Hernández y su pareja, Nieves Treviño, accedieron a las instalaciones de la “fortaleza” El Palmar de Troya, conocido en Sevilla como el “Vaticano chico”, superando el muro “con ayuda de una escalera telescópica”. Entre las 16:30 o 17:00 horas "entraron a las dependencias que sirven para la imprenta y habitaciones de los superiores, ataviados enteramente de negro, cubierto el rostro con unos pasamontañas negros y sendas máscaras de payaso", "con la intención de sustraer pertenencias" de Ginés Hernández "que se encontraban en el lugar y el dinero proveniente de la recaudación de la orden, sin que, finalmente, alcanzaran su objetivo".

Sobre las 18,00 horas fueron sorprendidos por el sacerdote que también está siendo investigado por estos hechos. Al ser descubiertos, el expapa de la congregación "esgrimió la navaja que portaba" contra el sacerdote, iniciando ambos un forcejeo en el que Ginés Hernández "alcanzó a pinchar" al sacerdote, identificado como A.R.M.G., mientras su mujer golpeaba a éste con un martillo de la imprenta.

Sin embargo, el sacerdote habría logrado arrebatar la navaja al expapa y alcanzó con ella a la mujer de éste, toda vez que entonces se personaron varios de los residentes de la basílica y Ginés Hernández y su pareja "se abalanzaron" sobre uno de ellos, una "contienda" en el marco de la cual el sacerdote investigado rescató la navaja, entonces en el suelo, y se la clavó al expapa.

El ex Papa Gregoio XVIII con su novia Nieves Treviño / Europa Press

La juez, en esta resolución, acuerda dar traslado a la Fiscalía y a las acusaciones particulares personadas para que, en el plazo común de diez días, formulen escrito de acusación, solicitando la apertura de juicio oral en la forma prescrita por la Ley o bien el sobreseimiento de la causa, todo ello sin perjuicio de que puedan solicitar excepcionalmente la práctica de las diligencias complementarias que consideren "imprescindibles" para formular la acusación.

Además, la juez acuerda mantener la medida de prisión provisional adoptada en su día respecto a Ginés Hernández, el único de los tres investigados que se encuentra actualmente encarcelado por estos hechos y que había recurrido la resolución dictada por la instructora.

Este es el último capítulo, por ahora, de una Iglesia con una historia que se mueve siempre entre lo trágico y lo esperpéntico.

Y se apareció la Virgen… o no

En la primavera de 1968 en la finca La Alcaparrosa en el pueblo sevillano de el Palmar de Troya, cercano a Utrera, cuatro niñas recogían flores para la Vírgen María. Como es habitual en las supuestas apariciones marianas todo empieza con niños, símbolo de pureza e inocencia, que realizan declaraciones contradictorias. En un principio las cuatro pequeñas contaron que vieron en dicha finca unos ojos sobre una roca, más tarde hablarían de una cara de mujer par a finalmente confesar que vieron a una mujer vestida con una túnica blanca. De ahí a identificar a la mujer supuestamente aparecida con una representación de la Virgen María hubo solo un paso. En los sesenta este tipo de fenómenos eran más o menos tolerados por la Iglesia de Roma, que los veía casi como algo pintoresco.

En la prensa de la época se habló de que ya antes de la Guerra Civil se habían producido apariciones marianas en dicho lugar que, rápidamente, se llenó de fieles y también de curanderos, médiums y espiritistas. Entre los muchos que comenzaron a pulular por ahí estaban Clemente Domínguez y su amigo Manuel Alonso. Clemente, un pícaro homosexual sevillano que estaba en paro después de trabajar como agente de seguros y en la Agencia Sevillana de Electricidad como revisor de contadores, lo que le hizo ganarse el apodo de La Voltio en los bares de ambiente de la ciudad hispalense, vio en las apariciones de El Palmar una fuente de negocio.

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Clemente Dominguez mostrando sus estigmas en El Palmar / Archivo

En el primer aniversario de la aparición Clemente sufrió un éxtasis por intervención divina según dijo. En abril de 1970 comenzó a presentar llagas y estigmas. Sin embargo, la competencia era dura ya que tres hermanas también las presentaban y eran más espectaculares. Las llagas en Clemente se fueron repitiendo en cada aniversario de las apariciones. En 1973 alcanzó el sumun cuando presentó espectaculares llagas en el abdomen que se asemejaban a las provocadas por las lanzadas del legionario romano sobre el cuerpo de Cristo durante su martirio.

Durante los primeros años el Vaticano veía con condescendida un fenómeno que interpretaba como más o menos folclórico. Sin embargo, Clemente se benefició de un clima internacional que fomentaba la aparición de movimientos religiosos ultras que eran contrarios a los intentos de renovación que estaba llevando a cabo la Iglesia Católica tras el Concilio Vaticano II que clausuró el Papa Pablo VI en los años sesenta. El movimiento más popular en Europa fue el que dirigía en Francia el polémico cardenal Lefebvre. A Clemente quien más le benefició fue el arzobispo vietnamita de ultraderecha Nho Ding Thuc que en 1976 le ordenó sacerdote y de facto oficializó la congregación creada alrededor de El Palmar bajo el nombre de Los Carmelitas de la Santa Faz. Todo ello ante el laissez faire del Vaticano.

Ahí empezó de verdad el negocio, la Congregación recibía inversiones que nadie controlaba tanto desde España como desde el extranjero. Ese mismo año, tras una noche de juerga, Clemente sufrió un accidente de tráfico que lo dejó ciego. Esto incrementó el morbo hacia su figura y él aseguró que fue acto demoníaco para intentar que no siguiese transmitiendo el mensaje de la Virgen María.

San Francisco Franco en el “Vaticano chico”

En 1978 la Congregación pasa a ser autodeclarada Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz. Según comunicó a sus fieles el autocoronado Gregorio XVII la mismísima Madre de Dios le había comunicado que él debía ser el nuevo Pontífice tras el fallecimiento de Pablo VI. Empieza así la historia cismática de El Palmar de Troya. Son los años dorados de eta iglesia. El dinero no deja de encentrar y lo exótico y esperpéntico de su historia atraía a los medios de comunicación de todo el mundo. Televisión Española, entonces única cadena existente, le dedicó varios capítulos de su programa Más allá del mítico doctor Jiménez del Oso, hablando de los supuestos milagros que allí sucedían.

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Clemente convertido el Papa Gregorio XVII / Archivo 

En esos años el Papa palmariano comenzó a crear su propio santoral. Hizo santos a Francisco Franco, Carrero Blanco, Adolf Hitler o el fundador del Opus Dei Escrivá de Balaguer. En esto se adelantó varios años a la propia Iglesia de Roma que lo santificó dos décadas después. También celebraba el Palmar su propia Semana Santa sacando a sus santos en procesión. En esa época se construye la fortaleza en la que vivirían los fieles de Clemente lejos del mundo real. La Basílica, imitación de la de San Pedro en Roma, se estima que costó 13 millones de euros y se ganó en Sevilla el sobrenombre de “el Vaticano chico”.

Las oscuridades de Iglesia Cristiana Palmariana

Frente al florecimiento económico de estos años estaban las sombras. Nada se sabe de la situación real económica de la Iglesia Palmariana ni de cuántas familias la habitan. Tampoco el número de enterrados que hay detrás de sus muros ya que los fieles son inhumados en la propia “fortaleza”. En los ochenta nadie hizo nada por parar a la Iglesia Palmariana. De hecho, el PSOE los legalizó como Organización Religiosa en 1987 a pesar de que, a cuentagotas, aparecían varios escándalos en los medios de comunicación, sobre todo en Interviú. En mayo de 1982, Gregorio XVII y sus secuaces protagonizaron un escándalo en Alba de Tormes (Salamanca) en la tumba de Santa Teresa de Jesús. Varios habitantes acusaron al Papa y sus secuaces de intentar robar las reliquias de la Santa. La cosa acabó a guantazos tras insultar gravemente el Papa a la mística de Ávila llamándola “Ramera” y “rojo y masón” al entonces Papa Juan Pablo II.

A finales de ese mismo año se hizo público un caso mucho más grave. En Sevilla un joven fue ingresado en un hospital tras intentar quitarse la vida cortándose los testículos y clavándose en los ojos las púas de un cilicio. Era un atractivo cubano de 25 años muy cercado a Clemente. Se empezó a hablar entonces de las prácticas sexuales y los castigos físicos que se cometían en el interior del “Vaticano chico”. Una vez más nadie investigó.

En los 90 se sucedían denuncias de casos similares en los medios y el propio Papa en una misa para purgar su alma reconoció haber tenido sexo con varios sacerdotes y monjas de su Iglesia.

De Gregorio XVII a Pedro III

En 2005 falleció Gregorio XVII y le sucedió su amigo Manuel Alonso bajo el nombre de Pedro II porque anunció que el propio San Pedro le había dicho en una aparición que él tenía que ser el siguiente. Su Papado fue un periodo de decadencia. En 2011 uno de los sacerdotes, Sergio María, de nombre real Ginés Jesús Hernández hoy encausado, ascendió al papado bajo el nombre de Gregorio XVIII.

Ginés convetido en el Papa Gregorio XVIII 

Nacido en un pueblo de Murcia intentó ser sacerdote en el seminario de Valencia, pero fue expulsado por sus problemas psicológicos y de conducta. Estuvo 27 años como sacerdote palmariano y se llevó consigo a sus padres separándolos del resto de la familia. De hecho, sus progenitores siguen enterrados en los muros de la fortaleza.

Su papado coincidió con un momento de resurgir tras la inyección de capital económico llegado desde Alemania e Irlanda, donde empieza a extender sus redes la fe palmariana. Este Papa se presentaba como un reformador. Intento atajar el sexo dentro de los muros. En especial los contactos homosexuales. Para compensar, permitió el uso de pantalones vaqueros, de teléfonos móviles y fumar.

Sin embargo, pronto una mujer lo pondría todo patas arriba. Conocería a Nieves Treviño, una funcionaria de Granada que se autodenomina “Mata Hari” de El Palmar de Troya, porque, según ella, ayudó a parar una trama contra el Papa urdida por varios frailes.

Por amor, o no, Ginés abdicó en 2016 y salió de la Iglesia Palmariana. Según él solo se llevó 1000 euros y el “Papamóvil”, un BMW x6 blanco. Según el Pontífice que le sucedió, Pedro III un hombre de origen suizo, se llevó 2 millones de euros en joyas. Unos meses más tarde la basílica sufrió un incendio fortuito que destruyó parte del archivo. Aún se desconoce quién lo provocó, pero desde El Palmar apuntan que fue Ginés, quien ya se había convertido en un personaje mediático vendiendo un desnudo junto a su novia en Interviú, su posterior boda y varias entrevistas en televisión. Además, pidió una pensión no contributiva al Estado y se afilió al PP.

Ahora, su última visita al “Vaticano chico” donde reinó durante cinco años puede costarle cara, mientras muchos esperan que en el juicio se abra la caja de Pandora de los secretos oscuros de una esperpéntica Iglesia que nació hace cincuenta años y ha protagonizada momentos dignos de una película de Berlanga.

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