13 de noviembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Los encerrados son cientos y ultiman un plan para quedarse durante toda la noche en el hemiciclo

Manifestantes toman el Parlamento de Hong Kong en protesta contra la nueva ley china de extradicción

Los manifestantes tomaron el Parlamento.
Los manifestantes tomaron el Parlamento.
Miles de jóvenes forzaron asaltaron este lunes la sede del Parlamento de Hong Kong y al menos un centenar ocupa todavía el interior del edificio. En torno a las 21.00 horas, tres de la tarde hora española, lograron levantar una barrera metálica y entrar. La Policía comenzó a dispersar a los concentrados con gases lacrimógenos.

Los manifestantes accedieron a la Cámara y colocado una antigua bandera colonial británica y una pancarta negra, que es el color de la revuelta, con el mensaje en chino cantonés: "No es violencia del pueblo, es violencia del Gobierno". También colocaron varios retratos ridiculizando a la jefa de Gobierno, Carrie Lam, cuya dimisión piden.

Los jóvenes se preparan ahora para estar dentro durante toda la noche. El asalto se ha producido mientras en las calles del centro centenares de miles de personas participaban en una marcha pacífica de protesta contra el Gobierno autónomo, en el 22º aniversario del traspaso de la soberanía de la antigua colonia británica a China. Ya por la mañana, la Policía había reprimido con gases lacrimógenos y porras un primer intento de irrupción.

Los jóvenes, vestidos de negro, habían conseguido inicialmente quebrar los cristales blindados de las puertas. La mayoría lleva la cara cubierta con gafas de buceo, mascarillas y cascos de albañil, tanto para protegerse de posibles ataques con gas pimienta como para ocultar su identidad. Poco después de las 12.00 de la mañana en la España peninsular la Policía había emitido la primera alerta roja para el Parlamento en la historia de Hong Kong. Esa alerta ordenaba la evacuación del área, aunque los jóvenes continuaron firmes y no se fueron.

Manifestantes en Hong Kong.

La excolonia británica de Hong Kong disfruta de libertades no permitidas en el resto de China, gracias al principio de “un país, dos sistemas” que Pekín y Londres acordaron que se aplicaría a la antigua colonia durante 50 años tras la vuelta a la soberanía china. Pero los residentes creen que la nueva ley es un intento de China de ir eliminando el trato diferente a este territorio y de acelerar su conversión en una ciudad más de este país.

La jefa del Ejecutivo prometió "reformas" a su estilo de Gobierno y "mejorar la comunicación" con los legisladores y con la sociedad y dijo haber "aprendido" la lección, en referencia a la ley de extradición. "Soy consciente de que hubo buenas intenciones, tenemos que estar abiertos y adaptarnos", ha señalado. También ha dicho que su Ejecutivo "escuchará pacientemente" a la sociedad, aunque recalcó que "debe asegurar la eficiencia de la Administración", según recogió el diario El País.

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