08 de diciembre de 2019
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FIN DE SEMANA

Acaip critica la incapacidad de la Administración para resolver los problemas de los centros penitenciarios

Funcionarios de prisiones denuncian que se cuelan drones en las cárceles con droga sin que el sistema lo impida

El intento de introducir droga y móviles en la prisión de Valdemoro no es nuevo.
El intento de introducir droga y móviles en la prisión de Valdemoro no es nuevo.
Lo último para introducir drogas en las cárceles. Utilizar drones. Es lo que intentaron en la cárcel de Valdemoro en plena madrugada hace unos días ante la sorpresa de los funcionarios de prisiones. Fue en el patio del módulo 9 donde encontraron 2 paquetes que contenían 2 móviles de última generación, 2 cargadores, un conector USB, una bola de hachís, una bola de polen y cuatro paquetes con cinco bellotas de hachís cada uno.

Ante esta situación, Acaip (Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) critica la falta de medios para evitar estos casos y declaran que  "una vez más los responsables de instituciones penitenciarias siguen mirando para otro lado y demuestran su incapacidad para resolver los problemas de prisiones. Desde hace años se sabía que esto llegaría a pasar y sin embargo no se ha tomado ninguna medida para evitar la entrada de drones en las cárceles", se ha quejado el sindicato de funcionarios de prisiones.

Los funcionarios de prisiones denuncian que estos hechos se podrían evitar. 

Es la tercera vez se han interceptado drones durante la noche en los patios de la prisión de Valdemoro en los últimos meses.

Para Acaip,  existen medios tecnológicos para evitar la entrada de estos aparatos en aeropuertos y edificios oficiales, pero en prisiones de momento "han sido excluidos de dicha tecnología, a pesar de que se pone en grave peligro la seguridad de los establecimientos penitenciarios y la reeducación y reinserción de los internos". Además, Acaip recuerda que "el mayor obstáculo para reeducar y reinsertar, es el consumo de drogas y las agresiones entre internos que se producen como consecuencia del trapicheo dentro de las cárceles". La Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias exige medidas para cotrolar estos abusos e infracciones en las cárceles.

Ocurrió sobre las 4 de la madrugada del sábado, cuando un funcionario de servicio en el módulo 9 de servicio escuchó un  ruido en el patio de la cárcel y un fuerte golpe, comprobando después  como un dron se alejaba del recinto carcelario. Inmediatamente, avisó al resto de compañeros de servicio en el resto del establecimiento, presentándose algunos de ellos en el patio del módulo 9, donde encontraron dos paquetes que contenían dos móviles de última generación, dos cargadores, un conector USB, una bola de hachís, una bola de polen y cuatro paquetes con cinco bellotas de hachís cada uno. Sin embargo, los móviles aparecieron con la pantalla rota, ya que llevaban muy poca protección.

Este detalle hace pensar a los funcionarios que posiblemente el paquete se desprendió del dron al intentar acercarse a una de las celdas.

Ha habido varios intentos similares para introducir objetos en Valdemoro. 

No es el primer caso. En estos últimos meses, el sistema de prisiones en España se ha puesto en entredicho por los diversos casos en los que delincuentes peligrosos con años de condena por cumplir se han dado a la fuga y las numerosas agresiones que sufren los funcionarios de prisiones. El último caso, tiene que ver con la aparición de varios paquetes de hachís en Alhaurín de la Torre, que podrían haber sido transportados por un dron

Fue en septiembre pasado cuando aparecieron 296 gramos de hachís y un teléfono móvil con dos cargadores en un patio del centro penitenciario de Alhaurín de la Torre. Fuentes penitenciarias sospechaban que la droga podría haber sido transportada al interior de la cárcel a través de un dron que sobrevoló la prisión el mismo día del suceso. Desde el Ministerio del Interior aseguraron que no había pruebas ni elementos que pudieran relacionar los dos hechos. Esa habría sido la primera vez que se uttilizó este mecanismo para introducir sustancias estupefacientes  en el sistema penitenciario español. Pero tras Valdemoro, parece ser ya una práctica más.

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