23 de octubre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los problemas familiares centraron la investigación, mientras el padre de la joven llegó a ofrecer 30.000 euros a quien aportara una pista fiable

El caso de Malén Ortiz, hizo un recorrido de solo 300 metros y desapareció sin dejar rastro para siempre

De todos los casos que protagonizan la crónica negra, sin duda, los más inquietantes son aquellos que nunca se resuelven o solo lo hacen parcialmente. Todos nuestros misterios forman parte del imaginario colectivo. Cada uno de nosotros ha elaborado una teoría para resolverlos y esas elucubraciones dicen más de nosotros de lo que quisiéramos.

El 2 de diciembre de 2013 Malén Zoe Ortiz Rodríguez, de 15 años, pasaba a engrosar el trágico listado de menores desaparecidas en España. Eran las tres y media de la tarde cuando una cámara de seguridad de los viveros de Sa Porrassa, en Magaluf (Mallorca), la grababa montando en su monopatín verde. Se dirigía a casa de su novio, Daniel Alba, para comer con él, ya que su padre, Alejandro, y su hermano, Bruno, con quienes convivía, no se encontraban en casa a aquella hora. Es su última imagen.

Malén vivía con su padre, Alejandro Ortiz, un pequeño empresario a cuya casa se trasladó en 2012, después de que un juez concediese la custodia de ambos hermanos al padre, tras denunciar el supuesto abandono de la madre, Natalia Rodríguez, que se fue a trabajar a Tailandia. A principios de 2013, Malén se desahogaba en la red social Ask.fm: “Mi vida no es de color rosa, tengo una situación familiar muy difícil”. Por estos hechos la Guardia Civil consideró en el primer momento una desaparición voluntaria, que descartó tras ver las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad de un vivero.

Tras su desaparición, los padres se acusaron mutuamente de abandono y malos tratos. La policía buscó e investigó entre los familiares y amigos después de que la joven cargase contra su padre en la red social Ask.fm, además tenía cita con el psicólogo para contar “algo grave” un día después de su desaparición, tal y como se contó Interviú (número 2.066) el 30 de noviembre de 2015. La madre de Malén, Natalia Rodríguez, puso dos denuncias por malos tratos contra su exmarido, Alejandro, pero ambas fueron archivadas.

El padre de Malén Ortiz. 

La última imagen que se conserva de la niña fue grabada en la fachada de los viveros, hasta salir de pantalla, justo donde comienza un camino semipeatonal que desdobla la carretera a Cala Figuera, en el pico oeste de la bahía de Palma, hasta cruzarse de nuevo con la carretera y la calle Tudó, recorrido que siempre hacía para llegar a casa de su novio. Ella se bajó en la parada de Cala Vinyes, cerca de su casa y, como su padre no estaba en el domicilio, llamó a su novio por teléfono para ir a casa de este, en Son Ferrer.

30.000 euros por algo de información

Son trescientos metros de camino asfaltado y carril bici hasta el cruce plagado de coches. En ese trayecto solo hay dos casas, una finca habitada y lujosa y otra abandonada. Nadie vio nada. “Ya no sé qué pensar. Está claro que no se fue por voluntad propia”, contaba su padre, Alejandro Ortiz, en Interviú en 2014, dos meses después de la desaparición.

Ortiz ofreció 30.000 euros a quien aportase alguna pista sobre el caso, que pronto suscitó la simpatía popular de los mallorquines, que se manifestaron pidiendo seguridad y más medios para buscar a Malén. Quince días después del suceso, tres desconocidos quisieron meter en un todoterreno a una joven magrebí, de 18 años, en Sa Pobla, pero la muchacha se resistió e hizo desistir a sus asaltantes.

La Guardia Civil rastreó la zona por tierra, mar y aire en el mayor despliegue realizado en la isla. Trajeron buzos especializados y cientos de voluntarios ayudaron en estas tareas, pero Malén parecía haberse hecho invisible en esos 300 metros.

Concentración en Mallorca tras la desaparición de Malén. 

Los agentes encargados del caso también usaron perros especializados en olores de cadáveres y los llevaron a casa de Dani Alba, el novio de la niña, que declaró: “No me importa. Eso supone que siguen investigando”. Además, los policías cruzaron este caso con el de Nora, una joven de 16 años que murió después de que sus proxenetas la dejaran agonizando a la puerta de su casa, tras haber sido drogada y prostituida durante dos años.

Para añadir más misterio, el 11 de agosto de 2015 la Guardia Civil encontraba al empresario italiano Massimiliano Rossi calcinado en el interior de la furgoneta donde vivía y con un cuchillo clavado en el pecho. El informe concluyó que fue un suicidio, pero la madre del fallecido, Daniela Faldani, acudió a un programa de la televisión italiana para desvelar el último mensaje de móvil que Rossi envió a un amigo, antes de morir: “Teniendo en cuenta lo que le pasó a la chica que desapareció en Magaluf hace dos años… secta satánica en Mallorca y creo saber dónde hicieron la misa negra… si muero, ya sabes por qué”. La Guardia Civil nunca dio veracidad a este testimonio. Trescientos metros esconden todavía la respuesta sobre Malén.

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