06 de agosto de 2020
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EDICIÓN VERANO

la joven fue asesinada en agosto de 2003 en Coín (Málaga) por Tony Alexander King, que también había cometido otro crimen en 1999 pero seguía libre

Sonia Carabantes: La historia de un crimen que resolvió otro mediático, el de Rocío Wanninkhof

Sonia Carabantes.
Sonia Carabantes.
El crimen de Sonia Carabantes en agosto de 2003 puso luz sobre otro cometido cuatro años atrás, el de Rocío Wanninkhof. Durante años Dolores Vázquez cumplió una pena de prisión por el crimen de la joven Rocío, que no había cometido. A Rocío y Sonia las había matado la misma persona: Tony Alexander King. Dos chicas jóvenes asesinadas en el espacio de cuatro años, conectadas por el hombre que acabó con sus vidas y que destaparon la investigación más chapucera de nuestra historia reciente.

En el año 2003, Dolores Vazquez permanecía en la cárcel acusada de un crimen que no había cometido, pero otro suceso logró la verdad: La desaparición de Sonia Carabantes en el municipio malagueño de Coín. Un caso con numerosos paralelismos con el crimen de Rocío Wanninkhof y el de María Teresa Fernández Martín, una joven madrileña desapareció en Motril (Granada) el 18 de agosto del 2000 y cuyo paradero sigue siendo desconocido.

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Los padres con una foto de su hija, Sonia Carabantes

A Sonia se le perdió el rastro el 14 de agosto de 2003 cuando volvía a casa después de estar en una romería. En el suelo, junto a un coche, los agentes encontraron su bolso y restos de sangre, un presagio no muy halagüeño, similar al caso de Rocío. Una semana después de la desaparición de Sonia, su cuerpo fue encontrado tapado por unas grandes piedras en un camino próximo a la localidad malacitana de Monda.

La pesadilla se volvía a reabrir y las teorías se multiplicaban, hasta que entró en escena la prueba que dilucidaría el caso: El ADN del asesino estaba en el lugar. La joven, antes de morir, se defendió de su atacante y le arañó, dejando en sus uñas restos de piel suficiente para obtener el perfil genético del criminal.

El estruendo producido por el caso dejó en evidencia a la Guardia Civil y al cuerpo judicial. El ADN coincidía con una muestra tomada de una colilla de la marca Royal Crown que se recogió en el lugar en el que fue atacada Rocío. Esto dejaba prácticamente a las claras que Dolores Vázquez había pasado 17 meses en la cárcel siendo inocente y que los agentes se enfrentaban a un asesino en serie.

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Imagen de María Teresa Fernández

La luz parecía verse al final del túnel gracias a esa huella genética, pero apareció una mujer para dilucidar todo: Cecilia Pantoja. Esta residente extranjera acudió a la Policía porque sospechaba que su marido, Tony Bromwich, podía estar relacionado con ambas muertes, pero que no lo denunció antes porque no tenía las pruebas suficientes.

Tony King culpable

Los investigadores comenzaron a estrechar el cerco sobre este británico que vivía en el municipio malagueño de Alhaurín de la Torre. El último clavo de la tumba de King lo pusieron las autoridades de Reino Unido que le dijeron a las españolas que su verdadero nombre era Tony Alexander King, más conocido como “el estrangulador de Holloway”, un depredador sexual que asaltaba a mujeres y que las dejaba inconscientes tras estrangularlas.

De hecho, en 1986, cuando apenas contaba 19 años de edad, fue condenado a 10 años de cárcel por una serie de agresiones sexuales en Londres. Aunque, solo estuvo cinco años entre rejas y en 1991 se mudó a Málaga con su mujer Cecilia.

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Imagen de Tony King el día de su detención

Sólo hacía falta obtener una muestra de ADN suya y cotejarla para cerrar el caso. La versión que más se conoce es que un agente de paisano logró hacerse con una colilla en el bar donde King trabajaba como camarero. Hay otra que apunta que se obtuvo de unos calzoncillos que tenía colgados en su tendero.

El resultado del análisis dejó las cosas claras, el ADN del británico coincidía en los casos de Rocío y Sonia, por lo que el 18 de septiembre de 2003 la Policía Nacional lo detuvo como presunto autor de los dos asesinatos. El arresto provocó un enfrentamiento con la Guardia Civil, que llevaba el caso, y que puso en evidencia la fragilidad de los controles sobre quienes son los extranjeros residentes en la Costa del Sol, derivando en un cúmulo de reproches entre dirigentes del PP y del PSOE.

Tony Alexander King se encuentra todavía encerrado después de que fuera condenado por sus crímenes y el intento de violación de una joven en Benalmádena. Después de estar internado en varias prisiones, King, de ahora 52 años, se encuentra en la penitenciaría de Herrera de la Mancha (Ciudad Real).

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