21 de septiembre de 2019
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FIN DE SEMANA

El deseo de la esquiadora, y así se lo había hecho saber a sus hermanos, era que sus cenizas descansaran en el paraje de Siete Picos

Blanca Fernández Ochoa tenía pastillas de Sinogan en el estómago que pudieron causar su muerte

Blanca Fernández Ochoa en su mejor momento.
Blanca Fernández Ochoa en su mejor momento.
La esquiadora Blanca Fernández Ochoa tenía varias pastillas de Sinogan en su estómago, un medicamento que en dosis grandes puede causar la muerte. Se desconoce todavía cuántas de estas pastillas tomó la fallecida. En la pequeña mochila de Fernández Ochoa los investigadores encontraron toda la medicación que necesitaba para tratar su enfermedad y descartan el fallecimiento accidental, ya que el cuerpo no presentaba golpes ni señales de una caída violenta.

Los restos mortales de la esquiadora Blanca Fernández Ochoa llegaron el miércoles al Instituto Anatómico Forense de Madrid para su examen definitivo. Los forenses encontraron en el estómago de la medallista restos de Sinogan, según adelantó el diario El Mundo. Ahora habrá que esperar si fue la ingesta excesiva de este medicamento el que causó su muerte. También se le hicieron pruebas de Rayos X que descartaron cualquier traumatismo, lesión o herida por arma blanca.

El Sinogan es una de las marcas comerciales del compuesto levomepromazina. Se trata de un antipsicótico de efecto sedante, sintetizado hace varias décadas para tratar la esquizofrenia y la psicosis, aunque ya se encuentra casi en desuso. Los forenses también examinaran el corazón de la deportista para determinar si Fernández Ochoa murió de un infarto a consecuencia de la ingesta de las citadas pastillas, que en dosis demasiado altas pueden provocar un paro cardíaco y por tanto, la muerte.

Una caja de Sinogan como la prescrita a la esquiadora.

Asimismo, los primeros exámenes apuntan a que la mujer podía llevar fallecida entre siete y nueve días cuando la encontraron lo que coincidiría casi exactamente con su desaparición. La familia ya había alertado a la Policía de que la medallista se había llevado consigo todas las medicinas cuando se fue pero no supieron decir cuáles eran exactamente. Los investigadores encontraron algunas cajas abiertas y vacías, peor había otras intactas, sin estrenar.

Este primer informe ha sido realizado por un equipo del Instituto Anatómico Forense de Madrid, por orden del juzgado de Instrucción número 5 de Collado Villalba, que se encontraba de guardia cuando el cadáver fue encontrado. Seis agentes de policía científica estuvieron presentes con pruebas recogidas en el lugar de los hechos.

Se calcula que no será hasta el sábado cuando sus restos serán trasladados al tanatorio de Cercedilla. Los hijos de Blanca tienen la intención de incinerar el cuerpo de la medallista olímpica una vez identificado el cadáver, pero su decisión dependerá de lo que estime el juez instructor del caso. El deseo de la esquiadora, y así se lo había hecho saber a sus hijos y a sus hermanos, era que sus cenizas descansaran en el paraje de Siete Picos. Ese era su sueño eterno.

Una empresa con la que colaboró la medallista ya ha anunciado que cargará con toos los gastos del sepelio.  No obstante, al cuerpo de Blanca todavía se le practicarán las pruebas de humor vítreo y bucarán tumores en la glándula suprarrenal, típico de personas que deciden acabar con su vida, además de las pruebas de ADN cuyo resultado se conocerán dentro de unas semanas, aunque no sería necesario porque una de sus hermanas la reconoció.

Encontrada por un guardia civil fuera de servicio 

El cuerpo de Blanca fue hallado después de cuatro días de búsqueda, doce días después de su desaparición. A media mañana de este miércoles se daban todas las voces de alarma. Un sargento de la Guardia Civil, Francisco Borreguero, adscrito al Servicio Cinecológico del madrileño cuartel de El Pardo, que no estaba de servicio, encontraba el cadáver de una mujer en el Pico de la Peñota en la Sierra de Guadarrama, donde se buscaba a la esquiadora Blanca Fernández Ochoa.

El cuerpo fue "señalado" por su perrita Xena, de tres años, que vive con el sargento y fue entrenada por él para la detección de narcóticos, no para la búsqueda de desaparecidos. Aunque este funcionario estaba librando el miércoles decidió acudir para ayudar. 

La inspección ocular descubrió que, el cuerpo podía llevar a la intemperie más de una semana, entre siete y diez días, y que habría sufrido los estragos de las tormentas caídas en la sierra madrileña durante estos últimos días. Por estos motivos los investigadores no apreciaron a simple vista golpes o contusiones.

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Un perro de búsqueda de la Guardia Civil

Junto al cuerpo de Blanca encontraron su mochila con el ticket de la última compra realizada en el supermercado de Pozuelo, donde fue grabada por las cámaras de seguridad el día 24 de agosto, día en que su familia denunció la desaparición. 

Un testigo dio una pista definitiva la mañana del miércoles al asegurar a los investigadores que se encontró con la esquiadora durante los días 24 o 25 de agosto, no supo precisar, cerca del lugar donde se ha encontrado el cuerpo, en la Peñota.

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Pico de La Peñota

El Pico de La Peñota se encuentra a 1.945 metros de altitud, en la frontera entre la Comunidad de Madrid y la provincia de Segovia. La Peñota tiene tres cimas y es de fácil acceso por el camino de Los Campamentos, una pista forestal en muy buen estado que usan los senderistas habitualmente y que lleva hasta el lugar en dos horas. El testigo aseguró también a la Policía que la esquiadora no llevaba utensilios de montaña, ni mochila.

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